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De la intensidad en capital a la intensidad en conocimiento

Sobre la influencia de la tecnología en la globalización he escrito en otras ocasiones. Hoy pretendo reflexionar sobre el impacto de la tecnología en el marco competitivo de las empresas y, muy en particular, sobre las oportunidades que este nuevo marco ofrece al florecimiento de nuevos proyectos empresariales.

Porque la tecnología, y más concretamente, la tecnología de la información, no ha sido únicamente un motor de profundo cambio macroeconómico, sino que ha tenido un impacto radical en el plano microeconómico, en el mundo empresarial.

No es este la ocasión para profundizar en este concepto, pero si me gustaría, aunque sea solo señalar, que la tecnología ha roto las cadenas de producción, está modificando la forma de aproximarnos a nuestros clientes, mutando los canales de distribución y tiene un efecto radical en la Organización de nuestras empresas.

Y esto es así en cualquier sector. Con más o menos intensidad, pero todos los sectores están recibiendo esta influencia y la recibirán de forma creciente, exponencial, en el futuro.

Y lo importante es que de estos cambios, además, nos están conduciendo a un nuevo marco competitivo. Y este marco competitivo tiene dos características básicas. La primera es la caída de barreras de entrada en múltiples sectores, la segunda es la configuración de un mercado global.

La caída de barreras de entrada en las industrias significa un incremento de la competencia, significa la aparición de una pléyade de empresas.

Y esto está ocurriendo porque en primer lugar, en los últimos veinte años hemos asistido a un cambio radical en los modelos de producción.

La tecnología ha roto la idea de la producción integral, ha roto las cadenas de valor. En lugar de las viejas integraciones verticales, hoy cualquier producto final tiene componentes fabricados por muy distintas empresas en muy distintos países.

Y esto es tan estructural que permite la aparición de múltiples empresas para competir en partes concretas del proceso. Empresas que requieren menores tamaños por estar más focalizadas.

Y esto, que lo hemos visto en la industria, lo estamos viendo también en el sector servicios.

Detrás de estas transformaciones está la tecnología, y muy en concreto la tecnología de la información, porque gran parte de estas rupturas están basadas en la tecnología de la información.

Y estas tecnologías de la información tienen la característica de no ser capital–intensivas, sino conocimiento-intensivas. Y este es otro factor de radical importancia en la caída de las barreras de entrada, porque es lo que, en definitiva, permite la aparición de una pléyade de empresas.

Hay que tener en cuenta que el 70% de las start-ups (y esta es una estadística muy consistente en distintos países) se concentran en este sector.

Lo anterior nos explica cómo la tecnología cambia la lógica de la oferta, pero es que, además, la tecnología cambia la lógica de la demanda.

Porque hoy el mercado es global. Y por tanto, cualquier proyecto de enjundia debe tener pretensiones globales.

Esta afirmación, sin la existencia de Internet, sería un concepto vacío, porque ser global a través de medios convencionales sólo está al alcance de las grandes empresas.

Pero gracias a la Red, cualquier empresa puede (tendría que decir, podrá) acceder a cualquier parte del mundo. Esta es una evolución imparable y una gran noticia para los nuevos proyectos empresariales.

Ahora bien, creo que podemos dar un paso más. Pensemos en la tecnología no solo como el factor que cambia el marco competitivo, posibilitando una generación de proyectos empresariales en número inimaginable hace tan solo dos décadas, sino que visualicemos la tecnología además como facilitador para que aquellas personas con las ideas y el compromiso de emprender puedan llevar sus proyectos a la práctica, porque la tecnología les hace más accesible el conocimiento.

De hecho, esta visión está en el origen de Garum. En este sentido, en Garum partimos de dos premisas.

La primera es que creemos firmemente en que las redes virtuales tienen potencialidades múltiples para el mundo empresarial. Porque las redes no son solo un medio de compartir información, sino de generar conocimiento.

La segunda premisa es que el conocimiento es la base de cualquier proyecto. Y por tanto, el dar acceso al conocimiento, a través de herramientas libres, al mayor número de personas es la mayor contribución que podemos hacer al desarrollo socialmente sostenible, a la creación de riqueza.

En definitiva, podemos decir que las redes y las herramientas libres están en la base de la ruptura del marco competitivo, cuyo principal efecto está en hacer más accesible el emprendimiento a través de una drástica reducción de las barreras de entrada.

Y al mismo tiempo, están en la base de la posibilidad de generalizar el conocimiento, haciéndolo accesible a cualquier persona, aunque está alejada de los «centros oficiales». Lo que significa una radical ampliación del número de personas que pueden aprovecharse de esa reducción de las barreras de entrada.

Y esta es una conclusión que estaba implícita en las ponencias que escuchamos en el Primer Día Garum-Europa.

Es por ello por lo que en Garum focalizamos nuestro interés, objetivos y acciones en las redes y en el conocimiento libre.