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Por la responsabilidad personal a la iniciativa empresarial

Sobre la necesidad de que nuestra Sociedad vuelva a situar la responsabilidad personal en el centro de referencia escribí otro día. Defendía que creer en la persona era la mejor forma de luchar contra el fatalismo. El fatalismo es el mayor veneno para la movilización social.

Hoy me gustaría profundizar en esta idea desde un punto de vista económico y empresarial.

Hace años que pienso que aposentar la responsabilidad en las personas es la mejor forma de asegurar que una Sociedad cree riqueza y cohesión social. Y ello es así tanto en los países desarrollados como en los emergentes. En el Norte y en el Sur.

No soy contrario al asistencialismo, porque no estamos en disposición de poner en marcha alternativas suficientes al mismo, aunque simpatizo con las críticas que nos ponen en guardia sobre los subproductos adversos del mismo.

Creo que la traducción de esa responsabilidad personal en el mundo económico es la promoción de la iniciativa individual. Y ello es importante en cualquier compañía, del tamaño que sea, pero el ejemplo más paradigmático es la creación de proyectos empresariales.

Por ello doy la bienvenida a la corriente académica que con fuerza está poniendo el acento en el desarrollo de iniciativas empresariales (entrepeneurship) como vector de futuro desarrollo. Aunque reconozco que me gustaría que se utilizase más la palabra empresario que “promotor” y más desarrollar / crear empresas que “emprendizaje”.

Este movimiento académico se ve complementado por el desarrollo de iniciativas (universitarias y no universitarias) que tiene como objeto apoyar la creación de nuevas empresas. Y en este apoyo se están sumando inversores privados (más en el mundo anglosajón) y apoyos públicos.

Esto también es una gran noticia.

En los últimos meses, he dedicado una buena parte de mi tiempo al análisis de todos estos movimientos en España y en Latinoamérica. Y tengo para mí que merece la pena luchar para que esas iniciativas tengan éxito, ya que es la mejor manera de crear riqueza y luchar contra la pobreza.

Sentada mi posición de apoyo sin fisuras a estos movimientos, me gustaría hacer algunos comentarios:

  • Que en el mundo universitario se esté relanzando la figura del empresario es una gran noticia, pero no es suficiente. En los países latinos, y muy concretamente en España se debe ir también aguas arriba, analizando el tipo de valores sobre el papel de las empresas y los empresarios que estamos transmitiendo en nuestros colegios. (Un estudio de Manuel Jesús González que se titula “El empresario y la Economía de Mercado.)
  • Los empresarios son creadores de riqueza a través de proyectos de largo recorrido. Este tipo de proyectos generan además, cohesión social.Por supuesto que hay actividades que tienen su foco en el desarrollo de “algo” para “darle el pase“. No podemos ni debemos prohibir esas actividades, pero no es el tipo de empresario al que debemos aspirar.
  • Siendo la figura del empresario muy importante, no debemos caer en el paternalismo del empresario, como si fuera alguien desvalido.Lo que debemos defender es que la gente que tenga actitudes y aptitudes para ser empresario tenga un caldo de cultivo que se lo permita. O dicho de otra forma, que todo el que quiera asumir los riesgos de creación de una empresa con un proyecto plausible tenga acceso a las herramientas y financiación para llevarlo a la práctica.
  • La plausibilidad final de un proyecto tiene un juez último: el mercado. De aquí se deducen dos cosas.La primera es que debemos evitar empresarios subsidiados aunque sean jovencitos, porque es una tentación cuyos efectos negativos se incorporan al concepto del paternalismo empresarial, al que antes hacía referencia.

    La segunda es que es muy importante que se concentren los esfuerzos en flexibilizar, abrir y hacer accesibles los mercados. Es la mejor ayuda que podemos dar a los empresarios (sean nuevos o de larga tradición).

  • Y cada vez más, mercado es sinónimo de internacionalización. Aquellos proyectos con una visión doméstica chata, tendrán problemas de sostenibilidad en el medio plazo, lo cual es especialmente evidente en algunos sectores.Por esto, también en este campo, es importante concentrar esfuerzos para que este lenguaje de internalización se incorpore al desarrollo de los proyectos desde el comienzo de su gestación.
  • El desarrollo de un proyecto empresarial tiene mucho de inspiración, pero sobre todo de disciplina y trabajo. Y esos esfuerzos deben ser metodológicamente correctos. Y la metodología conduce a los procedimientos en sus distintas fases y funcionalidades. Ayudar a los nuevos empresarios con metodologías rigurosas y excelentes que les ayuden a una optimización de procesos, cumple una gran labor social.
  • Pero hoy estamos en el siglo XXI. Y si algo va a caracterizar las próximas décadas, va a ser por el uso intensivo de la tecnología.Por ello, en los apoyos a nuevos retos empresariales no podemos responder con respuestas convencionales.

    La tecnología debe estar en el centro de los apoyos que demos a los nuevos empresarios en el desarrollo de sus proyectos. Y cuanto más accesible, más abierta y más económica sea esa tecnología, mejor.

  • La tecnología debe ayudarnos a ayudar en todo, desde ser la base para el desarrollo de procedimientos, hasta la asesoría, pasando por la creación de mercados (internos y externos).Es más, la combinación del impulso empresarial, la innovación, y la tecnología es un triángulo que en el medio plazo seguro que nos permitirá visualizar ángulos y vectores hoy inimaginables.
  • Hacíamos referencia al acceso a herramientas y financiación. La financiación (capital) es un aspecto central en las discusiones sobre el desarrollo de empresas. Sin subvalorar en absoluto su importancia, creo que centrarse con tanta intensidad en este punto, emborrona el diagnóstico global del problema. Posiblemente, el resto de aspectos comentados anteriormente sean frenos más importantes y más difíciles de solucionar; (¡Ojalá tuviéramos un gran número de proyectos excelentes y realmente la financiación fuera nuestro problema!).Dicho esto, es indudable que hay posibilidades de mejoras en este campo. Y aquí también creo que cuantas más dosis de mercado tengamos, más eficiente y sostenible será la solución.

El reto que tenemos por delante es apasionante. Tenemos la gran noticia de un movimiento académico y social que con mucho brío está poniendo el foco en la iniciativa empresarial, como fuente de creación de riqueza y cohesión social.

Lo que debemos es traducir este movimiento en acción, en implementación y en impacto social real. Pasar de las musas al teatro.

Pero no partimos de cero. Hay muchas personas y organizaciones que están trabajando ya, con mucha visión y compromiso. Sumarnos a ayudar a este movimiento dentro de nuestras posibilidades, es un esfuerzo que creo que merece la pena.

  1. Estupendo!
    “De las musas, al teatro” me gusta 🙂
    No se en que momento decir que eres “empresario” se convirtio en algo turbio. Últimamente a los que me dicen que si somos “emprendedores” les digo que no, que somos empresarios… a mucha honra
    Saludos

  2. Muy interesante el enfoque que propones.

    Como pienso que viene a cuento, me gustaría saber si conoces y has estudiado algo del concepto «empresa social» que propone Muhammad Yunus. El libro que editó en 2007 sobre el tema se ha convertido para mi en un trampolín hacia una nueva perspectiva de desarrollo personal y social.

  3. Pues fíjate Luis que a mi lo que me pasa es que llevo ya tanto tiempo buscando en esos mundos sin encontrar discurso que no sólo sea afeite sino que tenga fondo y genere práctica de verdad, que ya miro todo cuanto viene de esos mundos sin esperanza alguna.

    Mi impresión es que no sólo venden pollo llamándole ciervo, sino que los que compran no quieren en realidad ciervo, sino pollo blandito y fácil, eso sí, llamándole ciervo porque es “lo último”. Lo malo es que con estas hipocresías unos y otros manchan el mercado y confunden el lenguaje en una suerte de sabotaje tan inconsciente como dañino, dificultándonos aprender y experimentar de verdad a todos.

  4. Jose Ignacio, me parece muy relevante la reflexión y quería aportar unos comentarios cuyo valor (aunque seguramente escaso) reside en que proceden de la experiencia en carne propia.

    El -primer- punto crítico de una iniciativa empresarial como la que describes (tecnológica, innovadora, etc.) es el propio nacimiento y los primeros meses de vida. Estoy de acuerdo en que la financiación no es condición suficiente, pero si MUY necesaria. Y aquí, en España, fallamos claramente. En muchos casos nos encontramos que la financiación (relevante) está dispuesta a entrar… cuando ya no la necesitas. Proyectos similares en USA, 1) accedían a financiación relevante incluso con un grado de madurez mucho menor del proyecto (casi con una ppt) y 2) el propio financiador era en muchos casos el primer cliente, lo cual enviaba un mensaje claro al mercado.

    Otro punto que creo importante y que también mencionas es el mercado. En concreto, debemos preguntarnos qué grado de receptividad tiene el mercado español para esta clase de iniciativas: es decir, si ya superas el nacimiento, ahora quién compra tu producto/servicio. En España sigue funcionando aquello de “a nadie le han echado por contratar a IBM (Accenture, etc.)”. La dificultad de conseguir superar la barrera de la confianza a veces es grande, incluso con productos claramente superiores a la competencia (proveniente de empresa grande). Y esto es comprensible, ya que es complejo para un gestor de una gran compañia confiar, como cliente, en productos de empresas insuficientemente capitalizadas, ya que la probabilidad de tener que “comerse el producto” no es despreciable. Lo cual nos vuelve a llevar a la financiación.

    Y por desgracia, nuestro mercado es muy estrecho para una cantidad relevante de iniciativas tecnológicas de este tipo, por lo que estas situaciones de cuasi monopsonio no son anecdóticas. Y, por qué no mencionar que, superadas estas dos fases, hay que cobrar el producto o servicio y ya sabemos cómo se paga… (de nuevo, irrelevante para empresas bien capitalizadas).

    La internacionalización sin cierto éxito local y sin experiencia para enfrentarse al, en muchas ocasiones, duro y ultra exigente (aunque más abierto) mercado exterior, es extremadamente compleja.

    Y dicho todo esto, creo que el talento, la creatividad y la iniciativa la tenemos, pero el talento optimiza el binomio rentabilidad esperada/riesgo y a veces pedimos héroes, no empresarios. Lo cual, de nuevo, nos dice algo sobre la solidez requerida de las iniciativas empresariales.

    En definitiva, financiación, pero no de cualquier forma.

    Creo que, dada la estructura de nuestro mercado, es más importante la financiación SUFICIENTE de un conjunto pequeño de iniciativas elegidas con criterio muy selectivo (fundamental) que dispersar esta capacidad de financiación entre un mayor número de iniciativas que no permitirá a ninguna de ellas desarrollarse con la fortaleza suficiente.

    Estas son algunos de los aprendizajes de una aventura empresarial que considero que fue de notable éxito, pero en la que las dificultades mecionadas se constituyeron como barreras muy complejas de superar. Por ello, la ayuda que podrían proporcionar las organizaciones que comentas serán de una enorme ayuda para los proyectos empresariales presentes y futuros.

    Un abrazo

  5. Me parece un articulo muy acertado. Tenemos un problema de imitación, faslta mas base a la cual imitar. Observo que las zonas donde hay mas emprendedores, o empresarios activos se acaban mutiplicando. Aqui debe estar nuestro problema faltan mas clusters, mas zonas de desarrollo, donde las empresas se relacionen mas entre ellas, donde exista un mayor enlace entre empresas y univesidad, etc.

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