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Los cambios de fondo

Dentro de los aspectos del entorno que están teniendo –y van a tener- una influencia decisiva en el comportamiento de los agentes económicos a nivel mundial, además de la globalización y la modificación de la estructura geográfica de la generación de riqueza, me gustaría hacer referencia a los cambios, o propuestas de cambio, de valores en la sociedad, porque indudablemente, están afectando a los agentes económicos y al gobierno de las empresas.

Este es un tema de fuerte calado, pero que quiero, al menos, enunciarlo, porque creo que va a tener efectos radicales en el futuro. Para ello, estructuraría esta problemática en tres vectores:

  • El primero hace referencia a los objetivos de las empresas. ¿Sigue siendo el valor del accionista el objetivo que debe guiar a los gestores? ¿Cómo entran en la ecuación los stakeholders? Este es un tema de gran calado, que ha sido puesto encima de la mesa con gran énfasis como consecuencia de la crisis, y que, sin ninguna duda, será un tema de debate en los próximos años.

    En mi opinión, al menos para las grandes empresas cotizadas, el objetivo de creación de valor con una perspectiva temporal amplia, y dentro de criterios estrictamente éticos, es difícilmente sustituible, al menos en el mediano plazo.

    Porque, por un lado, incorpora y recoge el interés de los stakeholders en una perspectiva temporal amplia, y, por otro, porque la indefinición o la falta de clarificación de objetivos llevaría a lo que podríamos llamar la irresponsabilización del Management.

    A no ser –y eso me parece irrealizable en el corto/medio plazo- que este indicador fuera sustituido por otros suficientemente consensuados, compartidos y cuantificables.

  • En segundo lugar, creo que es necesario hacer referencia a los conceptos asociados con la sostenibilidad. Es un campo muy amplio, que sin duda se va a desarrollar fuertemente en los próximos años. Pero algunos efectos son ya inmediatos. La sostenibilidad está hoy relacionada con el riesgo reputacional.

    En buena medida es una restricción del modelo. El ejemplo de BP en el golfo de México es el más evidente, pero hay otros menos conocidos, pero que han incidido de forma decisiva en la estratégia de ciertas empresas. Por ejemplo, en el sector textil.

    Mi punto es que la sostenibilidad en el futuro, lejos de ser una restricción del modelo, será una fuente de oportunidades de creación de valor para aquellas compañías que entiendan las dinámicas de esta evolución.

    Y ello no solo en los sectores cuya cercanía es más evidente con estos temas, sino también en sectores tan aparentemente alejados como es, por ejemplo, el Sector Financiero.

  • En tercer lugar creo que conviene reflexionar sobre las crecientes demandas sociales de transparencia y comportamientos éticos. La transparencia y la ética no es lo mismo. La transparencia no es un fin en sí mismo, sino un medio –y solo un medio- para juzgar el carácter ético de los comportamientos.

    El impacto de estas exigencias creo que va a ir mucho más lejos de los dos puntos que hoy se están focalizando, y que desde luego, son muy relevantes: La gobernanza y las retribuciones.

    Pero creo que su efecto va a ser mucho más amplio en el futuro y que afectará particularmente a las empresas multinacionales.

    En los últimos años ya estamos viviendo el efecto de estas exigencias. Así, hoy es un tema asumido conceptualmente que estas empresas deben tener los mismos códigos de comportamientos en los distintos países en los que trabaja. Esto era impensable hace tan solo 15 años. Y en los próximos habrá una presión irresistible para que esa asunción conceptual pase a ser una realidad.

    Pero esto no se va a quedar aquí. Pensemos que muchas de estas empresas tendrán sus fuentes de negocio y crecimiento en países emergentes, mientras sus “centrales” estarán en países desarrollados. ¿No va a tener esto un efecto en la forma de gestión?. Mi opinión es que sí. Vamos a ver fuertes tensiones dialécticas en muchos campos. Desde la legislación local vs. la gestión global, hasta los conceptos de responsabilidad corporativa diferenciada según la realidad de los países, pasando por la composición de un management y unos Consejos que deberán responder cada vez más a la estructura geográfica del negocio.

En definitiva, vivimos en un mundo de cambio exponencial, crecientemente globalizado, con una modificación acelerada del equilibrio económico y político a nivel mundial, en un contexto en el que el replanteamiento de valores tiene un impacto radical en los agentes económicos, que deben enfrentarse a unos retos de definición y gestión cualitativamente distinto –y más complejos- de los que habían vivido en el pasado.

  1. “estas empresas deben tener los mismos códigos de comportamientos en los distintos países en los que trabaja. Esto era impensable hace tan solo 15 años. Y en los próximos habrá una presión irresistible para que esa asunción conceptual pase a ser una realidad”

    Parece lógico pensar que si la tendencia es disponer el mismo código en todos los países se impone inevitablemente el más “avanzado”, “abierto”, “sofisticado” o como queramos llamarlo. Parece como imposible que pueda imponerse el criterio más oscuro (el menos comprometido con el desarrollo de las personas, la relación con los poderes públicos, etc.). Lo siguiente es pensar cómo influye eso – de hecho, creo que lo lleva haciendo hace años – en la mejora del entorno de territorios en desarrollo o menos avanzados.

    • Muchas gracias,Gonzalo.En mi experencia personal aprendi mucho con la llegada de empresas multinacionales a España ,y estoy convencido de la aportacion a los paises latinoamericanos de la internacionalizacion de ,pe, los bancos españoles

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  • El factor humano - José Ignacio Goirigolzarri agosto 2, 2010

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