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Un futuro menos endeudado para las empresas

Uno de los elementos implícitos en la situación actual es una valoración del riesgo muy diferente a la que había antes de la crisis. La situación en la pre-crisis se caracterizaba, entre otras cosas, porque el precio del riesgo y de la liquidez era anormalmente bajos.

Esta mayor aversión al riesgo por parte del mercado afecta a todos los agentes económicos, desde los Estados, hasta los bancos, pasando por las empresas.

Hoy me gustaría reflexionar sobre el significado de este nuevo entorno en las empresas.

¿Qué significa para las empresas esta mayor aversión al riesgo? Creo que, a efectos prácticos, significa básicamente dos cosas:

  • Los niveles de apalancamiento o endeudamientos de los proyectos empresariales que se toleraban en el pasado, no se tolerarán en el futuro.

    Los Bancos se enfrentan a una nueva regulación, con menores niveles de apalancamiento.

    Esto, traducido a las empresas, quiere decir que los niveles de Deuda sobre EBITDA tolerados van a reducirse. Que aquellos niveles de 5 ó 6 veces Deuda /EBITDA que eran tolerables en el pasado, no lo serán en el futuro.

  • Segundo, que la mayor aversión al riesgo se traducirá en mayores diferenciales. Tal vez haya un ajuste a la situación actual, pero el punto de equilibrio estará muy lejos de los spreads de hace tres años.

La combinación de estas dos situaciones (menores apalancamientos y mayores spreads) como respuesta a una mayor aversión al riesgo, están para quedarse.

Creo que se equivocan las empresas que piensan que «hay que aguantar el chaparrón» porque vendrán tiempos mejores donde los spreads bajarán y las exigencias se relajarán. El mundo ha cambiado y es mejor ser realistas y ver el futuro con estos nuevos parámetros. Creo que el mejor consejo que se puede dar a una empresa es que asuma este nuevo entorno en la definición de los planes futuros.

Y en este misma reflexión, creo que también hay que tener ideas claras sobre la evolución previsible del volumen de crédito en los próximos años.

La crisis actual ha sido, entre otras cosas –pero sobre todo- una crisis de sobreendeudamiento.

Y si eso es así, debemos sacar la conclusión obvia de que parte de la salida de la crisis va a ser por el descenso de este sobreendeudamiento. Lo que significa menores volúmenes de crédito.

Y por tanto, los volúmenes de crédito en Europa –y en España- dirigidos al sector privado van a tener un crecimiento muy escueto en, al menos, los próximos dos o tres años.

Merece la pena recordar cómo hace dos años el mantra de algunos políticos era que se necesitaba incrementar los volúmenes de préstamos para mantener la actividad (de hecho, en algunos países se ligaba la ayuda pública a ese objetivo). Ese ruido había ido desapareciendo poco a poco… Porque no tenía sentido. Nunca jamás se ha salido de una crisis de sobreendeudamiento, incrementando el apalancamiento.

Sin embargo, por lo que estoy viendo estos días en la prensa, en España se está volviendo a abrir el debate. A mí me preocupa, porque en situaciones tan complejas como las que estamos viviendo, suscitar debates vacíos solo conduce a la frustración.