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Sobre educación: formación continua y desempleo

Acaba de aparecer la publicación anual de la OCDE sobre la situación de la educación en sus países miembros. Dado que, desafortunadamente, los números que se recogen no modifican en lo sustancial el análisis que hacía en un post de hace un año, voy a repetir aquí las conclusiones que allí expuse. Para las personas interesadas en la argumentación numérica de dichas conclusiones, les recomiendo la lectura del mismo.

Debemos entender que no hay sociedad capaz de crear riqueza y cohesión social de forma sostenible sin una educación excelente.

La situación de España es mala. Calificativo que debemos emplear sin matices. Lo hemos visto en este rápido repaso, y eso que el centro de comparación que he utilizado ha sido el europeo… que tampoco es la referencia de la excelencia.

Está bien que hablemos de los fondos de investigación a las Universidades… pero ese no es el problema de fondo. El problema es mucho más estructural.

Está bien que hablemos de más medios… pero hemos de definir para qué y cómo se van a utilizar. Hoy uno tiene la impresión de que el espectacular incremento de gasto per cápita que se ha producido en la Universidad, ha sido una ocasión perdida.

No hay cambio de modelo productivo (como pomposamente se dice)… sin recursos humanos que lo sustenten.

Los cambios en la educación no tienen un efecto en el corto plazo, son políticamente complejos, afectan a fuertes corporativismos, y transcienden de periodos electorales singulares. En definitiva, no son políticamente atractivos.

Esto es lo que explica que a pesar de que la mejora del sistema educativo es la variable más importante para la productividad de un país, para su competitividad y, en consecuencia, para la creación de riqueza, la realidad es que no tiene ninguna prioridad en la agenda política.

Esto no nos debe llevar al desánimo, sino muy al contrario, a un planteamiento enérgico y comprometido, porque de la educación depende nuestro futuro, y el de nuestros hijos.

Paralelamente, el Servicio de Estudios de BBVA acaba de publicar un excelente trabajo sobre desempleo juvenil. Algunos puntos de este artículo me han conducido a profundizar, no ya en el desempleo juvenil, sino en la educación permanente de nuestros adultos, y muy en concreto sobre la inversión que estamos haciendo en educación para los desempleados.

El tema es fundamental. Por un lado estamos hablando del problema social más importante del país. Y por otro, al final, el desempleo de un país es la muestra de un desequilibrio entre las capacidades y conocimientos de sus profesionales y las demandas de los mismos por parte del mercado (de un mercado crecientemente globalizado).

Y a todo ello debemos unir que más del 40% de nuestros desempleados llevan más de 12 meses en el paro, lo que además de agudizar el drama social, rebaja las posibilidades de encontrar un trabajo, máxime si no pueden acceder a un reciclaje formativo de calidad.

En un mundo de cambio acelerado, la formación continua es una exigencia. En España, no solo tenemos un problema en la formación de los jóvenes, sino también en el «reciclaje» de los mayores. Así, en el año 2010, solo el 14,6% de la población entre 18 y 64 años recibió formación «extra escolar», frente al p.e. 37% de Dinamarca. Esto es especialmente importante, si consideramos los porcentajes de fracaso escolar que tenemos en nuestro país.

Pero mi interés hoy es poner el foco en las Políticas Activas de Empleo en España (P.A.E.) y comparar las mismas con la de otros países europeos.

(El análisis, si no se señala otra cosa, se hace sobre el promedio del período 2005 – 2009, que es el último disponible a efectos comparativos. Probablemente, y dado el incremento del desempleo posterior, esta comparación conduce a conclusiones más benignas para el caso español).

Estos son algunos puntos relevantes:

  • Comencemos con una primera constatación, y es que el porcentaje que se destina a las P.A.E.’s, sobre el total de fondos destinados a políticas de empleo fue en España un 26,9%, inferior a la media Europea (UE -15) y muy lejos de los países nórdicos (p.e. 46,2% en Suecia o 37,2% en Dinamarca).
  • Centrándonos en los P.A.E.’s, y cuando se mide en relación con el PIB, la situación española compara bien con la europea. Pero, por contraposición con lo que vimos en la educación convencional, si la medición la hacemos en términos de inversión «per cápita» (sobre el número de personas que buscan empleo) las conclusiones (y éstas son las relevantes) son diametralmente distintas.
  • Así, la inversión per cápita en España es de 1.740 Euros, inferior en más de un 12% a la media de la UE-15, y desde luego a gran distancia de los países de referencia como pueden ser los Países Bajos y Dinamarca (cuya inversión per cápita está entre 3 y 4 veces la española).
  • Pero es que, además, cuando se analiza el destino de estos fondos se concluye que en España se prefiere bonificar cuotas de contratación y mantenimiento del empleo (a lo que dedicamos el 50% de los fondos P.A.E.’s por un 25% en la UE -15)…
  • Cuando a la formación y orientación laboral dedicamos el 28,3% de los fondos, mientras que en la UE -15 el porcentaje asciende al 54% (y ello por no hablar de nuevo de Dinamarca, que concentra el grueso de la inversión en esa partida).
  • Además, debe tenerse en cuenta que los esfuerzos de formación contenidos en las P.A.E.’s no van dirigidos únicamente a los desempleados. De hecho, en España en el año 2010, menos del 7% de las personas que acudieron a esos cursos eran desempleados.

    (En los presupuestos del 2011, ya en el pico del nivel de desempleo, solo se prevé dedicar el 34,2% de los fondos a las personas que están buscando trabajo).

  • En definitiva en el año 2010 hubo, aproximadamente, unas 250.000 acciones de formación dirigidas a los parados (compárese con el colectivo total de desempleados), pero es que cuando se profundiza en el tipo de acción formativa desarrollada, las conclusiones son también esclarecedoras:
    • Un 25% de los parados que atendieron los cursos adquirieron conocimientos «genéricos» de información y gestión.
    • El 50% de los asistentes recibieron cursos de menos de 200 horas de duración.
    • Sólo el 19,3% completó un programa de 400 o más horas.
  • Estos datos deben evaluarse a la luz de dos consideraciones:
    • La primera, el problema estructural de educación que tiene la población española, como consecuencia del abandono escolar.
    • La segunda es que casi 2/3 de los empleos que se han destruido en la crisis se han concentrado en Construcción, sector que no cabe esperar absorba esos puestos ni en el corto ni en el largo plazo, lo que requiere un radical proceso de formación.

Creo que con estos datos es suficiente para ver que la educación a este nivel es, posiblemente, incluso más deficiente que la situación de la educación tradicional, que como decía al principio es mala (sin matices). Y ello nos conduce, de nuevo, a las mismas conclusiones.

La educación de las personas no solo tiene un impacto directo en la productividad de un país y en su nivel de vida, sino en su autoestima y capacidad de independencia. Y ello afecta a personas de cualquier edad. España es un país muy dual también en educación, pero es evidente que, para la gran mayoría, la educación/formación que se les ofrece es muy pobre, lo que en parte puede ser debido al volumen de recursos asignados, (siempre ampliable por definición), pero, sin duda, en una proporción muy superior el origen de la situación es la deficiente gestión de esos recursos, que exige reformas de gran calado.

Sería una gran aportación al futuro del país que en la campaña electoral se hablase de la educación con el rigor necesario y no en base a slogans y manidos estereotipos. La situación lo exige. La esperanza de que sea así, la verdad es que yo la tengo bajo mínimos… máxime viendo cómo ha comenzado la cosa.

  1. Me parece excelente el articulo, entrando un poco mas en el tema de la formación a los parados creo que cabe preguntarse si no estamos tirando gran parte del dinero, al dejar en manos de los sindicatos gran parte de esta formación
    Otra cosa que es una barbaridad, es la manera de dar becas del MEC, pongo caso concreto: estudiante de 1ºBachillerato, se le conceden 3000 euros al inicio del curso
    Resultado de este “estudiante” 7 suspensos, eso si glorioso año en cantina del Instituto, en fin como estos ejemplos de la vida real se podrían poner un montón saludos

  2. acertada reflexión, creo que hay una gran oportunidad de aportar valor en la educación, especialmente con las nuevas tecnologías (siempre como facilitadoras) dadas sus posibilidades y la irremediable e incontestable presencia de ellas en la cuota de tiempo de las personas. Generar un modelo adaptado, no convencional, que convenza y disfrute (un Garum en el ámbito de la educación)

    Me permito adjuntarte un link de Fast Company (publicación de referencia de emprendeduría y NT) sobre la búsqueda de nuevos paradigmas

    http://www.fastcompany.com/1785930/dale-stephens-peter-thiel-fellow-change-education

    saludos,

  3. Enhorabuena por el post José Ignacio. Es bastante claro, contundente e ilustrativo aunque contenga algunas afirmaciones que sería conveniente y necesario matizar, aunque no es el momento que elijo parar hacerlo.

    Sólo quiero plantear dos cuestiones muy importantes (críticas que dirían algunos), una de fondo y otra de forma:

    – la de fondo está referida a la imperiosa necesidad de trabajar ya mismo y a tope lo que, en los países anglosajones, se da en llamar LITERACIA, o desarrollo de competencias básicas, del conjunto de la población activa -ocupada o desocupada- sea cuál sea su nivel de certificación formativa (atención al próximo trabajo de la OCDE sobre competencias de adultos), incluyendo su estrecha relación con lo que es el proceso de aprendizaje permanente o “a lo largo de la vida”;

    – la de forma (no menos importante) se refiere a la valentía (y algunas actitudes más) con la que afrontar el (nocivo y perverso) papel histórico de la patronal y algunos sindicatos en la gestión de políticas y, fundamentalmente, de fondos económicos (¿cuánto gasto corriente y de otros tipos viene financiando lo que hoy se conoce por “susbsistema de formación para el empleo” -antes formación ocupacional y continua- y en las organizaciones antedichas?).

    ¿Quién le pone el cascabel al gato?
    Personas como Ud. pudieron, en razón de su posición de gestores de grandes empresas, y pueden seguir influyendo para que se haga ya lo que se debe.
    ¿Seguiremos autoengañándonos con lo de la “paz social” y/o el intercambio de cromos/favores de un pseudo diálogo social?.
    ¿Se olvida el acertado diagnóstico/pronóstico que Ud. -y otras cabezas bien amuebladas- hacen al respecto cuando están los euros de por medio?

    PD. Una aclaración que considero muy necesaria para el correcto debate social: los conceptos de trabajo y empleo son diferentes, más allá de que el diccionario de la RAE considere sinónimos los vocablos. LLevo mucho tiempo con una particular batalla para explicar que una entidad empleadora (porque no todas las empresas ofrecen empleo ni todas las entidades empleadoras son empresas)ofrece empleo y demanda trabajo, de la misma forma que una perona trabajadora desempleada busca empleo y ofrece (capacidad de) trabajo. El empleo es una parte (diríamos la mercantilizada) del trabajo, aquella en la que se da una relación contractual y el salario que ella supone. Por ejemplo, en nuestra sociedad hay muchas personas (mujeres, jóvenes, abuel*s, etc.) que trabajan mucho y que no tienen empleo. Y por no añadir el concepto de actividad.

    • En primer lugar, decir que agradezco y estoy de acuerdo con la aclaración de la postdata.

      En segundo lugar, con las cifras que incluí en mi comentario quería dejar clara cual es nuestra situación actual. Lógicamente, estamos aquí por decisiones sobre el modo de asignar recursos (y no solo el volumen total, sino la asignación a las distintas políticas) y por el modo de gestionar esta asignación.

      La gestión de los recursos suele ser, en mi opinión, la variable clave de los resultados. Y por tanto, si los resultados no son los esperados, lo más importante es hacer las modificaciones necesarias en la gestión (ideas, personas, procedimienetos). Y desde luego, es evidente que se necesitan cambios.

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