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Dos estrategias de posicionamiento

Hay cosas que uno tiene marcadas desde su infancia.

Mi admiración por las cooperativas de Mondragón viene desde entonces, aunque lógicamente incrementada por el espectacular crecimiento que han tenido.

El pasado martes asistí a unas jornadas organizadas por Orkestra en Bilbao.

Me gustaría compartir una reflexión y una anécdota.

En mi mesa coincidí con el catedrático de Fontainebleau Soumitra Dutta. En su intervención preliminar, comentó cómo dentro de los tres vectores básicos para la generación de innovación (capital/mercados/personas) se iba a centrar en el factor humano.

Dentro de su análisis hizo un inteligente repaso sobre la necesidad de formar talento, atraer talento de fuera y de inspirar al talento para que dirija sus esfuerzos hacia el desarrollo empresarial y la innovación.

En la inspiración defendió la creación de «role models», es decir, ejemplos que sirvieran como paradigmas a imitar.

Tengo que decir que estas afirmaciones despertaron en mí mix-feelings.

Primero porque los role models me producen una cierta prevención ya que suelen estar asociados a personas de alto perfil, aunque muy a menudo con recorridos efímeros. Aunque estoy seguro que Soumitra no se refería a esto, estos ejemplos, tras pasar por la batidora simplificadora de los medios de comunicación, pueden convertir, como ha sucedido en España, a personas poco representativas de lo que quisiéramos que sea nuestra sociedad en paradigmas a imitar (algunos incluso acaban en la cárcel).

Sí creo en los role models pero no en los superstars. Como no creo en la innovación heroica, sino en los procesos consistentes. Ni creo en los líderes carismáticos sino en los institucionales.

Para concretar lo que quiero decir, me acabo de enterar que Antonio Cancelo ha publicado un libro sobre su visión de estos temas de innovación y competitividad ¿No queríamos role models de verdad? Pues aquí tenemos uno.

En el debate se habló de la conveniencia de que los países generasen un «Branding». Se comentó la existencia de un Fondo Estatal en India con este objetivo… No se citó, pero se podía haber hecho, el ejemplo de Israel donde cualquier empresario te vende su país, antes de vender su empresa (cosa que hace inmediatamente después).

Este es un punto de reflexión, aunque no creo en la efectividad de las campañas de imagen del tipo que está desarrollándose en USA de España, financiada por el gobierno. En todo caso, el branding de un país, desde el punto de vista empresarial, es complicado en aquellos casos en los que hay una estructura empresarial muy dual (como es el caso de España, y no tanto del País Vasco).

La anécdota es que yo suelo utilizar a Mondragón como ejemplo a seguir en la transmisión de conocimientos entre la Universidad, los Parques Tecnológicos y las empresas. Y lo hago porque, aunque perfectible, es uno de los mejores ejemplos que conozco… y de paso creo «branding» para Mondragón y para el País.

Pues bien, al terminar el acto me vino una persona que trabaja en Mondragón, sorprendido por mi afirmación… ¡¡porque él entendía que era una exageración!!

Pienso que la autocomplacencia es letal, pero como en todo, un cierto equilibrio siempre viene bien. En términos de venta, mi experiencia personal con, por ejemplo, el sector tecnológico indio, me lleva a la conclusión de que un cierto «overselling» de vez en cuando, no viene mal.