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El impacto de los cambios sociales en las empresas transnacionales

Un impacto muy importante de todos los cambios de los que hablaba en el post anterior, es la modificación del marco competitivo.

Personalmente, visualizo un marco competitivo con cambios permanentes, donde los nuevos proyectos empresariales tendrán un gran protagonismo. Las rupturas de los mercados y las cadenas de valor llevarán a una continua afloración de nuevos proyectos.

Es por esto por lo que el «emprendeurismo» está tan de moda. Y creo que esta es una gran noticia, pero es un reto muy exigente para las universidades, porque deben incorporar dosis masivas de aprendizaje en las habilidades necesarias para responder a este nuevo entorno. Y esto no es fácil.

Esos nuevos proyectos deben tener siempre dos referencias básicas:

  • Por un lado la necesaria visión global. No puede haber proyectos de enjundia, sostenibles, sin una visión global en su concepción. Con una visión global que afecte a toda su cadena de valor, desde las compras a la distribución, pasando por la producción.
  • Por otro, la introducción de lo que significa la evolución tecnológica e Internet. Esto es un salto no convencional. Yo me atrevería a decir que es una ruptura de tipo cultural.

Pero siendo este fenómeno de desarrollo de nuevas empresas el más significativo desde el punto de vista competitivo, y al que, por cierto, yo estoy dedicando mayor atención, en este post me centraré más en el impacto de los cambios sociales en la dirección de las empresas, del que ya adelantaba algo en el post anterior. Y voy a desarrollar estas ideas centrándome en las empresas transnacionales.

Y ello porque por un lado, me permite ejemplificar mejor el impacto de los cambios sociales en la realidad empresarial, y por otro, porque estas grandes empresas, van a ser las que primero sientan –lo están sintiendo ya- el impacto de la nueva normalidad.

Y para tomar perspectiva, debemos ser conscientes de que los cambios que analizaba en el post anterior, van a trascender de un mero impacto técnico, porque tendrán incidencias de tipo sociopolítico para las que debemos entrenar a nuestra gente.

En efecto, los factores de cambio están teniendo un impacto no solo en las empresas, sino también en los países, en los gobiernos de los países, y la relación entre empresas-países.

Así pensemos que los estados que hace tan solo 50 años eran casi ecosistemas porque tenían una capacidad de decisión con altos grados de autonomía, hoy no la tienen. Los gobiernos de los países deben crear un caldo de cultivo en el que la promoción empresarial sea impulsada y el talento educado, atraído y retenido, porque esta es la base para la creación de riqueza. Esto se dará en competencia con otros países. (Por cierto, es triste el poco impacto que esto tiene en las discusiones de los agentes sociales en España).

Las empresas transnacionales serán cada vez menos dependientes de los Estados concretos, y ya esto es una realidad. De hecho vemos a empresas florecientes en su expansión, en las que los países de origen cada vez significan menos en su negocio total, y tienen, además, el claro objetivo de que éste peso se diluya en el futuro.

Y esto es compatible con el hecho de que estas empresas multinacionales cada vez se quieran adaptar más a los distintos mercados que sirven, tanto desde el punto de vista de servicio al cliente, como desde una organización más cercana, con mayores niveles de autonomía y empowerment de los centros locales. Y todo ello es posible gracias a la tecnología.

Pero esta dialéctica trascenderá –lo está haciendo, pero muy lentamente- del campo técnico. Y esto va a significar un mayor mestizaje en la Alta Dirección y en los Consejos de Administración. Incluso el concepto de «Central» perderá el peso que tenía anteriormente.

Es un fenómeno aparentemente contradictorio. La empresa transnacional aparece como una organización autocontenida, con una mayor independencia de los gobiernos de los países en los que trabaja, pero con una organización cada vez más cercana y adaptable a lo local. Y esto requiere que la gente que preparemos tenga esa capacidad de combinar visiones locales y globales, y una gran empatía para trabajar en equipos de trabajo cada vez más mixtos.

¿Significa esto que las empresas no tendrán ley? No, porque tendrán que cumplir las obligaciones de cada país, pero sí significa que:

  • Los gobiernos pierden fuerza frente a ellas porque las deben atraer.
  • Los requerimientos de transparencia, ética y sostenibilidad no los imponen los gobiernos (que además son lentos en la reacción), sino las propias empresas con unos supervisores que son la Sociedad, en sus distintas formas, desde los ecologistas hasta el mercado.
  • De hecho, los gobiernos solo serán importantes para las empresas locales y su legislación correrá por detrás de los acontecimientos.

Esto no es ciencia ficción. Esto es lo que está ocurriendo en estos momentos. Voy a poner algunos ejemplos.

Hoy se habla mucho de sostenibilidad. Dado que es un concepto muy amplio, cuando hablo de sostenibilidad, entiendo tres cosas:

  • La primera, y más exterior a la empresa, la relacionada con el medio ambiente. Los principales avances en sostenibilidad en la actuación de las empresa, se ha dado no como reacción a las leyes, sino por las exigencias sociales, normalmente después de algún acontecimiento grave (la industria petrolífera es el mejor ejemplo). El riesgo reputacional ha sido la razón para que esto haya sido así.
  • La segunda acepción de la sostenibilidad hace referencia a la relación con proveedores en sentido amplio y unos requerimientos sociales que hagan que haya comportamientos uniformes en los distintos países.
    Pues bien, aquí de nuevo los avances han sido muy importantes, pero tampoco han sido las legislaciones locales los que lo han impulsado.Hoy las empresas no pueden aceptar que en su política se diferencien condiciones esenciales entre los distintos países. No es aceptable. La puesta en práctica es desigual pero, de nuevo, el riesgo reputacional es un factor básico de avance.

    De hecho, hoy, las empresas multinacionales juegan un papel de transformación social en los países en los que trabajan que muchas veces no es valorado, pero que es un elemento de progreso que va muy por delante de las legislaciones locales.

  • La tercera acepción, la relacionaría con la gobernanza, su transparencia y criterios éticos.Aquí también fue la presión social (en este caso de los denostados mercados) la que nos hizo avanzar. Posteriormente, y con la crisis, la presión ha sido mucho más generalizada, sobre todo en el sector financiero. Pero obsérvese que, en el sector financiero incluso, no puede haber avances sin gobernanza global, porque si los Estados toman decisiones particulares, el arbitraje funcionaría de forma inmediata.

Y estos cambios se están produciendo en todo el mundo sin gobernanzas globales, sino a través de la presión social.