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Mercado, tecnología y confianza

Siempre he tenido una profunda admiración por las empresas hoteleras españolas. Siempre he defendido que son el primer ejemplo de internacionalización del sector servicios en el mundo empresarial español. Ellos marcaron el camino que luego otros sectores han seguido. Los hoteleros de Baleares fueron auténticos pioneros.

La internacionalización en el sector servicios no es sencilla. Exige procedimientos de estandarización de calidad, que en el caso de los hoteles siempre me han parecido envidiables.

Y es en este contexto, en el que el artículo de Simón Pedro Barceló en Cinco Días, con el título de El turismo como timón de cambio, me ha parecido especialmente interesante.

Simón Pedro, además, entra en su artículo en dos temas de especial significación en nuestro debate sobre el desarrollo y promoción de nuevos proyectos empresariales.

El primero –como ya lo hizo Andrés Arizcorreta– es la importancia del mercado, el mercado como juez último del valor de nuestros proyectos.

El segundo, el valor de las posibilidades que nos da la tecnología para acceder y servir al mercado de forma más eficiente.

Efectivamente, el sector turístico fue de los más afectados por Internet. Al principio, la Red tuvo un efecto, fuertemente disruptivo. La respuesta por parte de las empresas hoteleras, fue, como muy bien explica Simón Pedro en su artículo, una respuesta proactiva, no centrada en la mayor competencia que se podía derivar, sino viendo las oportunidades de crecimiento que de esta situación se deducía.

No se trata de añorar tiempos pasados sino de ilusionarse con un futuro lleno de posibilidades.

Y en este esfuerzo, Simón Pedro incide en un punto capital para conseguir que la Red se convierta en un instrumento de expansión: la confianza. El caso es un buen business case para aplicarlo a otros sectores.

Estos tres elementos: mercado, tecnología y confianza, son tres referencias para el debate del emprendimiento. Es más, me parece que para los nuevos proyectos son una combinación necesaria, que debemos aprender a declinar.