Apuntes desde la crisis: globalización y reestructuración geográfica de la generación de riqueza

En los últimos años se están produciendo dos inmensos cambios en el mundo. El primero, sin duda, es la globalización y el segundo es la modificación de la estructura geográfica de la generación de riqueza.

El fenómeno de la globalización tiene dos claros orígenes. Por un lado el libre comercio y, por otro, la evolución de la tecnología. Los dos son necesarios para su desarrollo y las dos, además, van a evolucionar en la misma dirección en el futuro.

La tecnología, y muy en concreto los grandes avances en conectividad y digitalización, han roto, como bien sabemos, las cadenas de valor del mundo empresarial desde el punto de vista funcional y geográfico. Primero se produjo en el mundo industrial y hoy estamos en los albores de este fenómeno en los servicios, entendiendo los servicios de un modo muy amplio, en el que debemos incluir a sectores como el de la medicina.

Este fenómeno de globalización de la economía real se ha visto acompañado de una creciente globalización de la economía financiera. Sin perjuicio de otros efectos, esto significa que hay grandes flujos de ahorro buscando oportunidades de inversión en cualquier punto del mundo.

Estas tendencias son imparables. Y aunque no vamos a caer en la simplificación de que el “World is flat”, es cierto que la competencia hoy se establece a nivel global y no local. Esto que las empresas están viviendo desde hace tiempo, aplica a los gobiernos. Los países y sus gobiernos no son ecosistemas autárquicos, sino que están en competencia con otros países para atraer y crear riqueza.

Paralelamente a este fenómeno, hay otro vector que comentaba anteriormente: La estructura geográfica de la riqueza.

La crisis que estamos viviendo ha sido, sin duda, una crisis global, pero es la primera ocasión en la que, los países emergentes están saliendo mejor parados que los desarrollados. Esto no nos debe extrañar, porque es un fenómeno que venía produciéndose y que la crisis actual no hace sino confirmar. De hecho, y sin llenarnos de números, sí me gustaría recordar que este cambio está siendo y va a ser extraordinario:

  • Hoy Europa + Japón + USA son el 50% del PIB mundial. En 2025 representarán el 35%.
  • Por el contra, los 6 países emergentes que hoy aportan el 25% del PIB duplicarán su aportación para el 2025.
  • Y el protagonismo de Asia será evidente. En el 2025 representarán un 25% del mundo, duplicando su aportación actual.

La creciente importancia de los países emergentes y de Asia, hace que podamos decir que el mundo que tuvo en el Mediterráneo su centro, y que, fue sustituido, posteriormente, por el Atlántico, está ahora girando al Pacífico.

Este giro económico que se está produciendo, tiene indudables efectos políticos. Posiblemente, la región más afectada desde este punto de vista ha sido -está siendo- Europa.

Lo cierto es que hoy Europa, que en conjunto tiene un PIB superior a USA, está sufriendo una pérdida notable de peso político. Los ejemplos son múltiples: Desde el lamentable ninguneo que Europa tuvo que soportar en la última ronda de Doha, al espectáculo de la cumbre de Copenhagen, pasando por aspectos más anecdóticos como los cambios de agenda del Presidente Obama.

Es cierto que dentro de Europa no todos los países tienen el mismo peso a nivel internacional, pero no es menos cierto que todos los países individualmente considerados han perdido peso de forma radical en el concierto mundial.

Y en este mundo global y en vertiginoso cambio nos llegó la crisis.

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