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No toca hablar de financiación

Los comentarios al post “Por la responsabilidad personal a la iniciativa empresarial”, me condujeron a una nueva reflexión que recogí en el post “Acceder al emprendimiento”. Nuevos comentarios han ido enriqueciendo la discusión. Respecto a estos últimos tengo que decir que yo no puedo estar más de acuerdo …. Quedan muchas cosas por hacer.

Y precisamente porque quedan muchas cosas por hacer creo que hay que parcelar y estructurar el diagnóstico y el trabajo.

No pienso que los esquemas de financiación tengan un funcionamiento perfecto, claro que no. Lo que sostengo es que no es la razón principal de la escasa generación de proyectos empresariales. Y en eso creo que, en función de vuestros comentarios, estamos de acuerdo.

Sin embargo, en muchas conversaciones a las que asisto, se concentra la atención casi exclusivamente en los temas de financiación. Creo que esto hace que no avancemos. Por el contrario, creo que la aportación más importante es analizar el resto de cuellos de botella, para obligarnos a todos a diagnosticarlos y atacarlos, tras una reflexión no autojustificativa.

¿Quiere decir esto que no hay que trabajar los esquemas de financiación?. No, pero sí quiere decir que no debemos empezar la casa por el tejado.

El primer paso, debe ser siempre que haya alguien que quiera asumir el riesgo de crear una empresa para servir un mercado (necesariamente con visiones y/o aspiraciones globales), con una aproximación que permita su sostenibilidad y creación de riqueza.

Después hay que financiarlo. Y efectivamente, nos debemos plantear si los esquemas de financiación son los adecuados. Será otro capítulo. Muy importante, pero subordinado. No creo que sea bueno reflexionar saltándose etapas, aunque aparentemente sea más sencillo.

Pero, qué duda cabe, ….. ¡quedan muchas cosas por hacer!