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Sobre la desigualdad de la riqueza (II)

En el primer capítulo que anunciaba en mi post anterior, se pueden diferenciar dos aspectos. En primer lugar, los niveles de desigualdad entre países en el mundo, y en segundo lugar, la evolución del número de personas por debajo de la línea de pobreza. Hoy me centraré en el primer punto.

A modo de conclusión, que posteriormente pretenderé justificar, se puede decir que el siglo XX fue un siglo de extraordinaria creación de riqueza a nivel mundial.

Una creación de riqueza que en la primera parte del siglo, se dio con un modelo de crecimiento que supuso un gran aumento de la desigualdad entre personas, propulsado por una creciente desigualdad entre países que comenzó en el siglo XIX, y continuó en toda la primera mitad del siglo XX.

Este modelo de crecimiento comienza a variar en la segunda parte del siglo XX, con una (lenta pero) evidente disminución de la desigualdad, propulsada por una convergencia entre países.

Este nuevo modelo (en el que todavía hoy estamos instalados) muestra una disminución de las diferencias a nivel mundial de riqueza entre personas como consecuencia de una convergencia entre países, (a pesar de que se está produciendo una mayor desigualdad en el interior de los distintos países). Justo lo contrario de lo que ocurrió en la primera mitad del siglo XX.

Conviene señalar que esta convergencia entre países se produce a partir de la década de los 60’s del siglo pasado, que fue el momento en el que comenzó a despegar el peso del comercio exterior en el PIB mundial, que suele considerarse como la principal referencia del movimiento conocido como globalización, contradiciendo la argumentación de que la globalización conlleva el incremento de diferencias de riqueza entre países.

Justifiquemos con algunos datos las afirmaciones anteriores.

El S.XX fue un siglo de fuerte creación de riqueza mundial. De hecho, aunque la población más que se triplicó, la renta por habitante en el mundo creció 3,5 veces más que en el conjunto de los diecinueve siglos anteriores. Pero fue un crecimiento que dio lugar a una fuerte desigualdad, en línea con la que era visible ya en el siglo XIX.

En éste y en posteriores post utilizaremos el coeficiente o índice de Gini para analizar la evolución de la igualdad o desigualdad de ingresos o riqueza. El índice de Gini, en síntesis, es un baremo que va desde el cero (máximo nivel de igualdad) al 1 (máximo nivel de desigualdad). Se suele utilizar en términos porcentuales con idéntico significado.

Pues bien, en el periodo 1820-1950 el modelo de crecimiento mundial dio lugar a:

  1. Un fortísimo crecimiento de la desigualdad. En el período, el índice de Gini creció más del 50% en el mundo (pasando del 43% al 64%).
  2. Esta desigualdad, tuvo su origen en una creciente diferenciación entre países. De hecho, al comienzo del periodo las diferencias entre personas en el mundo se justificaban en un 65% por las deferencias observables en los distintos países (diferencias de clase, por simplificar).Por el contrario, al final del período, el 85% de la diferencia se justificaba por las enormes distancias entre los distintos países, coincidiendo con la época de colonialismo.

Este modelo de desarrollo empieza a cambiar en la segunda parte del s. XX (y sobre todo en el último cuarto del mismo) comenzando un cierto proceso de convergencia. Lo destacable es que este proceso de convergencia tiene su origen en la convergencia de los países, porque dentro de los mismos, empieza a ser visible una tendencia a la desigualdad (que examinaremos en el próximo capítulo).

Una visión muy gráfica de esta evolución puede observarse en la siguiente tabla (fuuente: Pankaj Ghemawat).

Desigualdad entre países

Con esta visión general en el próximo post nos adentraremos en la evolución del número de personas que viven por debajo de los niveles de pobreza extrema en nuestro planeta.

Adelanto que tendremos una buena noticia, y es que el número de personas por debajo del nivel de pobreza en el mundo disminuyó en la última parte del siglo pasado y comienzos del presente.

Y también una mala, y es que todavía el nivel de pobreza en el planeta es intolerable y que, además, se concentra cada vez más en regiones específicas (el sur de Asia y el África Subsahariana).

    • Muchas gracias por el comentario y por los links. De hecho, el primero me ha servido como referencia fundamental para el desarrollo del análisis de las desigualdades dentro de los países.

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