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La evolución interna de la desigualdad

Si en la anterior serie de post nos centrábamos en el análisis de la evolución de la desigualdad «entre» los distintos países y la evolución de la línea de pobreza en el mundo, en esta serie nos concentraremos en estudiar la evolución de la desigualdad «dentro» de los distintos países.

Tampoco aquí la tarea es fácil, dada la falta de homogeneidad estadística. Tener visiones globales comparables es muy complejo.

Es por ello por lo que estructuraré estos escritos en tres grandes apartados:

En el primero (que se trata en el presente post) pretendo dar una visión global. En el segundo, analizaremos los casos particulares de Estados Unidos, España y Latinoamérica. Finalmente, haré unas reflexiones globales sobre todo lo anterior.

Comenzando por la visión global, la información más completa que he encontrado es un reciente trabajo de la OCDE que, aunque extenso, es recomendable para los que tengan interés en profundizar en estos temas.

Los puntos fuertes de este documento se basan en que compara un grupo de países significativo (los miembros de la OCDE), lo hace con una perspectiva temporal amplia (las dos décadas que van desde mediados de los 80’s del pasado siglo hasta el comienzo de la crisis) y tiene un análisis muy interesante del papel redistributivo de los distintos Estados (en aquellos países de los que se disponen datos suficientemente desagregados).

Por su lado, aunque el trabajo hace un esfuerzo de recopilación de datos muy notable, hay ocasiones en las que resulta difícil hacer comparaciones entre países, dadas las limitaciones de información. En mis comentarios (y dado que no tengo pretensiones académicas), y preservando un rigor suficiente, sortearé algunas limitaciones metodológicas.

Con estas referencias, y a pesar de que los distintos países tienen realidades muy diversas, creo que las siguientes conclusiones globales nos pueden servir de base para posteriores análisis.

Desde el punto de vista de «mercado», es decir, de ingresos brutos, resulta claro que en las dos décadas analizadas ha habido, en términos generales, un incremento de la desigualdad. Así, por ejemplo, en las dos décadas analizadas en este trabajo, el incremento de ingresos de los individuos que pertenecen al colectivo del 10% con las rentas más altas, tuvieron un incremento medio anual (1,9%) superior a la media (1,7%) y al colectivo del 10% con las rentas más bajas (1,3%).

A similares conclusiones se llega analizando otro tipo de indicadores (concentración del total ingreso en el colectivo del 1% con rentas más altas) o ratios (relación de rentas entre las personas con mayores y menores ingresos).

Pero dentro de esta visión general habría que distinguir:

  1. Comportamientos muy diferentes entre países. En concreto, se pueden diferenciar tres grupos.
    • En primer lugar, los anglosajones que partiendo de altos niveles de desigualdad, registran fuertes incrementos en el período contemplado.
    • En segundo, los países nórdicos Europeos que partiendo de posiciones muy igualitarias tienen crecimientos de desigualdad relevantes.
    • Y, en tercer lugar, países con escasos o nulos incrementos de desigualdad (España y Francia son buenos ejemplos de este grupo)
  2. Los mayores crecimientos de desigualdad se dan en el período 1987 – 1997. La desigualdad en la siguiente década crece a ritmos más bajos.

    Al análisis de las razones de estos cambios, les dedicaremos escritos específicos, baste decir ahora que de acuerdo con trabajos de la OCDE y del FMI, parece claro que la globalización tiene un valor explicativo muy bajo. El progreso tecnológico, por su lado, sí parece que tiene mayor significación.

Ahora bien, a partir de esta situación, y con el fin de calcular la desigualdad final real, debe tenerse en consideración el papel redistributivo de los Estados.

Como visión general, cabe decir que los sistemas redistribuidos se incrementan en las dos décadas analizadas, aunque no lo suficiente como para compensar las desigualdades originadas por el mercado. Así, por ejemplo, los ingresos de los Estados pasaron de representar el 26% del PIB a un 33%, mientras que los gastos en servicios sociales evolucionaron desde el 17,1% al 20,1% en el período.

El papel redistributivo de los Estados lo podemos dividir en dos grandes capítulos. Por un lado las transferencias de caja y, por otro, los servicios sociales.

Las transferencias de caja son, típicamente, los impuestos y los ingresos que reciben los individuos del Estado. Son, por decirlo así, movimientos de caja (en uno u otro sentido) personalizados.

En las dos décadas analizadas puede verse que el nivel de desigualdad después de las transferencias de caja crece en montos similares en cada una de ellas, pero ello es debido a que en la segunda década, aunque las «desigualdades de mercado crecen menos», el papel redistributivo del Estado es menor. Esto puede verse en el siguiente cuadro:

Notas: (C) = 100 – (B) / (A)

  • Nótese, que el factor corrector, fue superior a mediados de la primera década del siglo, que a mediados de los 80’s del siglo pasado.
  • Estos cálculos hacen referencia únicamente a los doce países miembros de la OCDE para lo que existen datos. Posteriormente, haremos comparaciones no exactamente homogéneas con otros grupo de países (lo indicaré en cada caso)

La segunda fuente de redistribución de los Estados se da a través de la prestación de servicios sociales. Aquí, típicamente se incluyen los servicios de educación, sanitarios, tercera edad, políticas sociales de vivienda… donde existen prácticas muy diferentes en los distintos países. La valoración de estos servicios se hace a precio de coste.

Para el conjunto de países, estas transferencias incrementan el ingreso de un hogar medio en un 30%. Lógicamente, su impacto, en términos porcentuales, es muy superior en los segmentos con bajos ingresos que en los de altos.

Es por ello, que teniendo una gran influencia en los índices de Gini (reducen un 19% el índice de desigualdad), lo tienen mucho más en los ratios que comparan los ingresos de los hogares con mayores ingresos respecto a los de los menores (índices que se reducen en casi un tercio).

Desafortunadamente, solo se tienen comparaciones históricas del impacto de los servicios sociales para el período 2000-2007 (y para 17 países de la OCDE). En este período el impacto en el índice de Gini se mantiene en una reducción del entorno del 19%. La evolución puede verse en el siguiente cuadro:

En definitiva, y a modo de resumen, señalaría los siguientes aspectos:

  1. El nivel de desigualdad de los ingresos por efecto mercado, creció fuertemente en las dos décadas analizadas. Medido por el índice de Gini, pasó del 36,2% al 39,8% (creció casi un 10%).
  2. Las operaciones de caja del Estado (impuestos más transferencias) atemperaron este incremento de desigualdad, pero no lo suficiente como para compensarlo. El índice de Gini, después de impuestos y transferencias, pasó del 26,7% al 28,3% (creció casi un 6%).
  3. En todo caso, destacar que el factor de corrección de las operaciones de caja, reducía la desigualdad del mercado en casi un 30% a mediados de la década pasada (descenso del índice de Gini desde el 39,8% al 28,3%), corrección que era inferior a la existente a mediados de los 90’s, pero superior a la que existía a mediados de los 80’s.
  4. El papel redistribuidor de los servicios sociales se mantuvo, para el período que tenemos referencia (2000-2007) en un 19% de reducción del índice de Gini, sobre las diferencias después de impuestos y transferencias de caja. El coeficiente de Gini, después de servicios sociales, se incremento en el período, desde el 23,5% al 24,4% (un 4,7%).
  5. Por países, esta es una representación significativa.
  6. Notas:

    • Por «cash disposable income» se entiende los ingresos de los hogares tras las transferencias de caja del Estado (impuestos y transferencias a familias).
    • Los «extended income» incluyen los servicios sociales.
    • El orden del gráfico está en función de los coeficientes de Gini de los «extended income».
  7. En definitiva, la principal razón del crecimiento de la desigualdad, en términos globales, ha sido el fuerte aumento de los ingresos brutos (efecto mercado), lo que, aunque se ha visto acompañado por un fuerte impacto redistributivo de los Estados, éste no ha compensado el efecto mercado.
  1. “En definitiva, la principal razón del crecimiento de la desigualdad, en términos globales, ha sido el fuerte aumento de los ingresos brutos (efecto mercado), lo que, aunque se ha visto acompañado por un fuerte impacto redistributivo de los Estados, éste no ha compensado el efecto mercado.”

    Afirmaciones de este tipo me dejan helado. La desigualdad ha crecido sobretodo porque los ingresos de los que tomaban decisiones (CEO, cargos institucionales, …) se han disparado en todo el mundo, mientras que los salarios han crecido moderadamente. La desigualdad ha crecido por culpa de unas politicas y decisiones económicas basadas en el enriquecimiento de la minoria que tomaba las decisiones.

    Hay retribuciones y enriquecimientos obscenos, nos enfrentamos a una nueva “nobleza feudal” que vive a costa de sus siervos, aprovechandose de su ignorancia.

    Después lo podemos vestir de estadísticas, pero todos estamos viendo que es lo que pasa y estamos despertando.

  2. Súmamente interesante este tema sobre la desigualdad. Trataré de leer el post anterior para continuar con los siguientes que están por venir. Y también el enlace que usted dejó en un comentario en una entrada anterior, sobre la movilidad de los trabajadores dentro de la zona euro

    Un saludo

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  • La evolución interna de la desigualdad (II) - Jose Ignacio Goirigolzarri mayo 26, 2012

    […] Comenzar por Estados Unidos tiene evidentes ventajas. En primer lugar, la calidad y cantidad de los datos de que disponemos (¡qué suerte hablar de hechos y no de impresiones!). […]