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Financiación y conocimiento

Dentro del apoyo al desarrollo de nuevas empresas, la primera parte del pasado año, me dediqué a estudiar lo que «había por el mundo». Como consecuencia de ello configuramos y fundamos Garum.

Desde entonces he intervenido en diversos foros sobre los retos que tenemos por delante para que la proliferación de nuevos proyectos empresariales sea una realidad en Latam y en la península Ibérica. De hecho, en este mismo blog ha habido animados debates sobre el tema (como autocrítica debo decir que los debates han estado muy centrados en España. Espero que en la segunda parte del año, y sobre todo a partir del primer día Garum América que se celebrará en Octubre en Montevideo, seamos capaces de ampliar nuestro foco. Seguro que con la ayuda de nuestros amigos Latinoamericanos lo conseguimos).

En estos planteamientos, he pretendido siempre orillar el aspecto de la financiación. Y ello, además de por razones personales, ha sido debido a que pensaba -y sigo pensando- que en España, hay una excesiva focalización en este tema para justificar nuestros pobres resultados. La financiación juega un papel de adormidera en nuestro juicio y nos conduce a una cierta pereza intelectual en la búsqueda de retos y soluciones.

Aunque pretendo seguir esta línea en los próximos meses, hoy voy a hacer una excepción. La razón es que en las últimas semanas me he visto muy expuesto a este tema en diversas reuniones (COTEC, Foro España – EEUU,Orkestra…), en la lectura de algunos artículos y documentos interesantes (me gustó mucho el Star-up Spain de Santiso y Molinas, así como el Informe de Capital Riesgo y Private Equity en España) y, además, ha coincidido que, en estos días, he tenido interesantes conversaciones con inversores de distintas nacionalidades.

En España, los principales inversores en start-ups (especialmente en TIC) son los friends and families. Además existen programas de las distintas Administraciones (bastante mal coordinadas, por cierto) en préstamos de distinto tipo que sirven de complemento a las inversiones anteriores.

Sin embargo, es cierto que la oferta de «equity» institucional de ventures capital es muy pobre. Sirvan algunos datos:

  • Las inversiones de fondos de start-ups no llegaron en el 2010 a 100 millones de Euros. Si ampliamos el concepto a inversiones de Venture Capital en las fases primeras de arranque, el volumen de inversión fue de 218 millones el pasado año.
  • De hecho, las star-ups TICs en España apenas concentraron el 4,5% de lo invertido en Europa.
  • La figura de Business Angels en España, todavía maneja cifras modestas. En el periodo 2007-09, el conjunto de la inversión registrada fue de 47 millones de euros.

Hay razones de distinto tipo para que esto sea así. En mi opinión no es una cuestión de riesgo, sino de incertidumbre, por utilizar el contenido del último artículo de Juan Urrutia. No es que no haya apetito de riesgo, si no que éste no se sabe valorar.

En el capital riesgo, a medida que vas subiendo en el volumen invertido, el gestor del fondo tiene que tener, sobre todo, un conocimiento financiero profundo, una razonable visión estratégica del sector y un excelente criterio para elegir profesionales de gran conocimiento y experiencia.

Por el contrario, a medida que vamos bajando el capital invertido y nos vamos acercando al mundo de las start-ups, el conocimiento financiero se hace menos importante, el conocimiento del proyecto/sector es más relevante en su lado operativo, y el inversor debe aportar inmensas dosis de gerencia práctica a un emprendedor que, en muchos casos, es muy bisoño en la gestión. El nivel de ayuda e involucración que el gestor puede dar al proyecto varía, pero en todo caso debe ser importante. Y, de hecho, no oculto mis simpatías por los gestores «hands-on» vs. los meramente financieros. Si los gestores de fondos para proyectos muy jóvenes no son capaces de hacer esto, están manejando incertidumbre y no riesgo (no es un tema de apetito, sino de discernimiento).

En España, aunque hay algunos excelentes gestores de estos fondos, es necesario que haya muchos más. Y esto no es solo un tema de dinero, o al menos no solo. Es un tema de conocimiento. Ese conocimiento, sin duda, se irá adquiriendo a lo largo del tiempo, con la experiencia. Pero esto no nos va a dar la velocidad que requerimos. Necesitamos catalizadores. Y aquí sí creo que las Administraciones pueden jugar un papel si su inversión busca precisamente, esa multiplicación de conocimiento.

Paro ello es importante que la inversión de la administración sea de acompañamiento, en equipos de gestores con experiencia y track record reconocible. Esos gestores que por supuesto pueden ser nacionales, convendrían que se mezclaran con una fuerte atracción de talento extranjero contrastado. Y en esa coinversión, de la misma forma que la Administración puede facilitar su salida a precios prefijados (como en el caso de Israel a comienzos de los 90’s), debe requerir una simetría de intereses de forma que los gestores no sean meros comisionistas.

Tengo para mí que aquí hay un gran camino de avance, pero pienso que la cuestión no es tanto el cuánto, como el cómo.