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  1. La evolución interna de la desigualdad (II)

    Comenzar por Estados Unidos tiene evidentes ventajas. En primer lugar, la calidad y cantidad de los datos de que disponemos (¡qué suerte hablar de hechos y no de impresiones!).

    En segundo lugar, nos acerca a las líneas básicas (si bien con matices) de un modelo bastante aplicable a los países anglosajones. Finalmente, nos permite enfrentarnos a temas que están siendo discutidos en ese país y que, con el tiempo, los tendremos en Europa encima de la mesa.

    Por contra, el problema que tiene hablar de Estados Unidos es la tendencia a extrapolar las conclusiones a otros países, cuya realidad y comportamientos son muy distintos. Esta tendencia, tan común en nuestros medios de comunicación (y no sólo sobre este tema), la contrapondremos al dedicar un apartado específico a España y otro a Latinoamérica.

    Podemos adelantar que, en las últimas décadas, Estados Unidos ha tenido un fuerte incremento de la desigualdad. Dentro de este incremento, la justificación fundamental ha estado en los grandes incrementos de renta de los segmentos con rentas más altas. A estos dos aspectos dedicaremos el próximo post.
    No obstante, junto a lo anterior, también se están viendo tendencias complejas de desigualdad en el resto de la población, derivadas de la aparente incapacidad de la economía para crear puestos de trabajo de calidad, así como la sorprendente asincronía entre la oferta y la demanda que se está dando en el mercado laboral. A esto dedicaremos otro post específico.

    Finalmente, en un tercer post, haremos una incursión sobre la población latina en Estados Unidos y su situación para enfrentarse al nuevo entorno.

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  2. La evolución interna de la desigualdad

    Si en la anterior serie de post nos centrábamos en el análisis de la evolución de la desigualdad «entre» los distintos países y la evolución de la línea de pobreza en el mundo, en esta serie nos concentraremos en estudiar la evolución de la desigualdad «dentro» de los distintos países.

    Tampoco aquí la tarea es fácil, dada la falta de homogeneidad estadística. Tener visiones globales comparables es muy complejo.

    Es por ello por lo que estructuraré estos escritos en tres grandes apartados:

    En el primero (que se trata en el presente post) pretendo dar una visión global. En el segundo, analizaremos los casos particulares de Estados Unidos, España y Latinoamérica. Finalmente, haré unas reflexiones globales sobre todo lo anterior.

    Comenzando por la visión global, la información más completa que he encontrado es un reciente trabajo de la OCDE que, aunque extenso, es recomendable para los que tengan interés en profundizar en estos temas.

    Los puntos fuertes de este documento se basan en que compara un grupo de países significativo (los miembros de la OCDE), lo hace con una perspectiva temporal amplia (las dos décadas que van desde mediados de los 80’s del pasado siglo hasta el comienzo de la crisis) y tiene un análisis muy interesante del papel redistributivo de los distintos Estados (en aquellos países de los que se disponen datos suficientemente desagregados).

    Por su lado, aunque el trabajo hace un esfuerzo de recopilación de datos muy notable, hay ocasiones en las que resulta difícil hacer comparaciones entre países, dadas las limitaciones de información. En mis comentarios (y dado que no tengo pretensiones académicas), y preservando un rigor suficiente, sortearé algunas limitaciones metodológicas.

    Con estas referencias, y a pesar de que los distintos países tienen realidades muy diversas, creo que las siguientes conclusiones globales nos pueden servir de base para posteriores análisis.

    Desde el punto de vista de «mercado», es decir, de ingresos brutos, resulta claro que en las dos décadas analizadas ha habido, en términos generales, un incremento de la desigualdad. Así, por ejemplo, en las dos décadas analizadas en este trabajo, el incremento de ingresos de los individuos que pertenecen al colectivo del 10% con las rentas más altas, tuvieron un incremento medio anual (1,9%) superior a la media (1,7%) y al colectivo del 10% con las rentas más bajas (1,3%).

    A similares conclusiones se llega analizando otro tipo de indicadores (concentración del total ingreso en el colectivo del 1% con rentas más altas) o ratios (relación de rentas entre las personas con mayores y menores ingresos).

    Pero dentro de esta visión general habría que distinguir:

    1. Comportamientos muy diferentes entre países. En concreto, se pueden diferenciar tres grupos.
      • En primer lugar, los anglosajones que partiendo de altos niveles de desigualdad, registran fuertes incrementos en el período contemplado.
      • En segundo, los países nórdicos Europeos que partiendo de posiciones muy igualitarias tienen crecimientos de desigualdad relevantes.
      • Y, en tercer lugar, países con escasos o nulos incrementos de desigualdad (España y Francia son buenos ejemplos de este grupo)
    2. Los mayores crecimientos de desigualdad se dan en el período 1987 – 1997. La desigualdad en la siguiente década crece a ritmos más bajos.

      Al análisis de las razones de estos cambios, les dedicaremos escritos específicos, baste decir ahora que de acuerdo con trabajos de la OCDE y del FMI, parece claro que la globalización tiene un valor explicativo muy bajo. El progreso tecnológico, por su lado, sí parece que tiene mayor significación.

    Ahora bien, a partir de esta situación, y con el fin de calcular la desigualdad final real, debe tenerse en consideración el papel redistributivo de los Estados.

    Como visión general, cabe decir que los sistemas redistribuidos se incrementan en las dos décadas analizadas, aunque no lo suficiente como para compensar las desigualdades originadas por el mercado. Así, por ejemplo, los ingresos de los Estados pasaron de representar el 26% del PIB a un 33%, mientras que los gastos en servicios sociales evolucionaron desde el 17,1% al 20,1% en el período.

    El papel redistributivo de los Estados lo podemos dividir en dos grandes capítulos. Por un lado las transferencias de caja y, por otro, los servicios sociales.

    Las transferencias de caja son, típicamente, los impuestos y los ingresos que reciben los individuos del Estado. Son, por decirlo así, movimientos de caja (en uno u otro sentido) personalizados.

    En las dos décadas analizadas puede verse que el nivel de desigualdad después de las transferencias de caja crece en montos similares en cada una de ellas, pero ello es debido a que en la segunda década, aunque las «desigualdades de mercado crecen menos», el papel redistributivo del Estado es menor. Esto puede verse en el siguiente cuadro:

    Notas: (C) = 100 – (B) / (A)

    • Nótese, que el factor corrector, fue superior a mediados de la primera década del siglo, que a mediados de los 80’s del siglo pasado.
    • Estos cálculos hacen referencia únicamente a los doce países miembros de la OCDE para lo que existen datos. Posteriormente, haremos comparaciones no exactamente homogéneas con otros grupo de países (lo indicaré en cada caso)

    La segunda fuente de redistribución de los Estados se da a través de la prestación de servicios sociales. Aquí, típicamente se incluyen los servicios de educación, sanitarios, tercera edad, políticas sociales de vivienda… donde existen prácticas muy diferentes en los distintos países. La valoración de estos servicios se hace a precio de coste.

    Para el conjunto de países, estas transferencias incrementan el ingreso de un hogar medio en un 30%. Lógicamente, su impacto, en términos porcentuales, es muy superior en los segmentos con bajos ingresos que en los de altos.

    Es por ello, que teniendo una gran influencia en los índices de Gini (reducen un 19% el índice de desigualdad), lo tienen mucho más en los ratios que comparan los ingresos de los hogares con mayores ingresos respecto a los de los menores (índices que se reducen en casi un tercio).

    Desafortunadamente, solo se tienen comparaciones históricas del impacto de los servicios sociales para el período 2000-2007 (y para 17 países de la OCDE). En este período el impacto en el índice de Gini se mantiene en una reducción del entorno del 19%. La evolución puede verse en el siguiente cuadro:

    En definitiva, y a modo de resumen, señalaría los siguientes aspectos:

    1. El nivel de desigualdad de los ingresos por efecto mercado, creció fuertemente en las dos décadas analizadas. Medido por el índice de Gini, pasó del 36,2% al 39,8% (creció casi un 10%).
    2. Las operaciones de caja del Estado (impuestos más transferencias) atemperaron este incremento de desigualdad, pero no lo suficiente como para compensarlo. El índice de Gini, después de impuestos y transferencias, pasó del 26,7% al 28,3% (creció casi un 6%).
    3. En todo caso, destacar que el factor de corrección de las operaciones de caja, reducía la desigualdad del mercado en casi un 30% a mediados de la década pasada (descenso del índice de Gini desde el 39,8% al 28,3%), corrección que era inferior a la existente a mediados de los 90’s, pero superior a la que existía a mediados de los 80’s.
    4. El papel redistribuidor de los servicios sociales se mantuvo, para el período que tenemos referencia (2000-2007) en un 19% de reducción del índice de Gini, sobre las diferencias después de impuestos y transferencias de caja. El coeficiente de Gini, después de servicios sociales, se incremento en el período, desde el 23,5% al 24,4% (un 4,7%).
    5. Por países, esta es una representación significativa.
    6. Notas:

      • Por «cash disposable income» se entiende los ingresos de los hogares tras las transferencias de caja del Estado (impuestos y transferencias a familias).
      • Los «extended income» incluyen los servicios sociales.
      • El orden del gráfico está en función de los coeficientes de Gini de los «extended income».
    7. En definitiva, la principal razón del crecimiento de la desigualdad, en términos globales, ha sido el fuerte aumento de los ingresos brutos (efecto mercado), lo que, aunque se ha visto acompañado por un fuerte impacto redistributivo de los Estados, éste no ha compensado el efecto mercado.
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  3. Conclusiones sobre globalización, desigualdad y riqueza

    El objetivo de esta serie de post, que terminan con el actual, era analizar la evolución de la desigualdad de riqueza entre países y regiones del mundo, así como la del nivel de pobreza en el planeta. Las conclusiones más relevantes, en mi opinión, han sido:

    1. El crecimiento del mundo a finales del siglo XIX y de gran parte del siglo XX (hasta la década de los 70′s), se caracterizó por crecimientos muy desiguales entre las distintas zonas del planeta. Esto dio lugar a un gran ensanchamiento de las diferencias entre países y, en consecuencia (y por este motivo), a un gran incremento de la desigualdad entre las personas, con grandes saltos en los índices de Gini y, más importante, un gran aumento (absoluto y relativo) de las personas que vivían por debajo de la línea de pobreza.
    2. Este modelo comienza a cambiar lenta pero consistentemente a partir de la década de los 70’s del siglo pasado. La desigualdad entre países comienza a disminuir. Esto coincide con el crecimiento del peso del Comercio Internacional que es el mejor proxy que tenemos hacía lo que podemos llamar la globalización.
    3. El punto anterior se hizo especialmente evidente en la última década del siglo pasado y en la primera del presente (hasta donde se tienen datos). En este período es evidente:
      • Una clara disminución de índices de Gini a nivel mundial, originados por el estrechamiento de la desigualdad “entre” países, ya que las diferencias “dentro” de los países empiezan a incrementarse (sobre este tema, realizaré una serie de post próximamente).
      • Y, más importante, una clara disminución del número de personas por debajo de la línea de la pobreza.
    4. El proceso anterior va más allá de la evolución estadística. De hecho, coincide con la aceleración del proceso de globalización, que claramente supone un cambio en los patrones de crecimiento en el mundo.

      Este cambio conlleva una aceleración de los crecimientos de países emergentes. Estos países muestran una resistencia muy superior en la crisis, están creciendo más en los momentos actuales y está previsto que incrementen su peso de forma significativa en esta década, hasta superar con claridad a los países desarrollados en la participación del PIB mundial.

    5. Sin embargo, hemos de constatar que lo anterior no está uniformemente repartido en el planeta. En términos de lucha contra la pobreza hay dos regiones que no están obteniendo buenos resultados.

      Por un lado, el Africa subsahariana con una combinación de factores que van desde la existencia de zonas no integradas en las dinámicas de la globalización, hasta factores políticos (estados fallidos), pasando por cuestiones étnicas. Aunque parece que en los últimos años hay factores que permiten vislumbrar alguna esperanza, no se puede decir que haya dinámicas decantadas.

      Por otro, el sur de Asia y muy en concreto India, que muestra un ejemplo de país con grandes resultados globales, pero con diferencias interiores muy notables como consecuencia de un entramado institucional insuficiente y factores específicos religioso – étnicos. El ejemplo de la India es paradigmático de los contrastes que nos está tocando ver. India, junto a una realidad como la arriba descrita, se ha incorporado al club de países donantes en ayuda al desarrollo.

      Por otro lado China muestra un ejemplo extraordinario de gran crecimiento que aunque está generando diferencias de clase notables, está siendo (y esto para mí es más importante en estos niveles de desarrollo) sumamente eficaz en la lucha contra la pobreza.

    6. Pero el gran crecimiento de los países emergentes, unido al deterioro de la situación de los países desarrollados tras la crisis financiera, está creando tensiones políticas y económicas.

      Desde el punto de vista económico, estas tensiones están generando propuestas proteccionistas, las cuales, de tener éxito, supondrían, por un lado, una pérdida de crecimiento potencial global y, además, rompería las posibilidades de crecimiento acelerado de los países emergentes.

      No me cabe duda que sería un gran freno a los progresos de la lucha contra la pobreza en el mundo, que a pesar de los avances realizados, sigue siendo intolerable.

    Las tensiones proteccionistas no se dan exclusivamente en los países en desarrollo, pero me centraré en ellos porque, por un lado, son los principales protagonistas de comercio internacional, y por otro son el foco de generación de una nueva era de defensa del proteccionismo.

    Cabe recordar que las tensiones proteccionistas han tenido, históricamente, su centro, como ya hemos visto, en la agricultura. La situación es tan evidente que ya se empiezan a levantar voces, incluso en Estados Unidos, dudando de la justificación de estos apoyos en épocas de crisis como la actual. No nos vendría mal una reflexión similar en Europa.

    Pero, por el contrario, estas tensiones proteccionistas se están ampliando a otras esferas. También aquí Estados Unidos nos lleva la delantera (supongo que, como suele suceder, dentro de unos meses discutiremos los mismos temas en Europa). Hoy está de moda hablar del riesgo del outsourcing y de la necesidad de “reindustrializar” Estados Unidos, como medio para crear puestos de trabajo y generar una clase media potente que nos conduzca a los viejos buenos tiempos de una sociedad más igualitaria. (Sobre las críticas a estas posiciones por parte de la Administración Obama, recomiendo la lectura de un artículo de Jagdish Bhagwati con el título “Shame on you, Mr Obama, for pandering on trade“). En el Reino Unido también han tenido protagonismo voces similares en los últimos meses.

    Sin perjuicio del componente utópico de lo anterior (que la reindustrialización cree en los países desarrollados clases medias como en el pasado) me parece que esta posición pierde el punto.

    La pérdida de puestos en la Industria es una constante en Estados Unidos desde comienzos de los 80′s (de hecho, desde 1998 ha perdido casi seis millones de puestos de trabajo) y en el Reino Unido este sector representa hoy sólo el 8% del total empleo (era el 24% hace 30 años). Similares consideraciones se podían hacer para los países europeos. Pensar que esta tendencia puede ser revertida a través de medidas proteccionistas no parece estar muy fundamentado.

    Si algo nos ha enseñado la historia de la economía es que los análisis estáticos no funcionan, que la economía como actividad humana debe ser analizada y promovida de forma dinámica. Y desde esa perspectiva, centrarse en el proteccionismo es creer en los juegos de suma cero, creer que el estancamiento es el estado natural de la economía, y eso, en el pasado, nos ha conducido a errores de bulto. Ojalá que no caigamos en esta ocasión de nuevo.

    Porque lo que los países desarrollados deben pretender, no es repartirse de forma beneficiosa para ellos una tarta que está previamente fijada, sino ampliar la tarta, lo que será beneficioso para todos (y también será el mejor medio para luchar contra la pobreza en el mundo) y eso pasa por un gran esfuerzo para cambiar su ubicación competitiva en el mundo.

    El objetivo no es sencillo, porque requiere revisar sus planes de estudios, reenfocar hacía carreras técnicas a los alumnos, apoyar inversiones en tecnología que mejoren la competitividad de sectores, promover la utilización de la tecnología de la información de forma amplia (no limitando el concepto de ésta a las aplicaciones de Internet), apuntalar el concepto de servicios anexos a la industria, promover flujos de inversión no limitados a un concepto de start-up que siendo importante, es un porcentaje muy escueto de la economía….. No son tareas sencillas, pero éstas son las medidas que debemos promover. Esta, sin duda, es la posición que debemos tomar (y no la defensiva y chata de la defensa del proteccionismo), porque crearía mayor riqueza para todos y permitiría una mayor equidad.

    Por todo lo anterior, creo firmemente que luchar contra el proteccionismo es el mejor medio para defender la creación de riqueza en el mundo, y al mismo tiempo luchar contra las bolsas de pobreza en el planeta. Esta es una conclusión clave de esta serie de post.

    Lógicamente, una posición como la aquí defendida, conllevará un crecimiento económico superior en los países emergentes, y un mayor protagonismo político de los mismos, lo que como cualquier proceso de cambio radical, no se va a producir sin tensiones. Pero son las tensiones necesarias en la evolución de un mundo más equitativo y sostenible.

    Con esto terminaría mis conclusiones, pero no quiero finalizar sin fijar mi posición sobre un aspecto no tratado anteriormente: La ayuda al desarrollo.

    Quiero comenzar por decir que no me sitúo en la corriente de pensamiento que está en contra de las ayudas, (la que entienden que es, incluso, un factor de retraso para el progreso de los países). Creo firmemente, que en el corto y en el medio plazo no tenemos alternativa al asistencialismo. Es por eso que valoro positivamente la línea de pensamiento y los esfuerzos que están haciendo asociaciones de distinto tipo en el mundo.

    Dicho lo anterior, también creo que el asistencialismo tiene claras limitaciones y subproductos indeseados, prueba de ello es que personas tan poco sospechosas como Duncan Green defienda que las ayudas tendrían que tener marcos temporales acotados como lo tuvo el Plan Marshall ó la ayuda a Taiwan o Corea del Sur. A lo que habría que añadir controles estrictos no solo de los fondos, sino de los progresos institucionales.

    Además, debemos reconocer que la lucha contra la pobreza desde el punto de vista asistencial, supone que los países ricos mantienen su posición de prevalencia. Ayudan mientras deciden ayudar, y además su ayuda es pro-cíclica.

    Pongamos un ejemplo. El 19 de Diciembre del año 2007, los grupos políticos del Congreso Español firmaron de forma unánime, (tal vez la única unanimidad en toda la legislatura), el Pacto de Estado contra la Pobreza. En aquel tiempo (aunque para algunos ya era evidente la crisis) la clase política española estaba asentada en un gran optimismo económico y firmaron un pacto de gran “generosidad”. Cuatro años después, ¿alguien ha oído hablar de ese pacto? ¿Alguien piensa que hay alguna posibilidad de cumplirlo? ¿Hay, de hecho, en la opinión pública algún requerimiento para que se lleve a cabo? La respuesta es clarísimamente negativa a todas las preguntas. Y, en consecuencia, la pregunta es: ¿Podemos confiar solo en estos mecanismos para luchar contra la pobreza?.

    Mi punto es que las ayudas no son el medio que va a sacar a los pueblos de la pobreza. Podrán jugar un papel complementario y acotado, pero no puede ser la base de nuestra estrategia. La base de nuestra estrategia debe ser la de permitir el acceso a las zonas preteridas del planeta, a una economía abierta, apoyándoles en su adaptación. Es el único camino que nos asegurará un futuro más sostenible para todos.

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  4. Tensiones generadas

    Efectivamente, la distinta senda de crecimiento entre los países desarrollados y los emergentes ayuda a una mayor equidad en el mundo. En este sentido, la globalización, en aquellas áreas a las que ha llegado, ha supuesto una gran creación de riqueza y una base (necesaria, no suficiente, como hemos visto por los desempeños de las distintas regiones) para luchar con éxito contra la pobreza.

    Pero este proceso está generando tensiones, tanto desde el punto de vista económico, como desde el político. Son las tensiones lógicas en un mundo que está asistiendo a un cambio en los equilibrios de poder.

    Las tensiones económicas tienen su referencia principal en los desequilibrios de las balanzas de pago.  Con alguna excepción significativa, podríamos decir que en las últimas décadas hemos asistido a la conformación de un modelo de crecimiento en el que los países desarrollados están mostrando amplios déficit de cuenta corriente, mientras que los emergentes tienen grandes superávit. Esta situación, además de generar flujos financieros desequilibrados a nivel global, generan reacciones proteccionistas generalizadas.

    Los países desarrollados se quejan de los niveles de los tipos de cambio, pidiendo revaluaciones de las monedas de los países emergentes que no permiten la flotación libre de sus divisas (el ejemplo más evidente es el remimbi). Estas denuncias (especialmente visibles a partir de la crisis) tienen especial fuerza en situaciones económicas precarias con altos niveles de desempleo.

    Por su lado, los países en desarrollo concentran sus quejas en una doble esfera.

    En primer lugar, en las políticas proteccionistas de los países desarrollados.

    Algunas de estas quejas (bien documentadas por cierto) vienen de lejos y se centran en los aranceles y cupos de los países desarrollados en materia agropecuaria. No es de extrañar. Se ha calculado por parte del Banco Mundial que las barreras proteccionistas en estas mercancías por parte de los países desarrollados, tienen en el mundo emergente un impacto del orden de 150.000 millones de dólares. Los aranceles en agricultura suponen hoy un sobreprecio del 60% en Japón, un 40% en Europa y 20% en USA.

    En segundo lugar, y ya más desde un punto de vista financiero, los países emergentes se quejan de las políticas monetarias expansivas americanas (quantitative easing) que -argumentan- llenan el mundo de dólares con la pretensión de devaluar la moneda creando, además, una fuerte inestabilidad.

    Es lo que conocemos como la guerra de divisas que de vez en cuando aparece y desaparece de los medios de comunicación, como si fuesen fenómenos discretos y puntuales, pero que, en realidad, es un debate de fondo que nos va a acompañar durante mucho tiempo.

    Lo peor de estas discusiones, es que están despertando movimientos proteccionistas en todos los países. Sería muy malo para el mundo que triunfasen, porque supondría una caída inmediata del potencial de crecimiento global.

    La plasmación de estas tensiones es la incapacidad de los países en cerrar con acuerdos la Ronda de Doha (acuerdos de Libre comercio).

    La Ronda de Doha, lanzada tras la creación de la OMC (Organización Mundial del Comercio), nos sirve también como ejemplo de la mayor complejidad de gestión política en el mundo. La ronda de Doha está siendo mucho más compleja que, p.e., la de Uruguay porque en esta negociación se contemplan más productos, (y servicios) pero sobre todo porque se han incorporado nuevos países (en desarrollo, todos ellos) que quieren hacer valer su voz con posiciones mucho más firmes.

    Pero no es el único ejemplo de tensiones en el reparto de poder a nivel mundial. Pensemos en las dinámicas que hemos visto en las reuniones del cambio climático, o la “insólita pretensión” de que un mexicano dispute a una europea la gerencia del Fondo Monetario Internacional, por no hablar del decadente peso del G-7 (pasado por arriba por el G-20, o por abajo por el G-2 que propuso el Presidente Obama en su primer viaje a China).

    Son los nuevos tiempos en los que son perfectamente entendibles todas las posturas, pero no nos hemos de olvidar que cuando tratamos sobre estas tensiones, estamos hablando también del reparto de la riqueza en el mundo, y de la evolución de la pobreza en el planeta. No son discusiones inconexas. Sobre este tema versará mi siguiente post, que será el último de esta serie.

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  5. Qué le pediría a la reforma financiera

    Aunque mi foco de atención, como es obvio por mis escritos en este blog, está en otro sitio, no puedo evitar la tentación de hacer una referencia a la reforma del Sistema Financiero Español. Y no lo hago con el fin de opinar sobre las características del Decreto aprobado en los días pasados, sino con el propósito de dar mi punto de vista sobre los objetivos que se deben (y pueden) perseguir en una reforma de este tipo.

    Para ello, debemos recordar que la crisis que estamos viviendo es ante todo, una crisis de sobreendeudamiento. Sabemos, por los trabajos históricos, que este tipo de crisis, es el tipo de crisis más larga y penosa. Y eso es así porque, para su salida, exige un fuerte proceso de desapalancamiento hasta encontrar un nuevo punto de equilibrio a partir del cual pueda empujarse de nuevo el crecimiento.

    McKinsey acaba de publicar un documento muy interesante, sobre la evolución del desapalancamiento en el mundo desde el año 2007. En él se muestran que con excepción de USA, Australia y Corea, ningún país desarrollado ha tenido un desapalancamiento significativo en lo que llevamos de crisis.

    Es más, el estudio concentra su foco en Estados Unidos, Reino Unido y España, para concluir que en nuestro país, el nivel de endeudamiento se ha incrementado fuertemente desde el comienzo de la crisis.

    Y esto es así, porque junto a una notable expansión de nuestra deuda pública, ha habido un escueto decrecimiento del endeudamiento en el sector privado medido en relación con el PIB.

    Con esta referencia, debemos concluir que una reforma del sistema Financiero en nuestro país, no va a traer un crecimiento del crédito (por mucho que se proclame desde todas las instancias), sino que debemos ser más realistas y precisos en nuestros objetivos.

    Los objetivos que, en mi opinión, debemos perseguir, con la reforma del sistema financiero, son básicamente tres:

    • Fortalecimiento de las entidades, desde un punto de vista financiero (haciendo aflorar posibles pérdidas y exigiendo aumentos de capital) y de gestión (propiciando la depuración de sobrecapacidad y asegurando la existencia de un governance y un equipo de gestión profesionalizado).
    • Una asignación más eficiente del crédito, porque un valor correcto de los activos y la consiguiente capitalización, liberará fondos y capacidad de préstamo (anteriormente dedicados a financiar activos improductivos) que podrían ser destinados a empresas viables y con futuro.

      Esto es muy importante también para las entidades financieras. Primero, porque si no se toman esas medidas se ven conducidas a una creciente selección adversa en sus carteras. Segundo, porque es requisito necesario para poder acompañar el crecimiento económico, cuando éste tenga lugar.

    • En tercer lugar, la mejora de la visibilidad de las entidades, redundará en una mayor credibilidad del país, con la consiguiente reducción del funding, que debe ser un objetivo prioritario en el corto plazo.

    Si esta reforma consigue estos objetivos (o al menos contribuye de forma significativa) será un éxito, aunque el volumen total de crédito en los próximos meses, disminuya.

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  6. Globalizacion y riqueza

    Con anterioridad a lo que llamamos crisis, en el mundo se estaba generando un proceso de cambio radical. Proceso que, en mi opinión, tenía -y tiene- dos factores básicos de propulsión. La tecnología y el libre comercio.

    No es el momento de teorizar sobre la influencia de la tecnología, pero sí señalar que la tecnología de la información ha cambiado la forma de hacer negocios, a través de su capacidad de transmitir de forma eficiente y rápida cualquier tipo de información (voz, datos, imágenes) a cualquier parte del mundo.

    Pero este cambio de la tecnología no hubiera tenido los impactos tan extraordinarios que se han derivado, si no se hubiese visto acompañado por una decisión política. El libre comercio, que tuvo su plasmación en la creación de la OMC en los años 90′s.

    La combinación de ambos factores es lo que da lugar a la globalización. La combinación de tecnología y libre comercio ha tenido efectos radicales tanto a nivel micro como a nivel macroeconómico.

    A nivel microeconómico, no solo porque ha influido en todas las variables de gestión de las empresas, sino sobre todo porque ha supuesto un gran cambio en las formas de competir. Esto ya es evidente, desde hace años, en bastantes sectores industriales, en los que se han producido fuertes rupturas de las cadenas de valor funcionales y geográficas.
    Y estamos en los albores de una revolución de gran tamaño en el mundo de los Servicios.

    Estos movimientos presentan retos importantes, pero también oportunidades para los países o empresas que entiendan las nuevas dinámicas. Estos movimientos generan ganadores y perdedores. Y dentro de los ganadores tenemos, sin duda, a los países emergentes, como especiales beneficiados del movimiento de globalización, lo cual ha sido evidente en la crisis financiera. Esta crisis financiera que ha sido la más global, ha sido también la primera en la que los países en desarrollo están saliendo mejor parados que los desarrollados.

    Si se toma el período que va desde el comienzo de la crisis (4T 2007) a los últimos datos disponibles (3T 2011), puede observarse que mientras China creció su PIB en un 40% en el período, India casi un 30% y Brasil creció en un 13%; las economías desarrolladas o se estancaron o decrecieron, con la única excepción de Canadá. Canadá es el único de los países desarrollados tiene a comienzos del 2012 un PIB (medido en términos reales) superior al que tenía en 2007.

    Y esto se veía venir, no solo por los cambios originados por la globalización a los que antes hice referencia, sino por las políticas ortodoxas que los países emergentes siguieron tras la crisis de finales del pasado siglo, con la excepción de algunos países del Este de Europa que son los que, ahora, más están sintiendo la crisis financiera.

    En el futuro próximo, y a pesar de que las previsiones se han modificado a la baja, los países emergentes crecerán bien por encima del 5%, mientras que los desarrollados, lo harán bien por debajo del 2%.

    Personalmente, no creo que un decoupling radical sea posible, dados los canales de transmisión de la economía mundial pero sí creo que el diferente brío entre los países emergentes y los desarrollados es muy sostenible. De hecho, para el año 2020, se espera que los seis países emergentes dupliquen su peso en el PIB mundial hasta representar el 50%, mientras que los desarrollados (USA + Europa + Japón) que hoy suponen la mitad de la renta mundial, verán disminuir su aportación hasta un 35%.

    Y es que si uno toma una cierta perspectiva, es lógico que este fenómeno se produzca, porque, p.e., nos impresiona mucho el crecimiento de China, pero si lo medimos en términos de renta per cápita, China es hoy el 20% de la renta de Estados Unidos. China hoy tiene los niveles de renta per cápita que son los que Japón tenía en los 50′s del siglo pasado. E India tiene el 50% de renta per cápita de China.

    O visto desde otra perspectiva, el 50% del PIB mundial está en manos de 1000 millones de personas, mientras el otro 50% se reparte en los otros 6000 millones.

    Lógicamente este proceso de transformación no se va a dar sin tensiones económicas y políticas. Sobre ellas, trataremos en el siguiente post.

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  7. Interludio

    En los post anteriores, he recogido información muy descriptiva sobre la evolución de la pobreza en el planeta.

    Como es lógico, esta reflexión nos ha conducido al análisis de la evolución de la desigualdad entre los distintos países. Este cambio (positivo), sin embargo, no debe valorarse como una mera evolución estadística, sino que responde a una modificación de la lógica de la actividad económica en el mundo, la cual nos está conduciendo a una evidente modificación de la estructura regional mundial de la riqueza.

    Esta evolución, creo que todos estaremos de acuerdo, es una condición necesaria (no suficiente) para la disminución de la pobreza a nivel global.

    Aunque he escrito anteriormente sobre este último tema, me gustaría, en los próximos escritos, recordar, en primer lugar, los grandes cambios que se están produciendo en el mundo, que eran ya visibles mucho antes de la crisis, para reflexionar a continuación sobre las tensiones que estos cambios están generando entre países desarrollados y emergentes.

    Mi intención será correlacionar estos cambios y las tensiones de ellos derivadas, con la lucha contra la pobreza en el mundo.

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  8. Sobre la desigualdad de la riqueza (IV): China

    El modelo chino de crecimiento en las últimas décadas ha sido –y está siendo- muy peculiar. Y esto es así desde la perspectiva política, hasta su singular conformación de los vectores de desarrollo (exportación e inversión), pasando por la gestión de la dualidad campo-ciudad.

    Estas peculiaridades conllevan cuellos de botella de los que las autoridades chinas son conscientes, como quedó en evidencia en la famosa frase de Wen Jiabao, que sirvió de base para la preparación psicológica para el duodécimo Plan Quinquenal, y en la que definía la economía china como «unstable, unbalanced, uncoordinated and ultimately unsustainable».

    Pero si en algo creo que todos debemos estar de acuerdo, es en la capacidad que ha tenido China para crear una enorme riqueza en un periodo muy corto de tiempo, con un formidable impacto en la situación de sus habitantes.

    De hecho, es una muestra evidente de un desarrollo que ha conseguido, por un lado, cercenar la pobreza como ninguna otra región del planeta, generando, al mismo tiempo, un radical incremento de la desigualdad.

    En los medios occidentales, es común leer y oír sobre el «problema» de la creciente desigualdad en China.

    Cuando uno va a China percibe claramente (tan claramente que parece una consigna), la preocupación generalizada por la creciente desigualdad entre los habitantes del país. Y no debe extrañar, porque su índice de Gini ha tenido un crecimiento espectacular en las últimas décadas, hasta situarse por encima del de Estados Unidos.

    Pero creo que a efectos del impacto real en la calidad de la vida de su población, es mucho más importante otro fenómeno, del que en Occidente se habla mucho menos, y es la espectacular reducción de los niveles de pobreza en el país.

    Para valorar la magnitud de este fenómeno, en el siguiente cuadro se recoge la evolución del número de personas que viven por debajo de la línea de pobreza (entendida como 1,25 $ por día), comparando esta evolución con el otro país emergente de referencia en Asia: India.

    1981 1990 1996 2005
    % % % %
    INDIA
    Valor absoluto (1) 421 436 442 456
    % (2) 59,8 51,3 46,6 41,6
    CHINA
    Valor absoluto (1) 835 683 443 208
    % (2) 84 60,2 36,4 15,9
    (1) Número de personas que viven por debajo del umbral de la pobreza. En millones de personas.
    (2) Porcentaje sobre el total de población.

    Por cierto, esta no es la única gran diferencia entre China e India. Para profundizar en este punto, recomiendo la lectura de un artículo muy interesante de Joseph S. Nye que publicó en el País el año pasado.

    En definitiva, China ha creado una gran riqueza en las últimas décadas. Esta riqueza ha dado lugar a una extraordinaria reducción de la pobreza, aunque haya significado un fuerte crecimiento de la desigualdad. La velocidad del proceso le da a China la característica de ser casi «un laboratorio», cuyas conclusiones generan materia de reflexión para todos.

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  9. Sobre la desigualdad de la riqueza (III)

    Avanzaba en el post anterior que mi propósito iba a ser profundizar en la evolución del número de personas que viven en el planeta por debajo de la pobreza extrema.

    He de señalar en primer lugar, que hay una fuerte diversidad de metodologías para realizar estos cálculos (en el anexo de este post se hace una referencia específica) que dan lugar a distintos cálculos sobre el valor absoluto del número de personas que pueden considerarse que viven en situación de pobreza extrema. Lo que todas las metodologías coinciden es en que hay una clara disminución de la pobreza en el mundo en el período 1980-2005 y, en especial, en la segunda parte de ese período.

    Entre los distintos trabajos, voy a seguir el de Shao Hua Cen y Martin Revellion, en su versión revisada porque creo que permite unas claras conclusiones operativas.

    Estos autores calculan que el número de pobres en el mundo descendió en el período 1980-2005 de 1900 a 1400 millones de personas (en términos porcentuales sobre la población de los países en desarrollo la caída fue muy pronunciada, cayendo del 50% al 25%).

    En realidad, esta evolución marca una reducción anual de más del 1% desde el año 90 y pone al mundo en la línea de conseguir los objetivos del milenio (en 1990 se marcó como objetivo, reducir la pobreza en un 50% para el año 2015).

    Pero un análisis más pormenorizado por regiones en el mundo, pone de relieve comportamientos muy diferentes. De hecho,

    • Gran parte de la justificación de la caída de los niveles de pobreza en el mundo está en China. En 1981 se estimaba que en China había 835 millones de personas viviendo por debajo de la línea de pobreza (el 84% de la población), mientras que en el 2005 el número se había reducido a los 208 millones (el 15,9% de la población). China se adelantó en casi 15 años al cumplimiento de los objetivos del milenio.
    • Latinoamérica también tiene un buen comportamiento (tras las «décadas perdidas»), en el período 1996-2005 (reducción en más de seis millones en el número de pobres, hasta situar su porcentaje en el 8,2% de la población). Pero no se debe olvidar que, a pesar de esas caídas, el número de pobres en Latinoamérica en el año 2005 (46 millones de personas) era superior al que había en 1981 (42 millones).
    • Por otro lado, resulta decepcionante la evolución del Sur de Asia y, en concreto, India. En India, a pesar de su crecimiento en ciertas regiones y actividades, había en el 2005, 456 millones de personas por debajo del nivel de pobreza (un 41,6% de la población). Aunque el porcentaje de población que vive por debajo del nivel de pobreza ha caído en el periodo analizado (desde el 59,8% al 41,6%), la evolución de la población hace que el número de personas que viven por debajo del umbral, siga aumentando. (En 1981 se estimaba que eran 421).
    • Finalmente, señalar el Africa Subsahariana, donde los progresos son muy escuetos tanto en términos porcentuales (el porcentaje de población por debajo de la línea de pobreza está en un 50%) como en términos absolutos (cuya cifra no para de subir).
    • A modo de resumen, y poniendo todas estas cifras juntas, puede tenerse una visión global en el siguiente cuadro, donde puede observarse que la Iucha contra la pobreza a nivel global empieza a tener resultados significativos a partir de la última década del siglo pasado, tanto en términos absolutos como en términos relativos, coincidiendo con el despertar de los países emergentes.

      AÑO
      Nº pers. con menos de 1,25$/día (a)
      % S/Total Población Países no Desarrollados
      % S/Total Población Mundial
      1981
      1896
      51,8
      42,8
      1990
      1813
      41,6
      34,4
      1996
      1656
      34,4
      28,6
      2005
      1377
      25,5
      21,3

      (a) En Millones de personas

      Dentro de estas cifras se esconde un extraordinario comportamiento de China (al que dedicaremos el siguiente post), un decepcionante comportamiento de India (y en general del Sur de Asia) y un peligroso estancamiento del Africa Subsahariana (aunque sean visibles, en los últimos años, una mejora en algunos países, que puede dar lugar a una cierta visión optimista como la que se recoge en el tratamiento que The Economist da recientemente a la región.

      En todo caso, téngase en cuenta que estamos hablando de poblaciones muy sensibles a cualquier tipo de «shock». Dado que los datos con que contamos tienen un considerable retraso, no sabemos el efecto que durante estos años habrá tenido el impacto (positivo) del crecimiento de los países emergentes y el (negativo) de las crisis de los precios alimenticios o la crisis financiera

      P.D. Las distintas metodologías dan lugar a cálculos muy diferentes en términos del número de personas que viven por debajo de la línea de pobreza.

      Para un resumen del resultado de las diversas metodologías puede consultarse por ejemplo, dos excelentes libros, el de Guillermo de la Dehesa o el de Pankaj Ghemawat.

      Incluso el trabajo que hemos seguido, comienza por una justificación del cambio de resultados por modificación de la metodología respecto a trabajos anteriores, cambios que son significativos en términos absolutos.

      Los que sí es cierto, es que todas las metodologías muestran tendencias similares de reducción de la pobreza en el mundo, y esto será el punto fundamental de argumentación en el resumen que haré de conclusiones.

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  10. Sobre la desigualdad de la riqueza (II)

    En el primer capítulo que anunciaba en mi post anterior, se pueden diferenciar dos aspectos. En primer lugar, los niveles de desigualdad entre países en el mundo, y en segundo lugar, la evolución del número de personas por debajo de la línea de pobreza. Hoy me centraré en el primer punto.

    A modo de conclusión, que posteriormente pretenderé justificar, se puede decir que el siglo XX fue un siglo de extraordinaria creación de riqueza a nivel mundial.

    Una creación de riqueza que en la primera parte del siglo, se dio con un modelo de crecimiento que supuso un gran aumento de la desigualdad entre personas, propulsado por una creciente desigualdad entre países que comenzó en el siglo XIX, y continuó en toda la primera mitad del siglo XX.

    Este modelo de crecimiento comienza a variar en la segunda parte del siglo XX, con una (lenta pero) evidente disminución de la desigualdad, propulsada por una convergencia entre países.

    Este nuevo modelo (en el que todavía hoy estamos instalados) muestra una disminución de las diferencias a nivel mundial de riqueza entre personas como consecuencia de una convergencia entre países, (a pesar de que se está produciendo una mayor desigualdad en el interior de los distintos países). Justo lo contrario de lo que ocurrió en la primera mitad del siglo XX.

    Conviene señalar que esta convergencia entre países se produce a partir de la década de los 60′s del siglo pasado, que fue el momento en el que comenzó a despegar el peso del comercio exterior en el PIB mundial, que suele considerarse como la principal referencia del movimiento conocido como globalización, contradiciendo la argumentación de que la globalización conlleva el incremento de diferencias de riqueza entre países.

    Justifiquemos con algunos datos las afirmaciones anteriores.

    El S.XX fue un siglo de fuerte creación de riqueza mundial. De hecho, aunque la población más que se triplicó, la renta por habitante en el mundo creció 3,5 veces más que en el conjunto de los diecinueve siglos anteriores. Pero fue un crecimiento que dio lugar a una fuerte desigualdad, en línea con la que era visible ya en el siglo XIX.

    En éste y en posteriores post utilizaremos el coeficiente o índice de Gini para analizar la evolución de la igualdad o desigualdad de ingresos o riqueza. El índice de Gini, en síntesis, es un baremo que va desde el cero (máximo nivel de igualdad) al 1 (máximo nivel de desigualdad). Se suele utilizar en términos porcentuales con idéntico significado.

    Pues bien, en el periodo 1820-1950 el modelo de crecimiento mundial dio lugar a:

    1. Un fortísimo crecimiento de la desigualdad. En el período, el índice de Gini creció más del 50% en el mundo (pasando del 43% al 64%).
    2. Esta desigualdad, tuvo su origen en una creciente diferenciación entre países. De hecho, al comienzo del periodo las diferencias entre personas en el mundo se justificaban en un 65% por las deferencias observables en los distintos países (diferencias de clase, por simplificar).Por el contrario, al final del período, el 85% de la diferencia se justificaba por las enormes distancias entre los distintos países, coincidiendo con la época de colonialismo.

    Este modelo de desarrollo empieza a cambiar en la segunda parte del s. XX (y sobre todo en el último cuarto del mismo) comenzando un cierto proceso de convergencia. Lo destacable es que este proceso de convergencia tiene su origen en la convergencia de los países, porque dentro de los mismos, empieza a ser visible una tendencia a la desigualdad (que examinaremos en el próximo capítulo).

    Una visión muy gráfica de esta evolución puede observarse en la siguiente tabla (fuuente: Pankaj Ghemawat).

    Desigualdad entre países

    Con esta visión general en el próximo post nos adentraremos en la evolución del número de personas que viven por debajo de los niveles de pobreza extrema en nuestro planeta.

    Adelanto que tendremos una buena noticia, y es que el número de personas por debajo del nivel de pobreza en el mundo disminuyó en la última parte del siglo pasado y comienzos del presente.

    Y también una mala, y es que todavía el nivel de pobreza en el planeta es intolerable y que, además, se concentra cada vez más en regiones específicas (el sur de Asia y el África Subsahariana).

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  11. Sobre la desigualdad de la riqueza

    Con éste comienzo una serie de post sobre la desigualdad de la riqueza en el mundo.

    Mi idea es estructurarlos en dos partes. En la primera analizaré la evolución de la riqueza entre las distintas regiones del planeta. Mientras que la segunda se concentrará en el análisis de la desigualdad, dentro de los distintos países.

    La primera parte me conducirá al análisis de los países menos desarrollados y a la evolución de la pobreza extrema en el mundo. La segunda, la enfocaré más (aunque no solo) en los países desarrollados.

    El análisis de la desigualdad es un tema complejo. Esto es especialmente evidente cuando uno se adentra, por ejemplo, en la evolución del número de personas pobres en el mundo. Distintos autores, con distintas metodologías, llegan a conclusiones diferentes en la definición de la frontera de la pobreza extrema o del número de personas que se calcula están por debajo de dichas fronteras en el mundo.

    Mi visión en este y otros temas, no va a ser académica (aunque tengo que agradecer la ayuda a los académicos que me han guiado en mi estudio), sino la de pretender sacar conclusiones comunes en términos de tendencias que permitan tener una visión global, sin adentrarme en las discusiones (sin duda muy interesantes) que están por debajo de las diferentes posturas y metodologías.

    En definitiva, pretendo compartir las conclusiones a las que he llegado en este proceso de estudio, desde una perspectiva fundamentalmente descriptiva.

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  12. BCE: el riesgo de los efectos secundarios

    El último post que publiqué hacía referencia a la situación económica española, a la luz de los acuerdos de la Cumbre Europea.

    Mi reflexión partía de los siguientes datos:

    1. Los jefes de gobierno habían decidido concentrarse en la visión financiera del problema, focalizándose en los déficits públicos: su control y la gobernanza para asegurar que eso ocurra.
    2. Europa, globalmente considerada, tiene unas buenas cifras si se compara con Estados Unidos o el Reino Unido, tal como puede observarse en el siguiente cuadro (son estimaciones para el 2011).
      % s/PIB de: Area Euro U.K. USA
      Déficit Público 4.4% 8.9% 9.6%
      Deuda Pública 87.6% 100% 84.4%
      Balanza Cta. Cte. 0.1% -3.1% -2.7%

      Sin embargo, estas cifras, en la práctica, son irrelevantes, ya que la gestión europea no se realiza desde una visión global, sino desde perspectivas fraccionadas (desde cada país).

    3. Por tanto, y a pesar de estas cifras globales, la receta que se definió fue la de contracción, porque se focalizó la resolución en los países «endeudados», sin simetría de acciones en los países «prestadores».
    4. No hay ninguna parte de Europa, (ni en los países en los que se podría hacer) que se decante por medidas más expansivas para aliviar las contractivas adoptadas por los países periféricos.

    Las buenas noticias vinieron del BCE, pero advertía yo, que éstas pueden tener efectos secundarios negativos. Hoy me gustaría tratar este problema. La decisión de ampliar la financiación por parte del BCE tiene, sin duda, aspectos muy positivos.

    En primer lugar, provee de liquidez a un sistema bancario extremadamente tensionado en términos de caja, lo cual era especialmente importante cara a fin de año (donde tradicionalmente estas situaciones de tensión suelen ser más acuciantes).

    En segundo lugar, abre la posibilidad al sistema bancario para un inmediato arbitraje entre esta liquidez y la compra de títulos públicos (ya que los préstamos son al 1% y el rendimientos de los títulos es muy superior. Es lo que los anglosajones denominan el negocio de «carry trade»). Este arbitraje, a su vez, tiene dos efectos positivos:

    • Por un lado, los bancos, al comprar deuda pública hacen que bajen los tipos de interés de la misma, lo que significa un alivio para las primas de riesgo y el coste de financiación de los países.
    • Por otro, mejora las cuentas de resultados de los bancos, lo que en estos momentos es un efecto positivo, y lo mejora por dos vías. La primera y más inmediata porque les permite hacer ese negocio de carry trade al que antes hacía referencia (le viene a uno a la memoria episodios pasados en los que el Sr. Greenspan ayudaba a los bancos en momentos de agobio de resultados, influyendo en la pendiente de la curva de tipos de interés).La segunda, más indirecta, porque al bajar el tipo de la deuda, podrán los bancos bajar también la remuneración de sus depósitos y mejorar sus márgenes financieros.

    Dentro de estos aspectos positivos, sin embargo, no incluiría la posibilidad de «desatascar» el crédito privado, ya que estos fondos no tendrían ese destino, sino el del arbitraje. (Se puede esgrimir que ante la bajada del rendimiento de los títulos públicos, llegará un momento en que a los bancos les interese colocar sus fondos en el sector privado. Puede ser, pero eso, en su caso, se producirá en el medio/largo plazo).

    Y, desde luego, estas medidas conllevan un riesgo del que tenemos que ser muy conscientes, máxime ante las decisiones que se han tomado en el pasado.

    Creo que no es impensable – ni improbable – que en los próximos meses se den nuevas etapas de desconfianza en el mercado sobre los títulos soberanos, que conllevarían un incremento de primas de riesgos y, por tanto, una caída del valor de estos títulos.

    Si eso fuera así, y de acuerdo con la decisión de los reguladores de exigir que se considere este menor valor para el cálculo de las necesidades de capitalización de los bancos… estaríamos ante la tormenta perfecta con un déficit de capital de un sistema financiero que tendría una exposición muy superior en activos soberanos. Déficits que tendrían que ser rescatados por Tesoros cuyos títulos valdrían muy poco.

    La valoración de que esto suceda la dará el mercado. Dada la importancia del riesgo, cualquier probabilidad de alguna significación actuará como un suelo para el descenso de las primas de riesgo, lo que aguaría en gran medida, los efectos positivos a los que hacía referencia al principio de este post. Personalmente, creo que ese va a ser el caso (dentro de un entorno de fuerte volatilidad).

    ¿Habría alguna manera de evitar este riesgo? Claramente se evitaría si la intervención fuera directa y explícita desde el BCE. Explícita en el sentido en le que el BCE pusiera un techo máximo al tipo de los soberanos, manifestando su voluntad de compra si los tipos traspasaran ese techo.

    ¿Cuál sería el riesgo de esta decisión? Que se estaría incrementando la cantidad de dinero en el sistema lo que podría originar inflación en la Eurozona.

    Pero este riesgo hay que matizarlo. Por un lado, la preocupación hoy por la inflación parece que no responde en modo alguno a la realidad económica. Por otro, pensemos que desde el comienzo de la crisis el balance de la Reserva Federal se ha incrementado en una cantidad similar al 15% del PIB, el del Banco de Inglaterra en un 10% y el del BCE en un 2%.

    Alemania piensa que esto solo debe hacerse si previamente se han embridado las cuentas públicas de los países periféricos. Es un juego en el que la conducción debe ser muy fina, porque no nos podemos permitir un error de apreciación si no queremos entrar en situaciones descontroladas. Ojalá sea así.

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  13. España en la crisis

    Hay, básicamente, dos formas de analizar los resultados de la cumbre del pasado fin de semana. Desde una perspectiva financiera o desde la visión de la economía real.

    La perspectiva financiera (que es la que ha triunfado) parte de que la presión de los mercados sobre las economías periféricas se debe a que estos países tienen niveles de Déficit público y Deuda Pública excesivos. Y que, por tanto, este debe ser el principal foco de atención. Supuesto que esto se arregle –o al menos se encauce- se comenzará a tender a un nuevo equilibrio. Es por ello que los acuerdos adoptados van en esa misma línea (déficit estructural, límites de déficit y recortes de deuda) y los avances en gobernanza son coherentes con este objetivo.

    Dado que eso es lo que se debe conseguir, conviene presionar a los distintos países, oponiéndose la Unión a compras masivas por parte del Banco Central Europeo… Por no hablar (que no se puede) de los Eurobonos. Pero como se aprieta, pero no se quiere ahogar, se han tomado una serie de medidas en la buena dirección (es decir, en la de relajación) por parte del BCE para intentar evitar que los mercados aborten el acuerdo antes de que se empiece el difícil proceso político para llevarlo a cabo.

    Creo que esto no es sino otra «línea Maginot» y, desde luego, opino que la «barra libre» del BCE a los bancos, como medio para salvar a los países, tendrá efectos colaterales negativos en el medio plazo. Pero no es este mi punto en el día de hoy.

    Mi punto hoy es cómo afecta esto a España.

    Cualquiera que haya leído este blog conoce mi posición crítica sobre la eficiencia de nuestras Administraciones Públicas y su falta de reacción ante la crisis (con crecimientos de plantillas hasta, al menos, el primer trimestre de este año). Por tanto, que pidamos disciplina y austeridad al Sector Público es algo que debemos empujar y aplaudir.

    Pero dicho eso. Este no es el único problema de España ni, probablemente, el más importante.

    España tiene en estos momentos un problema de liquidez que se transformará en su problema de solvencia si no se consiguen bajar los costes de funding. Para rebajar el coste del funding de forma estable (e insistiría en este punto), se requieren dos tipos de condiciones.

    Por un lado, medidas en el corto plazo de corte financiero y, por otro, generar perspectivas de crecimiento en el medio y largo plazo.

    A corto, las medidas deben centrarse en generar credibilidad (embridar el déficit fiscal) y presionar para el necesario apoyo financiero europeo. Pero esto, que es necesario, no es suficiente, porque sin crecimiento no habrá solución estable.

    Un crecimiento sostenible exige darle la vuelta a los déficits de cuenta corriente (al final, esto es como una familia, si no ahorramos no podremos pagar nuestras deudas). Lo que, máxime ante la política prusiana de austeridad impuesta por los países que tienen otras alternativas, exige poner nuestro foco con todo el brío en el equilibrio importaciones / exportaciones. Y esto nos conduce, necesariamente, a hablar de competitividad, porque nuestro crecimiento pasa por una espectacular mejora de nuestra competitividad.

    La mejora de nuestra competitividad, de forma realista, no puede recaer sólo en las políticas deflacionarias, porque son recetas que están bien para exponerlas en las conferencias, pero impensables de llevar a la práctica sin un costo político, social y de cohesión inasumible (obsérvese que he utilizado “sólo”, porque parte sí tiene que venir por esta vía). Debemos buscar más medidas.

    Cuando hablamos del crecimiento de competitividad, nos suele gustar recrearnos con un «cambio de modelo cuyo» contenido nunca va más allá de los tópicos sobre la necesidad del I+D+I o de la innovación.

    Y, sin embargo, lo que debemos es tomar medidas menos «conceptuales», pero más relevantes en el corto plazo. Estas medidas, que siempre están enlazadas con la idea de una mayor competencia, las conocemos y están diagnosticadas… Pero no las tomamos.

    Y no me refiero sólo al mercado laboral (cuya necesidad es perentoria), sino a los mercados de demanda, cuya regulación y falta de competencia nos lleva a distorsiones de mercado / precios, y derivan en que se mantengan unidades productivas manifiestamente ineficientes.

    Necesitamos pensar e invertir en el futuro y no anclarnos en la defensa de un status quo insostenible.

    Y esto afecta a sectores con empresas de tamaño pequeño/medio (recomiendo la lectura del informe de Fedea-McKinsey) y a sectores de empresas de gran tamaño (Ej. sector financiero ó sector energético). Llevamos mucho tiempo hablando de estos temas, pero con muy escasa toma de medidas efectivas.

    Soy consciente de que esto es más difícil y políticamente más complejo que el mero control de gastos (que ya de por sí lo es), pero es la única vía para el crecimiento, que es la condición indispensable para evitar un círculo vicioso dramático.

    Pero es que, además, un plan bien estructurado y bien explicado es el modo de devolver la ilusión a la ciudadanía que, en los momentos actuales, solo tiene una referencia: «los recortes».

    P.D. Dentro de estas medidas no todas tienen un impacto en el corto plazo, pero este no debe ser el único baremo, porque si así fuera, nos volveríamos a olvidar del problema estructural más importante para un crecimiento sostenible con cohesión social que es, sin duda, la educación.

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  14. Exito en el primer Día Garum América

    El primer día Garum América fue un éxito.

    Estoy muy agradecido del recibimiento que tuvimos en Montevideo, tanto en el ámbito oficial como en el del entorno empresarial y académico.

    Empezando por el Ministro de Industria, Energía y Minería, Sr. Roberto Kreimerman, que tuvo el gesto de hacer el discurso de apertura, por la Cámara Mercantil de Productos del País, que nos cedió su maravillosa sede, y siguiendo por todos los ponentes que estuvieron a gran altura.

    También quiero agradecer el apoyo de nuestros amigos argentinos, que nos acompañaron en un día tan importante para nosotros. Mención especial merece la presencia del Cónsul Argentino en Montevideo. Y desde luego, fue una gran satisfacción contar con los representantes de todas las Universidades que hoy conforman la Red Garum.

    En la web de Garum iremos colgando las presentaciones. Les recomiendo que las vean.

    Nuestro objetivo en los días Garum es que éstos sean un semillero de ideas para el apoyo a los nuevos emprendedores. Y para ello contamos con experiencias muy ricas y complementarias, y visiones originales y provocadoras.

    No me cabe duda que los ponentes ayudaron a mejorar la calidad de nuestras conversaciones.

    Comenzamos con Ron Jones, CEO del Grupo Cooperativo Evergreen de Cleveland. Ron nos explicó un caso singular de cambio en una comunidad por medio de la acción empresarial. Es, sin duda, un auténtico Business Case en el que confluyen los intereses de crear trabajo y riqueza a través de una cooperativa, sirviendo a empresas de Cleveland en rabiosas condiciones de mercado, y consiguiendo evitar el deterioro del centro de la ciudad.

    A continuación, David de Ugarte (fundador de Las Indias), reflexionó sobre el concepto de «empresa social». Lo hizo, huyendo de los convencionalismos y profundizando en los ingredientes que estas empresas deben tener para cumplir, al mismo tiempo, su función social y conseguir éxito en el mercado.

    En este contexto, reflexionamos sobre cultura, actitudes y valores. ¿Cómo conseguir que florezcan emprendedores en nuestras sociedades?. Leticia Britos-Cavagnaro lo hizo con su experiencia que combina la academia (Universidad de Stanford) y su labor de consultoría desde su firma Lime Design Associates.

    Arturo Torres, por su lado, enfocó su presentación desde dos vectores. Primero estudiando lo que para el TEC está siendo un foco de atención muy importante: La empresa familiar. Y segundo, dando los resultados de los avances que hemos tenido en la Red Garum en el proyecto de mejores prácticas de incubación.

    A ver el estado de avance de los proyectos Garum se dedicó también a la presentación de Juan Tomás García, que explicó Bazar. En las próximas semanas tenemos importantes presentaciones de Bazar en Argentina, Chile y Brasil.

    Finalmente, John Robb hizo una brillante presentación sobre lo que los cambios que estamos viviendo significan para las personas y comunidades, y esbozó lo que en su opinión, será un cambio disruptivo total, que es el desarrollo de la producción local en el medio plazo, cambio de impacto político, social y económico. No se pierdan su intervención.

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  15. Primer Día Garum América en Montevideo

    El próximo jueves 27 de Octubre celebraremos el primer Día Garum América en Montevideo. Es un hito muy importante para Garum Fundatio.

    La jornada contará con la apertura del Ministro de Industria, Energía y Minería del Uruguay Roberto Kreimerman. Para nosotros es todo un honor, y desde aquí quiero agradecérselo públicamente. También contaremos con la presencia del Presidente de la Cámara Mercantil del Uruguay, Pedro Otegui, al que también desde aquí quiero agradecerle todo su apoyo. En Garum estamos muy agradecidos a la extraordinaria acogida que estamos recibiendo en Uruguay.

    Nuestro objetivo es que estos Días Garum sean un semillero de reflexión, porque si queremos cambiar la realidad y apoyar de verdad al nacimiento de nuevos proyectos empresariales, necesitamos creernos que debemos modificar actitudes, abrirnos a los futuros que vienen y a las críticas de todo tipo de paradigmas.

    Y para ello necesitamos compartir ideas brillantes y provocadoras, junto a experiencias novedosas y diferentes.

    Y para ello necesitamos ponentes de muy alto nivel, como los que tendremos el próximo jueves en Montevideo, y a los cuales les quiero agradecer su esfuerzo y su compromiso.

    Gracias, por tanto, a Ron Jones, Leticia Britos, David Ugarte, Arturo Torres y John Robb. Y gracias también a Juanto García y Jorge de la Mora que nos harán la presentación «oficial» de Bazar.

    Compartiré en este blog las conclusiones más importantes del evento, que seguro resulta tan interesante como el que tuvimos en Bilbao el pasado mes de Febrero en el primer Día Garum Europa.

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  16. Sobre educación: formación continua y desempleo

    Acaba de aparecer la publicación anual de la OCDE sobre la situación de la educación en sus países miembros. Dado que, desafortunadamente, los números que se recogen no modifican en lo sustancial el análisis que hacía en un post de hace un año, voy a repetir aquí las conclusiones que allí expuse. Para las personas interesadas en la argumentación numérica de dichas conclusiones, les recomiendo la lectura del mismo.

    Debemos entender que no hay sociedad capaz de crear riqueza y cohesión social de forma sostenible sin una educación excelente.

    La situación de España es mala. Calificativo que debemos emplear sin matices. Lo hemos visto en este rápido repaso, y eso que el centro de comparación que he utilizado ha sido el europeo… que tampoco es la referencia de la excelencia.

    Está bien que hablemos de los fondos de investigación a las Universidades… pero ese no es el problema de fondo. El problema es mucho más estructural.

    Está bien que hablemos de más medios… pero hemos de definir para qué y cómo se van a utilizar. Hoy uno tiene la impresión de que el espectacular incremento de gasto per cápita que se ha producido en la Universidad, ha sido una ocasión perdida.

    No hay cambio de modelo productivo (como pomposamente se dice)… sin recursos humanos que lo sustenten.

    Los cambios en la educación no tienen un efecto en el corto plazo, son políticamente complejos, afectan a fuertes corporativismos, y transcienden de periodos electorales singulares. En definitiva, no son políticamente atractivos.

    Esto es lo que explica que a pesar de que la mejora del sistema educativo es la variable más importante para la productividad de un país, para su competitividad y, en consecuencia, para la creación de riqueza, la realidad es que no tiene ninguna prioridad en la agenda política.

    Esto no nos debe llevar al desánimo, sino muy al contrario, a un planteamiento enérgico y comprometido, porque de la educación depende nuestro futuro, y el de nuestros hijos.

    Paralelamente, el Servicio de Estudios de BBVA acaba de publicar un excelente trabajo sobre desempleo juvenil. Algunos puntos de este artículo me han conducido a profundizar, no ya en el desempleo juvenil, sino en la educación permanente de nuestros adultos, y muy en concreto sobre la inversión que estamos haciendo en educación para los desempleados.

    El tema es fundamental. Por un lado estamos hablando del problema social más importante del país. Y por otro, al final, el desempleo de un país es la muestra de un desequilibrio entre las capacidades y conocimientos de sus profesionales y las demandas de los mismos por parte del mercado (de un mercado crecientemente globalizado).

    Y a todo ello debemos unir que más del 40% de nuestros desempleados llevan más de 12 meses en el paro, lo que además de agudizar el drama social, rebaja las posibilidades de encontrar un trabajo, máxime si no pueden acceder a un reciclaje formativo de calidad.

    En un mundo de cambio acelerado, la formación continua es una exigencia. En España, no solo tenemos un problema en la formación de los jóvenes, sino también en el «reciclaje» de los mayores. Así, en el año 2010, solo el 14,6% de la población entre 18 y 64 años recibió formación «extra escolar», frente al p.e. 37% de Dinamarca. Esto es especialmente importante, si consideramos los porcentajes de fracaso escolar que tenemos en nuestro país.

    Pero mi interés hoy es poner el foco en las Políticas Activas de Empleo en España (P.A.E.) y comparar las mismas con la de otros países europeos.

    (El análisis, si no se señala otra cosa, se hace sobre el promedio del período 2005 – 2009, que es el último disponible a efectos comparativos. Probablemente, y dado el incremento del desempleo posterior, esta comparación conduce a conclusiones más benignas para el caso español).

    Estos son algunos puntos relevantes:

    • Comencemos con una primera constatación, y es que el porcentaje que se destina a las P.A.E.’s, sobre el total de fondos destinados a políticas de empleo fue en España un 26,9%, inferior a la media Europea (UE -15) y muy lejos de los países nórdicos (p.e. 46,2% en Suecia o 37,2% en Dinamarca).
    • Centrándonos en los P.A.E.’s, y cuando se mide en relación con el PIB, la situación española compara bien con la europea. Pero, por contraposición con lo que vimos en la educación convencional, si la medición la hacemos en términos de inversión «per cápita» (sobre el número de personas que buscan empleo) las conclusiones (y éstas son las relevantes) son diametralmente distintas.
    • Así, la inversión per cápita en España es de 1.740 Euros, inferior en más de un 12% a la media de la UE-15, y desde luego a gran distancia de los países de referencia como pueden ser los Países Bajos y Dinamarca (cuya inversión per cápita está entre 3 y 4 veces la española).
    • Pero es que, además, cuando se analiza el destino de estos fondos se concluye que en España se prefiere bonificar cuotas de contratación y mantenimiento del empleo (a lo que dedicamos el 50% de los fondos P.A.E.’s por un 25% en la UE -15)…
    • Cuando a la formación y orientación laboral dedicamos el 28,3% de los fondos, mientras que en la UE -15 el porcentaje asciende al 54% (y ello por no hablar de nuevo de Dinamarca, que concentra el grueso de la inversión en esa partida).
    • Además, debe tenerse en cuenta que los esfuerzos de formación contenidos en las P.A.E.’s no van dirigidos únicamente a los desempleados. De hecho, en España en el año 2010, menos del 7% de las personas que acudieron a esos cursos eran desempleados.

      (En los presupuestos del 2011, ya en el pico del nivel de desempleo, solo se prevé dedicar el 34,2% de los fondos a las personas que están buscando trabajo).

    • En definitiva en el año 2010 hubo, aproximadamente, unas 250.000 acciones de formación dirigidas a los parados (compárese con el colectivo total de desempleados), pero es que cuando se profundiza en el tipo de acción formativa desarrollada, las conclusiones son también esclarecedoras:
      • Un 25% de los parados que atendieron los cursos adquirieron conocimientos «genéricos» de información y gestión.
      • El 50% de los asistentes recibieron cursos de menos de 200 horas de duración.
      • Sólo el 19,3% completó un programa de 400 o más horas.
    • Estos datos deben evaluarse a la luz de dos consideraciones:
      • La primera, el problema estructural de educación que tiene la población española, como consecuencia del abandono escolar.
      • La segunda es que casi 2/3 de los empleos que se han destruido en la crisis se han concentrado en Construcción, sector que no cabe esperar absorba esos puestos ni en el corto ni en el largo plazo, lo que requiere un radical proceso de formación.

    Creo que con estos datos es suficiente para ver que la educación a este nivel es, posiblemente, incluso más deficiente que la situación de la educación tradicional, que como decía al principio es mala (sin matices). Y ello nos conduce, de nuevo, a las mismas conclusiones.

    La educación de las personas no solo tiene un impacto directo en la productividad de un país y en su nivel de vida, sino en su autoestima y capacidad de independencia. Y ello afecta a personas de cualquier edad. España es un país muy dual también en educación, pero es evidente que, para la gran mayoría, la educación/formación que se les ofrece es muy pobre, lo que en parte puede ser debido al volumen de recursos asignados, (siempre ampliable por definición), pero, sin duda, en una proporción muy superior el origen de la situación es la deficiente gestión de esos recursos, que exige reformas de gran calado.

    Sería una gran aportación al futuro del país que en la campaña electoral se hablase de la educación con el rigor necesario y no en base a slogans y manidos estereotipos. La situación lo exige. La esperanza de que sea así, la verdad es que yo la tengo bajo mínimos… máxime viendo cómo ha comenzado la cosa.

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  17. Nacionalismos asimétricos

    En los últimos días estamos siguiendo en la prensa la discusión existente en el Consejo de Repsol.

    Es lógico que la operación de toma de control levante recelos, dada las características de los socios. Por un lado, el hecho de que un socio sea una empresa como Sacyr, con un fuerte nivel de endeudamiento, en una actividad deprimida, que necesita inyecciones de caja con urgencia, y que se enfrenta a una difícil refinanciación a corto plazo. Por otro, una empresa de propiedad estatal como es Pemex (que llueve sobre mojado tras la experiencia de Endesa).

    En todo caso, Repsol es una empresa privada y lo que discuta su Consejo bien discutido está. A ellos compete la decisión que tomen.

    Pero al hilo de esta cuestión ha vuelto a aparecer el «ruido» de la españolidad como argumento para decantarse por una u otra opción. Además, esta es una cuestión en la que opinan públicamente personas (algunas con responsabilidades Públicas) que no sé si tendrán acciones de Repsol, pero que, en todo caso, no lo hacen en su calidad de accionistas.

    El problema de utilizar públicamente el argumento de la «españolidad», además de consideraciones de fondo, es que, en este caso, resulta hasta extravagante, porque inmediatamente podría replicarse con la causa de la «mexicanidad».

    No debemos olvidar, por ejemplo, que más del 40% de la cuota de mercado del sistema financiero mexicano está en manos de bancos españoles. Que el mayor banco mexicano (BBVA Bancomer) es 100% de un banco cuya razón social está en España, y que cuando este banco español (BBVA) entró a participar en Bancomer, tuvo que enfrentarse a una contraoferta por parte de (entonces) un banco mexicano (Banamex). En esa batalla el gobierno mexicano tuvo un equilibrio exquisito, como lo tuvo posteriormente, cuando BBVA amplió su participación hasta el 100%.

    Y aunque podría poner ejemplos de otros sectores, he elegido el caso de la Banca porque me imagino que puede considerarse un sector «tan» estratégico como el de la energía.

    Los nacionalismos económicos asimétricos y de vía estrecha no tienen cabida en un mundo como el que estamos viviendo. Creo que en estos temas es exigible un mínimo de rigor y seriedad, porque las armas las carga el diablo.

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  18. Financiación y conocimiento en el Uruguay

    Ayer fue un día importante para Garum. Terminamos unas jornadas en las que hemos colaborado con dos Universidades Uruguayas de referencia: La UCU y la ORT. El evento fue dedicado a modelos de financiación de nuevos proyectos empresariales.

    El formato fue novedoso. Tuvimos dos jornadas, y en cada una de ellas dos ponentes. Dado que pretendíamos ofrecer visiones distintas tanto desde el punto de vista del modelo de negocio como desde el punto de vista geográfico, pensamos que la manera más eficiente era grabar un vídeo por parte de cada uno de los ponentes, para que posteriormente, entraran en conexión on-line con el fin de responder a las preguntas de la sala.

    Estamos muy contentos del resultado. Este formato ha probado ser muy adecuado, por lo que nos proponemos repetirlo con otros temas y en otros lugares. Estamos muy abiertos a recibir propuestas.

    El éxito de los dos eventos tuvo lógicamente, su base en la excelente colaboración por parte de las dos Universidades convocantes.

    Pero creo que interpreto bien el sentir general al decir que un acontecimiento de este tipo tiene el nivel que tienen sus ponentes. Y el nivel de los cuatro ponentes fue excepcional.

    En primer lugar, Yuval Cohen socio de StageOne, que es un Venture Capital Fund de Israel.

    En segundo lugar, José Martín Cabiedes, que es socio de Cabiedes & Partners, el fondo de Seed-Capital más importante de España.

    En tercer lugar, Gonzalo Martín Villa, responsable de Wayra, que es el ambicioso programa de Telefónica para Latinoamérica y España de establecimiento de incubadoras para proyectos con alto valor tecnológico.

    Y, finalmente, Alvaro Rodríguez Arregui, que es socio de Ignia. Ignia es un fondo mexicano dedicado a invertir en proyectos que tienen como objetivo servir a consumidores de la base de la pirámide. Ignia es el mayor fondo de Latinoamérica con este enfoque.

    A todos ellos, mi agradecimiento y felicitación por sus excelentes intervenciones. Y, por supuesto, al equipo de Garum por la organización de todo el evento.

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  19. Sobre deudas soberanas

    Cuando comenzó la crisis algunos gobiernos tuvieron que rescatar a sus sistemas financieros. Esto es lo que ha quedado en el recuerdo, y por tanto, se hace una correlación directa entre déficit publico/deuda pública y ayuda a la banca.

    La verdad es que esta ecuación, salvando el caso irlandés, no es real (al menos, de momento). En la práctica, el apoyo a los sistemas financieros en términos netos (parte se ha devuelto) representa porcentajes acotados de los déficits generados. El ejemplo de España (el apoyo a las Cajas) es paradigmático. Las «ayudas» (en términos de capital) no llegan a 20.000 millones de Euros. Un 2% del PIB, que debe compararse con el crecimiento de la deuda pública desde el año 2008.

    Los déficits públicos y los incrementos de deuda pública tienen su origen en la caída de recaudación (especialmente sensible en países como España, con sistemas fiscales escorados hacia un sector -el inmobiliario- directamente afectado), los planes de estímulo y los requerimientos derivados de los necesarios apoyos sociales (ej. desempleo).

    Sea como fuere, la cuestión es que estos masivos endeudamientos han derivado en que, para algunos países europeos, se haya puesto en cuestión su capacidad para repagar su deuda, cotizando esa posibilidad en términos de descuento del valor de esos bonos en el mercado (o subiendo los tipos de interés, que es lo mismo). Es a lo que se denomina riesgo país: En el caso europeo, la diferencia de tipos de interés de la deuda de un país respecto al de la deuda alemana.

    Paralelamente, debe tenerse en cuenta que los sistemas financieros han sido, tradicionalmente, los tenedores más importantes de la deuda pública de sus países. De hecho, la deuda pública es el activo tradicional para la gestión de los balances de los bancos, y ello porque se «entendía» que tenían dos características básicas: ser activos muy líquidos y, además, «sin riesgo» (si estaban emitidos en moneda nacional)

    El problema es que estos activos «sin riesgo» se han convertido hoy en algunos países europeos en «activos tóxicos».

    ¿Cuánto vale realmente la deuda de los Estados? se preguntan los inversores. Las autoridades dicen que vale el nominal… pero los inversores no se lo creen. Y no les sirve que los reguladores permitan a los bancos mantener las deudas públicas a valor nominal… la desconfianza crece y se concreta en el riesgo país y, en los sistemas financieros de estos países, que son grandes detentadores de esas deudas públicas.

    En una situación de aversión al riesgo como la que vivimos, eso significa una caída muy fuerte de las acciones bancarias (por no hablar de los Bancos Españoles, Société Génerale cotiza a 0,3 valor libros), y grandes tensiones de liquidez. Esto se ha traducido en un corte radical de liquidez, por parte de los fondos americanos, para los Bancos Europeos, pero entre los mismos Bancos Europeos tampoco se nutren de liquidez… por desconfianza en el futuro y en sus colegas.

    ¿Cómo acaba todo esto? Consiguiendo que la deuda pública vuelva a ser considerada un activo libre de riesgo o, por lo menos, un activo de riesgo definible. Esta es la razón primera de los problemas del sector financiero que hoy estamos viviendo. (Solventado este problema, habrá otros, pero la resolución de éste es conditio sine qua non).

    No se puede hablar de crédito a los Bancos y, en consecuencia, a la economía si no resolvemos primero el problema de la deuda soberana (es un efecto colateral, peculiar y extraño de lo que los economistas denominan «crowding-out»)… Y ello pasa por las medidas que todos conocemos, y que expresadas de diversas formas, significan más «Europa» desde el punto de vista financiero y fiscal. No enfrentarse al nudo gordiano del problema hace imposible la solución estable de la crisis financiera.

    ¿Y mientras tanto? El BCE va a tener que seguir proveyendo liquidez al sistema bancario europeo. Esa idea de que tiene que ir bajando las facilidades de liquidez, es, desafortunadamente, de una extraordinaria falta de realismo. Y el ejemplo de la semana pasada no es sino una muestra que, me temo, deberá repetirse en modalidades diversas de aquí a fin de año.

    En mi opinión las aportaciones de liquidez que son tan bien recibidas por los mercados en el corto plazo, son pan para hoy y hambre para mañana, porque este es uno de los pocos casos en los que es evidente que se pretende solventar un problema de solvencia (real o percibida) con medidas dirigidas a solucionar problemas de liquidez. Y esto, llevado al límite, conduciría a que solo hubiera un único oferente mayorista de liquidez (el BCE) que, en consecuencia, sería quien asumiría el riesgo.

    Y alguien se puede preguntar, ¿pero con esta política no está asumiendo el BCE (que es de todos los europeos) un riesgo extraordinario de impago de unos bancos cuyos balances están lastrados por una deuda pública que no se quiere asegurar entre países? Y mi respuesta, en esencia, es que sí… Aunque se me rebata retóricamente con el argumento de la pignoración de títulos exigida (que queda muy bien, pero que no tiene peso real en situaciones de stress máximo).

    La única ventaja de esta manera de operar es que no nos enfrentamos a las tensiones y decisiones políticas que se requieren para solucionar el fondo de la cuestión. Su desventaja es que no solucionamos el problema de fondo, el agujero se nos está haciendo más grande, y su explicación a la población sería cada vez más difícil.

    Pero daría un paso más. Hablar de la capitalización de la Banca en este momento, y como «medio para acabar con la inestabilidad», no parece adecuado. ¿Capitalizar sobre qué valor de la Deuda Soberana? ¿El que digan sus gobiernos? ¿Algún gobierno va a dar fondos de contribuyentes a una entidad privada para compensar un «default» que está jurando no se producirá?.

    Es posible que haya que capitalizar la banca europea (y aquí la situación va por barrios), pero hagamos las cosas con criterio, porque sin resolver la cuestión de fondo (que la deuda deje de ser un activo tóxico) no se puede aspirar a una situación de estabilidad. Es imposible tener estabilidad en un círculo vicioso en el que se retroalimenta el riesgo financiero y el soberano.

    Paralelamente cada cual debe trabajar duramente en la reestructuración de sus sistemas (y el ejemplo español es claro, aunque no el único)… pero distingamos planos de problemas y responsables de la gestión de cada uno de ellos.

    Y obvio es decir, que en este contexto, cuestionarse por la capacidad de conceder préstamos por parte de la banca europea es una pregunta que roza la ingenuidad.

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  20. Capacidad innovadora y cultura emprendedora

    En las lecturas de la vuelta de verano me he encontrado con un excelente artículo en FT sobre Israel y su capacidad innovadora. Desde este punto de vista, Israel es, sin duda, un ejemplo para el resto de países.

    El artículo es interesante porque reflexiona, por un lado, sobre la situación actual de los sectores de alta tecnología y los retos para la posición que tiene Israel en el mundo de las start-ups. Y, además, trata el descenso de la calidad de la educación en el complejo entramado social de los últimos años en ese país.

    Si tuviera que elegir una frase del artículo cogería la de Yossi Vardi (que fue la persona que fundó la primera compañía de software del país en 1969): «Por miles de años una madre judía quería que su hijo fuera un doctor. Ahora en Israel, lo que quiere es que sea un fundador de una start-up».

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  21. Resumen de verano

    Tomé la decisión de no escribir posts durante el mes de agosto. Creía que era bueno tomar una cierta distancia… tras un año de «actividad».

    En agosto, y como anunciaba en el último post de Julio, comenzamos con una emocionante firma de Garum con el TEC de Monterrey.

    Después pasé unos días visitando ese maravilloso espectáculo de la naturaleza que son las montañas rocosas canadienses.

    A mi vuelta, y tal como era esperable, los mercados seguían nerviosos… y me temo que estaremos en esta situación por largo tiempo, tanto como cuanto las autoridades europeas se empeñen en correr por detrás de los acontecimientos.

    Tradicionalmente, en el mes de agosto siempre he dedicado un buen tiempo a leer libros de historia. Dado que en Octubre empezaré mi segundo curso de historia del pensamiento filosófico en esa excelente Institución que es la Escuela de Filosofía, he tenido que cambiar de disciplina, y hacer mis deberes, dedicándome a repasar a los sofistas, Sócrates, Platón y Aristóteles… todavía tengo 3 semanas para el comienzo del nuevo curso.

    Pero lo anterior no ha impedido que haya leído un libro que lo empecé con curiosidad (producto de la admiración y amistad que le profeso a Rafael Domenech) y lo terminé casi de una sentada (aunque reconozco que haciendo slalom sobre el aparato matemático), por la claridad intelectual de sus planteamientos, el rigor de las propuestas y el contraste de sus resultados. Sinceramente recomendable este libro titulado «The Spanish Economy. A general Equilibrium Perspective», de José E. Boscá, Rafael Doménech, Javier Ferri y Juan Varela, y publicado por Macmillan. Enhorabuena a sus autores.

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  22. Primer aniversario

    El 31 de Julio de 2010, hace ya un año, estrené este blog. La razón por la que decidí abrir un blog propio fue para dar acogida a conversaciones que dieran lugar a la creación de GARUM FUNDATIO, aunque también he expresado mi opinión sobre temas de corte muy distinto.

    Desde entonces, y centrándome en GARUM, han ocurrido muchas cosas. Comenzamos con unas conversaciones públicas con conocidos empresarios, inscribimos legalmente GARUM en Diciembre, presentamos el primer día GARUM Europa en Deusto y lanzamos nuestros dos primeros proyectos (la red de Universidades y BAZAR).

    Hoy, un año después, nos enfrentamos en GARUM a nuevos retos para los próximos meses.

    Hoy precisamente, liberamos la primera versión completa de BAZAR. La próxima semana estaremos en Monterrey para firmar con el TEC un acuerdo marco y finalizar la primera parte de la investigación de mejores prácticas de incubación.

    En septiembre abrimos la primera conversación de expertos para empezar a discutir la problemática de financiación de nuevos proyectos.

    El primer día GARUM América ya tiene definido el lugar (la sede de Mercosur en Montevideo) y fecha (27 de Octubre) y está casi totalmente definida su agenda.

    Hace un año, no sabía que Garum se llamaría Garum. Garum Es hoy una realidad con proyectos potentes. Muchas gracias a todos los que lo están haciendo posible.

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  23. Deven Sharma sobre las agencias de rating

    El pasado 26 de Julio, Deven Sharma (Presidente de S&P) publicó un artículo en FT sobre el papel de las agencias de rating.

    Junto a una primera parte de defensa entendible (aunque no compartida por muchos), pasa a comentar unos aspectos muy relacionados con el post que escribí hace unos días.

    Me ha parecido tan interesante que me van a permitir una traducción libre:

    (…) La pregunta más importante para el sistema financiero es cómo se utilizan los ratings por los reguladores y los políticos. Depender sólo de los ratings para las decisiones, puede hacer que se traduzca en una influencia excesiva de las agencias.

    Por ejemplo, la reciente propuesta (…) de la Banca francesa, fue condicionada a que las agencias de rating no la definieran como default (…) y que se considerase ésto a la hora de definir el colateral a aceptar y las condiciones definitivas de la propuesta. Esto sitúa a las agencias de rating en el corazón de la decisión política, un papel que las agencias no buscan.

    Una aproximación mejor es no incluir el uso de ratings en las regulaciones y evitar que sean el único criterio de decisión de los políticos y reguladores. Esto reduciría su impacto en el mercado y en las políticas públicas, y liberaría a las agencias de rating para competir sólo en base a la calidad (…)

    Probablemente, Deven Sharma no hubiera considerado incluso, escribir opiniones de este tipo hace, digamos, cinco años. Hoy lo propone, sabiendo lo complejo que es llevarlo a la práctica… Pues creo que los responsables de recoger el guante deben hacerlo. Porque es bueno para el sistema y porque, además, forma parte de sus responsabilidades.

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  24. Sobre el acuerdo de los líderes de la Eurozona

    El pasado jueves los líderes de la Eurozona llegaron a un acuerdo que, aunque indudablemente tenía cosas positivas, fue recibido con un exceso de entusiasmo por parte de algunos medios de comunicación.

    Los mercados reaccionaron al alza, en gran parte debido a un movimiento muy técnico de cierre de cortos.

    Algunos de los puntos del acuerdo sorprendían por el lado positivo. Entre ellos destacaría la posibilidad de que los fondos pudieran ser utilizados para países (y bancos) de forma preventiva, así como la posibilidad de utilizar bonos griegos en las operaciones del BCE aunque cayera su rating (a través del aval de la Unión), lo que evitaría la asfixia de liquidez de la deuda griega o, en fin, el hecho de que los poseedores de Bonos se adhiriesen a un acuerdo en el que se incorporaba un hair cut.

    Todo lo anterior hay que valorarlo de forma positiva, y así debe calificarse.

    Sin embargo, me temo que todas estas partes positivas del acuerdo, no van a ser suficientes para situarnos fuera de la zona de peligro. De hecho, a pesar de la positiva reacción de los mercados, el riesgo país español, p.e., no ha bajado en ningún momento de 200 pb. ¿A qué se debe esta reacción?

    Los acuerdos tienen un primer elemento de duda, que es el nivel de hair-cut. Lo positivo es que existe, lo negativo es que es insuficiente.

    Por otro lado pesa, primero, la dificultad política (dados los antecedentes) de que se cumplan los requisitos pactados sin dilaciones ni problemas; y segundo, y más importante, que esto es insuficiente. Es un buen paso en la dirección correcta, pero tardío y con insuficiente ambición. Porque la solución requiere decisiones más profundas, como defendía hace unos días.

    Se podía pensar que lo importante era ganar tiempo. Y para ganar tiempo, también ha sido positivo el apunte de que el Fondo pueda intervenir en los mercados secundarios de deuda. Pero de nuevo aquí con un despliegue demasiado dubitativo.

    Si a esto añadimos las declaraciones de que todo esto es excepcional, y que solo aplica a Grecia, porque Grecia es un caso excepcional (Portugal e Irlanda… no parecen serlo). Todo ello crea una gran sensación de interinidad.

    En definitiva, una vez más, uno tiene la sensación de que los líderes europeos tienen un diagnóstico demasiado benigno o no creen en las decisiones que toman, lo que da la sensación de que siempre se quedan a medio camino.

    Me gustaría equivocarme, pero veo que tenemos por delante meses muy complejos, con escenarios de stress permanentes, que van a tener unas repercusiones políticas en Europa muy peligrosas en el medio plazo, tal como he comentado en alguna otra ocasión.

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  25. Riesgos y responsabilidades en el caso griego

    En la reestructuración de una deuda hay dos elementos básicos. El primero es si hay que hacer un descuento (bien vía intereses o bien quita de principal) y el segundo es la adecuación de los nuevos vencimientos (en definitiva el factor tiempo). Por emplear los términos de moda, si se tiene un problema de liquidez, afectando la variable tiempo es suficiente; y si lo es de solvencia hay que afectar también a la cantidad.

    El caso griego es un ejemplo claro. Es necesario afectar a las dos variables. Solo comprar tiempo no es suficiente.

    El tiempo es un aliado cuando se piensa que el futuro nos va a deparar un crecimiento que nos permita pagar el sobrecosto (que en condiciones normales suele acompañar al alargamiento de plazos) y, además, hacer frente a un esquema de pagos de la deuda en periodos razonables de tiempo. En caso contrario, el tiempo, que parece a corto plazo un dulce aliado, se convierte en un enemigo odioso (como bien sabe cualquier persona o compañía que ha pasado por estas circunstancias).

    En las condiciones actuales es difícil pensar que Grecia pueda cumplir con el pago de sus deudas. Sus perspectivas de crecimiento no se lo permiten. Y eso es así, aunque podamos montar estructuras financieras que nos «ilusionen» a corto plazo (como se «ilusionaron» las personas que tenían hipotecas subprime).

    Y esto es un dato del problema.

    Además, esta economía se enfrenta a un problema futuro de competitividad, que es otro factor adicional. Se enfrenta a un problema más complejo que los meros ajustes fiscales, necesita reformas más profundas que le permitan competir en el mundo futuro (y esas reformas no son solo recortes, sino que implican cambios profundos en, p.e. su sector público, educación y regulación de mercados). A la larga, este punto es más importante que el anterior. El problema es que estos cambios, para que tengan impacto real, necesitan, además de gran determinación, tiempo para que tengan efecto.

    Y este es el segundo dato del problema.

    No enfrentarse con decisión a este problema de fondo no solo es económicamente erróneo, sino que, además, es políticamente muy peligroso. Mantener la tensión política y social de una historia interminable de ajustes permanentes que son inentendibles sin una visión de situación final, es una bomba de relojería para la democracia en Europa.

    Esta indefinición solo se puede mantener a través de verdades parciales y búsquedas permanentes de chivos expiatorios, lo que, unido a continuos enfrentamientos entre países, tiene un gran riesgo de que los movimientos populistas nos conduzcan a una situación en Europa que creíamos superada hace décadas.

    Y enfrentarse con decisión a esta situación, significa que los distintos actores deben asumir su responsabilidad y tomar sus propias decisiones.

    • Grecia debe valorar si está dispuesta a emprender un proceso de reformas (no meros recortes, que también), lo que políticamente es muy costoso, no solo en términos de «algaradas en la calle», sino –y tal vez más complejo- en términos de presiones de lobbies político-económicos que se van a ver muy perjudicados por la ruptura del status quo.

      Si la respuesta es sí, debe asumir lo que ahora se llama una «pérdida de soberanía», comprometiéndose a unos hitos cuantitativos y cualitativos de cambio, con un calendario riguroso (como lo hace cualquier empresa en reestructuración) que le debe llevar a la senda de una competitividad sostenible. La falta de cumplimiento (que debe ser objetivada) debería conllevar mecanismos de penalización (que deberían ser automáticos).

      Esta es la única manera de que un país como Grecia se mantenga en el Euro.

      Obviamente la respuesta puede ser que no, en cuyo caso está abocada (antes o después) a la salida del Euro.

      Sea lo que fuere, en ambos casos se requiere una reestructuración de la deuda. Si la respuesta ha sido sí, requiere ir al siguiente punto (porque no basta con la decisión griega). Si la respuesta es no, posiblemente sea muy difícil pensar en un default ordenado (el problema de esto es que aleja al país de la financiación externa por un largo período de tiempo con todo lo que eso significa, además de los efectos de la salida del Euro en sí misma considerada), pero es una responsabilidad que los griegos deben asumir.

    • Si Grecia está dispuesta al sí, Europa debe ser consciente que mantener a Grecia en «el Club» tiene un gran coste para el resto de países.

      El coste directo del descuento en los tenedores oficiales europeos de deuda griega, así como un paquete de apoyo adicional al país (para, p.e., evitar la bancarrota del sistema financiero y financiar el proceso de acceso a la competitividad), y todo ello con un alargamiento radical de plazos, así como la necesidad de colateralizar en alguna medida la deuda.

      Lo anterior posiblemente obligue a un nuevo acuerdo de cesión de soberanía fiscal de los países, aunque se pueda mantener en el medio plazo una Europa de dos niveles de soberanía fiscal, para que las exigencias derivadas del coste económico sean más asumible por los países «fuertes» que mantendrían un status igual al actual (el problema será saber quiénes son los fuertes).

      La respuesta puede ser que no se está dispuesto a asumir ese costo. La conclusión es la desvertebración. Se ha escrito mucho, y no voy a insistir en ello, sobre los costos que esto tiene para todos, incluidos los países «fuertes».

    • Los acreedores: En mi opinión tras el desastre post-Lehman, los acreedores han adquirido un status que no les corresponde, y que nos está conduciendo a un moral-hazard intolerable.

      Los acreedores deben tomar la pérdida que les corresponda, porque, primero, ese es el «status jurídico» de sus títulos y, segundo, porque hoy el mercado está descontando un default (dicho de otra forma, el mercado está asumiendo que no les van a pagar). De hecho, hoy, y excepto para emisiones a muy corto plazo, para lo único que sirve el mercado en este tipo de títulos soberanos es para dar liquidez a los tenedores actuales, a un precio que muestra la probabilidad de default que el mercado está cotizando.

      Creo que es relevante decir que aunque varía día a día, la probabilidad de default implícita en el precio de mercado de la deuda griega a 5 años, supera el 85%. Por tener una comparación, el viernes antes de la caída de Lehman (y para LGD’s similares) el porcentaje de default que el mercado descontaba para su deuda, no llegaba al 50%.

      Como es lógico, nadie está interesado en una excesiva penalización de los acreedores, porque eso significa cegar las futuras financiaciones, por lo que el «hair-cut» debe intentar minimizarse de forma inteligente y compatible con que la salida futura sea posible. Si eso es así, sería muy conveniente para no entrar en complejos dilemas jurídicos, que los acreedores aceptaran voluntariamente el plan, que obviamente tiene un costo. Cada palo ha de aguantar su vela.

    Pensar que el tiempo nos va a solucionar los problemas es engañarse. Los que vivimos la crisis argentina desde sus comienzos (es decir, desde las etapas en las que mayoritariamente se defendía el mantenimiento del «peg» frente a los «ataques ciegos del mercado») estamos rememorando momentos que seguro que no nos gustaría volver a vivir.

    P.d. El caso griego es el ejemplo evidente porque, en mi opinión, la suerte está echada. Pero las reflexiones son aplicables al resto de países periféricos.

    Para todos ellos, cuanto antes se tomen las decisiones (que no son solo de los países, sino también, y seguramente más complejo, por parte de la Unión), menos traumático será el proceso, más rápido saldremos de la incertidumbre, y lo que es más importante, menos riesgos políticos correremos.

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  26. De agencias de rating y responsabilidades

    Las agencias de calificación tienen un papel decisivo para que las empresas tengan acceso a los mercados financieros. Su papel es fundamental para que las medianas empresas accedan a los mercados de renta fija y renta variable. Gran parte de la justificación de la mayor desintermediación bancaria en USA, por contraposición a Europa, se justifica por el protagonismo de las agencias en aquel país.

    La razón es que definen estándares de crédito que hace que un inversor (que no puede soportar el coste del análisis de una pléyade de empresas) tenga una referencia profesional sobre el tipo de alternativa que tiene.

    Con el tiempo, esa capacidad de definir estándares reconocidos, ha hecho que sus ratings jueguen un papel esencial en operaciones en las que múltiples entidades financieras está involucradas. La razón también es simple. Estos contratos deben basarse, sobre todo si son al largo plazo, en el compromiso del deudor de mantener su solvencia. Esta sería imposible de juzgar si cada entidad financiera tuviera que decidir si eso se estaba cumpliendo, ya que daría lugar a situaciones caóticas e ingobernables.

    Su utilización se ha ido ampliando a otros campos, y muy en concreto a los organismos oficiales, multilaterales y Bancos Centrales, que para definir los estándares de crédito decidieron hacer referencia a los ratings de las agencias.

    Las agencias, por tanto, desde el punto de vista teórico, juegan un papel «facilitador» clave en el desarrollo de los sistemas financieros. Se les supone independencia y alta cualificación de criterio.

    Estos días, las agencias están «de moda» por la pérdida del grado de inversión de la deuda portuguesa, según la agencia Moody’s. La importancia de esto se basa en que el BCE, en sus estatutos, recoge que el colateral de las operaciones para prestación de liquidez debe tener un rating mínimo de grado de inversión. En el momento en que éstas bajen la calificación de un país del grado de inversión, el BCE no puede inyectar fondos a los bancos de ese país, que le ofrecen el colateral del bono soberano. Dado, por otra parte, que esos bancos no pueden encontrar financiación en otro lado, esto supone asfixiar al sistema financiero del país en cuestión, y por tanto, a su economía.

    Tengo que reconocer que mi experiencia profesional de muchos años con las agencias de rating, me hizo desde hace mucho tiempo, desconfiar de la excelencia de su criterio técnico.

    Y, desde luego, hay muchísimas razones (todas ellas ampliamente publicadas) para ser muy críticos con las agencias en todo el proceso que va desde la incubación de la crisis hasta el período postcrisis. Yo desde luego lo soy.

    Pero dicho esto, la reacción por el downgrade de Moody’s me ha parecido fuera de tono.

    1. Los errores del pasado no justifican la obligación de seguir errando. Que no intuyeran la burbuja, no significa que no puedan opinar cumpliendo con su tarea. La pérdida del investment grade anunciado es perfectamente defendible desde un punto de vista técnico, y achacarle la característica de conspiración política no tiene ninguna justificación.
    2. La tarea del BCE es asumir la responsabilidad de su decisión. Parapetarse en «lo que dicen las agencias» no es cumplir con su papel. Las agencias dicen lo que dicen, y el BCE debe decidir lo que debe decidir.

      Por cierto, la decisión del jueves pasado (seguir descontando) además de legítima, me parece acertada… siendo consciente de los riesgos que se están asumiendo (¡ojalá los que hoy la apoyan, sigan diciendo en el futuro, que, en su día, estaban de acuerdo con la decisión!).

    3. Entender esta decisión en términos de guerra entre las agencias y el Banco Central Europeo –como he visto en algún medio de comunicación- es un gran desenfoque.
    4. Desde el comienzo de la crisis, han transcurrido cuatro años. El decepcionante resultado de las agencias, es evidente desde, al menos, esa fecha.

      La necesaria regulación de las agencias, ha quedado en aguas de borrajas en todo este tiempo.

      Decir hoy, cuatro años después, que hay que hacer algo «con esto»… se puede calificar de muchas formas. Digamos que es un pecado de omisión.

    5. La solución no puede ser la de «crear una agencia europea». El árbitro debe ser independiente, y estas manifestaciones abundan en la idea de pretender «comprar al árbitro».
    6. El tema es complejo, pero no irresoluble. El problema no es técnico, sino de intereses. Si se quiere, se puede resolver. No me puedo creer que una multitud de «expertos» pensando por el bien común (y no pro domo sua) sean incapaces de encontrar, no una, sino varias alternativas de solución.

    En todo caso, yo diría que cada cual asuma su responsabilidad. Y esto aplica también a los que después de cuatro años de inacción, se rasgan las vestiduras como si la cuestión fuera nueva. La búsqueda de chivos expiatorios para ocultar las limitaciones de las actuaciones propias es una práctica que lamentablemente está generalizándose de forma peligrosa.

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  27. La deriva desinformativa sobre la deuda

    Tengo que reconocer que me tiene muy sorprendido el alto número de personas que, con motivo de los problemas de repago de la deuda de Grecia (y el argumento es ampliable a otros países), están invocando una situación en la que, según ellos, la política y la democracia son rehenes de las finanzas y que los mercados (a los que nadie ha elegido) mandan sobre los gobiernos que, con alguna contestación, son fruto de la elección popular.

    Y estoy sorprendido porque yo creía que había responsabilidades perfectamente diferenciadas. Tomemos el caso griego.

    Por las razones que sean y con los responsables que fueren, el hecho cierto es que Grecia ha ido asumiendo a lo largo de la última década una deuda que no puede devolver. Este es el hecho.

    Y ante este hecho, hay un principio básico, y es que los acreedores quieren que les devuelvan el dinero en los plazos y formas comprometidas en sus contratos.

    Nada muy diferente a lo que le pasa a una familia cuando no puede pagar una hipoteca, o un crédito para comprarse un coche o irse de vacaciones. Ante lo cual, no pensaríamos que estas personas están siendo agredidas en sus principios individuales o que los cimientos democráticos están empezando a derrumbarse.

    Pues bien, si no lo consideramos para una familia ¿por qué lo consideramos para un país? ¿En qué tratado teórico se recoge el impago como una muestra de soberanía? ¿En qué constitución se hace residir en el Gobierno como representante del pueblo, la capacidad de no pagar deudas? Obviamente en ninguna, porque si así fuera, no hubieran recibido nunca un préstamo.

    Por tanto, que se deba pagar lo que se debe no es ningún atentado a la democracia, ni a los representantes de los ciudadanos. Que se responda de las obligaciones contraídas es lo que mantiene los Estados de Derecho… y ello no se evita porque a los acreedores les pongamos nombres “horribles” como especuladores o mercados.

    Creo que por la salud psicológica de todos, es importante hacer esa distinción. Otra cosa distinta es la decisión de cómo se paga esa factura. Y aquí sí entra la política ¿La hacemos con un incremento de impuestos? ¿Recortamos gastos? ¿Recortamos prestaciones o inversiones? ¿Ofrecemos reestructurar la deuda?, ¿Echamos la vista atrás y nos liamos con los anteriores como en Islandia? O ¿Decidimos simplemente no pagar (con las consecuencias futuras correspondientes)?.

    No es mi propósito analizar estas alternativas. Mi objetivo hoy, simplemente, es pedir que se frene una deriva de mala información que puede tener unas conclusiones políticas muy negativas para los sistemas democráticos, porque son pasto del aliento de movimientos populistas (y pongan aquí los nombres que se quieran poner en los distintos países Europeos). Crear chivos expiatorios es siempre peligroso porque, además, se suelen esculpir sobre prejuicios que mueven pasiones irracionales… En ocasiones, la creación de chivos expiatorios es la antesala de movimientos totalitarios.

    Lo que sí haré en un próximo post es analizar las alternativas y comportamientos de los llamados mercados ante situaciones de este tipo, los posibles errores de juicio que pueden cometer y las alternativas existentes… pero siempre partiendo de la base de que no es una afrenta a la democracia, que se exija pagar lo que se debe.

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  28. Financiación y conocimiento

    Dentro del apoyo al desarrollo de nuevas empresas, la primera parte del pasado año, me dediqué a estudiar lo que «había por el mundo». Como consecuencia de ello configuramos y fundamos Garum.

    Desde entonces he intervenido en diversos foros sobre los retos que tenemos por delante para que la proliferación de nuevos proyectos empresariales sea una realidad en Latam y en la península Ibérica. De hecho, en este mismo blog ha habido animados debates sobre el tema (como autocrítica debo decir que los debates han estado muy centrados en España. Espero que en la segunda parte del año, y sobre todo a partir del primer día Garum América que se celebrará en Octubre en Montevideo, seamos capaces de ampliar nuestro foco. Seguro que con la ayuda de nuestros amigos Latinoamericanos lo conseguimos).

    En estos planteamientos, he pretendido siempre orillar el aspecto de la financiación. Y ello, además de por razones personales, ha sido debido a que pensaba -y sigo pensando- que en España, hay una excesiva focalización en este tema para justificar nuestros pobres resultados. La financiación juega un papel de adormidera en nuestro juicio y nos conduce a una cierta pereza intelectual en la búsqueda de retos y soluciones.

    Aunque pretendo seguir esta línea en los próximos meses, hoy voy a hacer una excepción. La razón es que en las últimas semanas me he visto muy expuesto a este tema en diversas reuniones (COTEC, Foro España – EEUU,Orkestra…), en la lectura de algunos artículos y documentos interesantes (me gustó mucho el Star-up Spain de Santiso y Molinas, así como el Informe de Capital Riesgo y Private Equity en España) y, además, ha coincidido que, en estos días, he tenido interesantes conversaciones con inversores de distintas nacionalidades.

    En España, los principales inversores en start-ups (especialmente en TIC) son los friends and families. Además existen programas de las distintas Administraciones (bastante mal coordinadas, por cierto) en préstamos de distinto tipo que sirven de complemento a las inversiones anteriores.

    Sin embargo, es cierto que la oferta de «equity» institucional de ventures capital es muy pobre. Sirvan algunos datos:

    • Las inversiones de fondos de start-ups no llegaron en el 2010 a 100 millones de Euros. Si ampliamos el concepto a inversiones de Venture Capital en las fases primeras de arranque, el volumen de inversión fue de 218 millones el pasado año.
    • De hecho, las star-ups TICs en España apenas concentraron el 4,5% de lo invertido en Europa.
    • La figura de Business Angels en España, todavía maneja cifras modestas. En el periodo 2007-09, el conjunto de la inversión registrada fue de 47 millones de euros.

    Hay razones de distinto tipo para que esto sea así. En mi opinión no es una cuestión de riesgo, sino de incertidumbre, por utilizar el contenido del último artículo de Juan Urrutia. No es que no haya apetito de riesgo, si no que éste no se sabe valorar.

    En el capital riesgo, a medida que vas subiendo en el volumen invertido, el gestor del fondo tiene que tener, sobre todo, un conocimiento financiero profundo, una razonable visión estratégica del sector y un excelente criterio para elegir profesionales de gran conocimiento y experiencia.

    Por el contrario, a medida que vamos bajando el capital invertido y nos vamos acercando al mundo de las start-ups, el conocimiento financiero se hace menos importante, el conocimiento del proyecto/sector es más relevante en su lado operativo, y el inversor debe aportar inmensas dosis de gerencia práctica a un emprendedor que, en muchos casos, es muy bisoño en la gestión. El nivel de ayuda e involucración que el gestor puede dar al proyecto varía, pero en todo caso debe ser importante. Y, de hecho, no oculto mis simpatías por los gestores «hands-on» vs. los meramente financieros. Si los gestores de fondos para proyectos muy jóvenes no son capaces de hacer esto, están manejando incertidumbre y no riesgo (no es un tema de apetito, sino de discernimiento).

    En España, aunque hay algunos excelentes gestores de estos fondos, es necesario que haya muchos más. Y esto no es solo un tema de dinero, o al menos no solo. Es un tema de conocimiento. Ese conocimiento, sin duda, se irá adquiriendo a lo largo del tiempo, con la experiencia. Pero esto no nos va a dar la velocidad que requerimos. Necesitamos catalizadores. Y aquí sí creo que las Administraciones pueden jugar un papel si su inversión busca precisamente, esa multiplicación de conocimiento.

    Paro ello es importante que la inversión de la administración sea de acompañamiento, en equipos de gestores con experiencia y track record reconocible. Esos gestores que por supuesto pueden ser nacionales, convendrían que se mezclaran con una fuerte atracción de talento extranjero contrastado. Y en esa coinversión, de la misma forma que la Administración puede facilitar su salida a precios prefijados (como en el caso de Israel a comienzos de los 90’s), debe requerir una simetría de intereses de forma que los gestores no sean meros comisionistas.

    Tengo para mí que aquí hay un gran camino de avance, pero pienso que la cuestión no es tanto el cuánto, como el cómo.

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  29. José Angel Sánchez Asiaín en COTEC

    La semana pasada estuve en la Asamblea Anual de COTEC. Era la primera ocasión que asistía a la misma.

    Aunque en repetidas ocasiones he utilizado la información de las publicaciones de esta Fundación, (¡que son magníficas!), quiero destacar la buena organización del acto y la extraordinaria capacidad de convocatoria que tiene.

    Aunque suelo coincidir con él con cierta asiduidad, hacía mucho tiempo que no asistía a una presentación pública de José Angel Sánchez Asiaín. Tenía el recuerdo de grandes intervenciones suyas. Esta vez no fue una excepción.

    De nuevo volví a ver en él esa capacidad tan suya de declinar diagnósticos rigurosos (y duros sí, como en este caso, es necesario) de forma amable, cercana y no hiriente. En esto también es un maestro para muchos de nosotros.

    Me interesó su diagnóstico y muy en especial, sus comentarios sobre las cuatro grandes líneas sobre las que propuso focalizar la atención si queremos empujar la innovación y el emprendimiento en nuestro país. (Educación, Valoración social, Financiación y el Papel de la Administración como tractor de la innovación).

    También me interesó la apertura que está detrás de la nueva estrategia de COTEC hacia las Pymes y la Sociedad. Sin aumentar las complicidades y sujetos del cambio, el avance se muestra muy difícil. En esto, como en muchos otros aspectos, la ampliación del campo de juego es condición indispensable para el éxito.

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  30. La competitividad empieza por uno mismo

    El otro día, hablaba de la necesidad de liberalizar los mercados de demanda, y adelantaba tres historias para dar algunos ejemplos:

    Me llamó mucho la atención el interés que el estudio Fedea-McKinsey ponía en dos sectores que normalmente están fuera del foco de discusión, a saber:

    • Los servicios locales. Son aquellos servicios con una fuerte componente doméstica (incluye distribución, servicios financieros y servicios domésticos, personales y sociales). Aunque muy heterogénea, representa un tercio de los empleos españoles.
    • Los servicios Empresariales. Son servicios de apoyo a las empresas, servicios externalizados de las mismas. Básicamente recoge servicios informáticos (que representa el 25%) y Servicios empresariales en sentido amplio.

    La razón por lo que los menciono es porque:

    1. Son sectores de muy notable aportación al crecimiento. De hecho, del crecimiento del VAB en el período 1995-2005 (excluyendo Sector Público y actividades inmobiliarias), representaron un 66% en USA, un 58% en Europa y un 46% en España. Obsérvense las diferencias.

      Y además, su eficiencia, tiene un efecto transversal en la productividad del resto de los sectores económicos.

    2. Las productividades españolas en estos sectores son muy pobres. Así en los denominados Servicios Locales (los más relevantes desde el punto de vista de empleo), la productividad española es un 20% inferior a la Europea, y hasta un 35% inferior a la americana.

      Y dentro de estos servicios, hay un ejemplo paradigmático que es el comercio minorista (que concentra el 10% del total de empleos), con diferencias de productividad en el rango entre 10 y 45% respecto a Italia, Francia, Reino Unido, Alemania y USA.

    3. Son el mejor ejemplo de «no dirigismo». Cuando se insiste en que hay que definir qué sectores van a ser «los claves» de la economía española, nunca (o casi nunca) se hacen referencia a éstos, a pesar de su importancia. Posiblemente porque son los más cercanos y accesibles para personas con espíritu emprendedor.
    4. Son el ejemplo en el que una regulación que cree una sana competencia es decisiva a la hora de generar economías de escala y espíritu emprendedor. Y esa regulación creadora de competencia es una asignatura pendiente en el caso español.

    España es una economía (y sociedad) muy bimodal. En el mundo empresarial contamos con algunas (no demasiadas) grandes empresas que compiten con gran éxito a nivel internacional.

    De hecho, algunas de ellas han creado un Foro de Competitividad, lo cual me parece una excelente idea.

    El punto que quiero señalar es que la competitividad -como la caridad- empieza por uno mismo. Por tanto, sería bueno una reflexión sobre el nivel de precios/servicios que están ofreciendo estas empresas en España, y su comparación con los que existen en otros países de nuestro entorno. Esto sería especialmente importante en los sectores más regulados.

    Estas actitudes de transparencia tendrían dos grandes ventajas. En primer lugar, la coherencia y en segundo lugar, el ejemplo. Sería una gran muestra de compromiso con el objetivo que está detrás de la iniciativa del Foro.

    Una regulación proteccionista permite la existencia de empresas ineficientes.

    Uno de los aspectos más dañinos para la competitividad española es la dimensión de nuestras empresas, nuestro minifundismo empresarial.

    Existen numerosos estudios sobre este tema. Se ha llegado a cuantificar en un 35% el efecto que la dimensión empresarial española tiene sobre los diferenciales de productividad con Europa.

    Es más, cuando se analizan las dos desventajas competitivas más claras de las empresas españolas (la internacionalización y la capacidad de innovación), el tamaño siempre aparece como uno de los elementos determinantes.

    Tengo para mí que este punto, que no había tenido suficiente foco en España, lo empieza a tener. Y todos los actores tienen trabajo a desarrollar. Las administraciones, repensando el esquema de apoyo –de todo tipo, incluido el fiscal- a los procesos de consolidación. Los empresarios, siendo conscientes que los personalismos, que en el pasado solo pesaban sobre el tamaño del proyecto, hoy pueden poner en cuestión la supervivencia del proyecto mismo.

    Pero una vez más, la libertad de mercados, la creación de mayor competencia es decisiva para reconducir este punto. Sobre esto hay un gran número de artículos y argumentaciones, pero el siguiente gráfico de Rafael Domenech tiene la virtud de su claridad.

    Y con esto termino, reiterando lo que recogí al comienzo. En España necesitaríamos una historia de crecimiento que genere ilusión y adhesión.

    Y en esta historia de crecimiento, los distintos actores deben tener su papel y sus responsabilidades. No le pidamos a las Administraciones lo que no pueden dar. Exijámosles, por el contrario, lo que es su responsabilidad, la creación de un caldo de cultivo para que los creadores de riqueza sean reconocidos y atraídos.

    Conseguir ese caldo de cultivo no es sencillo. No son meras palabras. Requiere acción, y acciones complejas, pero sus beneficios serán extraordinarios.

    Y dentro de ese caldo de cultivo, está la generación de competencia, de las condiciones de una competencia limpia que pasa por la liberalización de los mercados, pero no solo de los de oferta, sino también de los de demanda. La liberalización puede crear incomodidades en el corto plazo, pero es la condición necesaria para crear riqueza en el largo plazo.

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  31. Libertad para crecer

    Vengo sosteniendo en diversos foros que la economía –y la sociedad- española necesita poner mucho más énfasis en el crecimiento. Necesita una historia de crecimiento.

    En una empresa, cuando uno se enfrenta a una drástica reducción de ingresos, lo primero que hace es ajustarse, reducir costes, y buscar eficiencia. Pero cuando la situación persiste, resulta evidente que la solución pasa por profundizar en aspectos más estratégicos, incluyendo todas la variables del negocio, porque la creación de valor pasa por el crecimiento.

    Creo que este modelo es aplicable a un país. Y España necesita, en primer lugar, enfrentarse a una cura de adelgazamiento, pero esa cura no debe ser visualizada como un fin en sí mismo, sino como un medio para competir. Y es desde ese punto de vista desde el que tenemos que ver nuestro déficit público o la reforma de nuestro sistema financiero. No son medidas para tranquilizar a los mercados, sino para salir de esta situación con estos sectores mucho más competitivos.

    La diferencia entre una u otra visión es la que va desde la reducción convencional a la redefinición estructural y estratégica. La segunda es más compleja, pero es la única que puede generar ilusión y adhesión.

    Los puntos anteriores son condiciones necesarias, pero no suficientes. Debemos tomar mas medidas, hacer más cosas, para generar crecimiento.

    Sin embargo, a la hora de enfrentarnos a este reto, muchas veces nos hacemos las preguntas incorrectas, que dirigimos además a instancias que no pueden ser capaces de responder a las mismas.

    En lugar de creer en la capacidad de los empresarios (actuales y futuros) en un marco de libertad, nos empeñamos en hacer preguntas siempre macro (¿que sectores nos sacarán de la crisis?) a los actores políticos. Y esto no crea sino frustración.

    Lo primero (las preguntas macro) probablemente es debido a que no nos hemos quitado del todo la influencia que ha tenido durante generaciones en España, la aversión al mercado y el convencimiento de que la racionalidad detrás de la planificación era muy superior a la entropía detrás de la competencia.

    Lo segundo, (dirigirse a las instancias políticas) es un mal muy europeo.

    Lo decían con mucha gracia Alesina y Giavazzi al hablar de los políticos europeos encargados de la implantación de la agenda de Lisboa «[estos] han desarrollado una tendencia a definir planes, con intervención política y gasto público, como los ingredientes clave para resolver cualquier problema de crecimiento

    El problema con estos esquemas es que generan un crowding-out de la iniciativa privada y, a la postre, de la sociedad civil.

    Frente a las actitudes anteriores, lo que debemos exigir a las administraciones es que creen un caldo de cultivo para que los creadores de riqueza (empresa/empresarios) puedan desarrollarse, siendo ellos los que definirán las actividades a las que dedicarse.

    Esto que parece un objetivo más modesto, la verdad es que no lo es. Es más, desde el punto de vista político probablemente es más exigente, porque, a menudo, carece de la inmediatez del corto plazo, exige una gestión costosa desde el punto de vista político, y los dividendos de las acciones se recogerán, muchas veces, en unos plazos más allá de los tiempos electorales.

    Y para valorar el párrafo anterior, pensemos en las dificultades que tiene la redefinición de los sectores públicos y financieros a los que antes he hecho referencia. Redefiniciones que son solo parte de la lista de deberes. Dentro de esta lista, y con la misma prioridad, me gustaría añadir dos capítulos más: La educación y la liberalización de los mercados.

    Sobre educación escribí un post hace unos meses. Cuando lo releo y veo las medidas que se ha tomado… llego a la conclusión de que debemos seguir insistiendo, porque hemos avanzado poco desde entonces.

    En cuanto a la liberalización de los mercados, tenemos centrada nuestra atención en los de oferta (fundamentalmente trabajo). Y eso está bien, porque aunque el desempleo que padecemos no obedece solo (ni mayoritariamente) a la mala calidad regulatoria de nuestro mercado de trabajo, sí es cierto que éste genera unas barreras de entrada y tiene unas ineficiencias que son inaceptables.

    Pero hoy quiero centrar mi atención en los mercados de demanda. Porque España requiere una fortísima liberalización de mercados y una regulación cuyo único objetivo debe ser crear una limpia competencia. Solo a través de más competencia, seremos capaces de crear riqueza, de tener una historia de crecimiento.

    Desde este punto de vista, tenemos desafíos muy importantes, tales como la unidad de mercado, la aplicación de la Directiva de Servicios, el régimen de algunos sectores estratégicos (como el de energía) o la debilidad de los organismos regulatorios y de supervisión. Sobre estos puntos, he venido dando mi opinión en el pasado. Mañana, como producto de la recopilación que anunciaba en mi post anterior, me gustaría centrarme en tres ejemplos, para dar, como les gusta decir a los analistas anglosajones, más color a la historia.

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  32. Inmigración: ética y pragmática

    La evolución de la población y la pirámide de edades en Europa y España que analizábamos en el último post, nos conduce a una reflexión sobre la inmigración.

    Por cierto, en estos días he estado releyendo un libro de Guillermo de la Dehesa sobre este tema que recomiendo vivamente, dada esa capacidad que tiene Guillermo de hacer análisis que siendo accesibles para los no iniciados, tienen al mismo tiempo un gran rigor y profundidad. Es un excelente esquema para adentrarse en el análisis socio-económico de la inmigración.

    La cuestión es bien compleja porque tiene muchas aristas, y es especialmente difícil en un caso como el de España que ha tenido un cambio social muy drástico en la década 1999-2009. Veamos algunos datos:

    • En términos absolutos, el incremento del número de emigrantes en la década ha sido de cinco millones de personas (desde casi 650.000 hasta algo más de 5.650.000).
    • En términos relativos, esto ha significado que el colectivo de inmigrantes sobre la población total ha pasado del 1,6% al 12,3%. La primera era de las tasas más bajas de Europa, y la segunda, es la más alta.

    Además, el final de este cambio social tan radical ha coincidido con una crisis que ha tenido un efecto devastador en términos de empleo.

    Tal vez por todo ello, en un reciente estudio de Harris Interactive recogido recientemente por FT, mostraba que los españoles, junto a los británicos, tienen la visión más negativa de Europa, respecto a los inmigrantes.

    Pero España no es una isla. De hecho, en muchos países de Europa estamos asistiendo a un resurgimiento de partidos xenófobos. Y además, y lo que es peor, los partidos moderados, en muchos casos, están eligiendo defender postulados cercanos a los de aquellos movimientos, ante el temor de perder votos, en lugar de enfrentarse al necesario esfuerzo de pedagogía.

    Aunque este tipo de posiciones puedan explicarse, deben ser combatidas con resolución, y ello tanto por razones éticas (defensa de la dignidad de las personas) como pragmáticas.

    El proceso de globalización debe contemplar la libre circulación de mercancías y capital, pero no puede quedarse ahí. Debe contemplar también, y por razones de equilibrio, la de las personas.

    De hecho, si se compara el porcentaje de población de emigrantes de la actual ola de inmigración con la que tuvo lugar a principios del siglo XX, todavía estamos en porcentajes muy lejanos. Aquella afectó a más de un 8% de la población mundial, y la actual a poco más del 3%.

    Nadie abandona su país por gusto, sino acuciado por las necesidades económicas. La mejor manera de evitar la emigración es a través del desarrollo de los países de origen. Y esto es especialmente aplicable en los casos fronterizos.

    Hablando de fronteras, las diferencias de renta per cápita entre Europa y el Norte de Africa, son las mayores del mundo, muy por encima de las distancias en la frontera México-Estados Unidos.

    Y además, ¿se pueden permitir España y Europa dar la espalda a la inmigración? ¿Nos podríamos permitir el cese de flujo migratorio? La respuesta es no, y lo hemos analizado en los post anteriores.

    Permitir que proliferen y se fortalezcan los sentimientos xenófobos y anti-emigración, es conducirnos a una situación sin salida. Por el contrario, no reflexionar con profundidad sobre los múltiples aspectos de la inmigración, con el objeto de definir un marco legal estable, tampoco es una alternativa.

    Por eso me parece una buena noticia, la formación de un Comité de Expertos para asesorar a los Ministros de Asuntos Exteriores. De hecho, en este mes de Mayo, deben presentar sus propuestas para combatir la intolerancia y el incremento de los extremismos. Estaremos atentos a sus conclusiones y, en su caso, a las actuaciones sobre las mismas.

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  33. La pirámide de edades en los países desarrollados

    Si en el post anterior hablaba de países emergentes y población, hoy voy a concentrarme en los países desarrollados y su pirámide de edades.

    Uno de los puntos fuertes de los países emergentes es su bono demográfico. Es cierto que países como Rusia o China no lo tienen (en un reciente número del The Economist hay un interesante artículo estudiando el caso chino). En los países desarrollados, por el contrario, la evolución de las pirámides de población plantea retos muy fuertes cara al futuro.

    Comencemos con Europa y recordemos que, de acuerdo con un informe de la Unión Europea del año 2006, en Europa (la Europa de los 25) en el año 2050, de acuerdo con las tendencias actuales:

    1. La población en edad de trabajar disminuiría en 48 millones de personas (de 307 a 259 millones).
    2. La población de más de 65 años se incrementaría en 58 millones (de 75 a 113).
    3. La tasa nominal de dependencia pasaría del 25,4% actual al 51%. La tasa real de dependencia llegaría al 73%.

    Supuesta todas las demás variables constantes, pensemos qué significaría si estos «gaps» se cubriesen con inmigración:

    • Lógicamente para mantener constante el número de trabajadores, significaría que hasta el año 2050, se necesitaría un flujo migratorio de trabajadores de 48 millones.

      Dado que no es previsible que la emigración sea estrictamente de personas trabajadoras (sino que debemos incluir un cierto acompañamiento familiar) es por lo que en el trabajo del Comité liderado por Felipe González se hablaba de un flujo de emigración, para cumplir con el objetivo arriba señalado, de 100 millones de personas para el año 2050.

      Para tener otra referencia, el número de nuevos trabajadores necesarios para mantener el nivel de la tasa nominal de dependencia sería de 106 millones de nuevos trabajadores (24% de la población).

    La cuestión con este tipo de análisis es que conteniendo unas figuras impactantes, se ubican en la lejanía geográfica (Europa como un todo) y temporal (el año 2050). Sirven para sensibilizarnos para la reforma de los esquemas de pensiones, pero no nos vemos afectados en nuestra vida más cercana.

    Para conseguir esa mayor cercanía «psicológica», me pareció especialmente interesante un papel de ORKESTRA que estuve leyendo con motivo de la preparación de una presentación en CEBEK en Bilbao la semana pasada.

    En él se realizaba un análisis pormenorizado de la evolución demográfica de España y el País Vasco (es decir, con cercanía geográfica) en la década actual, en el período 2010 – 2020 (cercanía temporal). Sus conclusiones son :

    • En esta década, en España, la caída del número de personas en edad de trabajar sería del 1,6%.

      Pero esa caída global oculta diferencias importantes de tramos de edades. Así, el número de personas entre 25 y 34 años caerá en esta década en España ¡un 27%¡. El tramo entre 35 y 44 lo hará en un 3%.

      Dado que los distintos tramos de edades tienen distintas tasas de actividad, y supuestas estas constantes, significa que la caída de la población laboral en España sería del 3,5%.

    • La situación de Euskadi (ante el menor flujo migratorio pasado) sería más radical. La caída del número de personas en edad de trabajar sería del 8,6% (de hecho concentraría el 25,2% de la caída del conjunto de España) y del 12,3% en la población activa.

    Creo que una reflexión sobre estas cifras van más allá de los efectos económicos en los esquemas futuros de pensiones y sanidad. Nos hace pensar en el modelo de sociedad que queramos construir y los modelos vitales con los que queramos vivir en un futuro, que está muy cercano. Los cambios van a ser tan rápidos y profundos que cuanto antes iniciemos esta reflexión, mejor. Y lo debemos hacer desde la actitud positiva de tener horizontes temporales vitales mucho más largos… lo cual, sin duda, es una gran noticia.

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  34. Apuntes sobre el cambio de la estructura regional de la riqueza

    Una de las características socioeconómicas de las dos últimas décadas ha sido –está siendo- el cambio de la estructura regional de la riqueza en el mundo. Aunque lo he comentado en otros post, me gustaría recordar que:

    • Aunque su origen está probablemente en, por un lado, la caída de Muro y la apertura comercial de los países asiáticos, que comenzó en los 80’s y, por otro en la interiorización de las lecciones de las crisis asiáticas y latinoamericanas de finales de los 90’s del siglo pasado, la realidad es que fue en la década pasada cuando se pusieron de manifiesto las distintas velocidades entre los países emergentes y los desarrollados.
    • De hecho, en el período 2002/10 (una vez asentada la crisis latinoamericana) los países emergentes vieron crecer su PIB un 70%, mientras que los desarrollados no llegaron al 15%.
    • Lo más sorprendente, sin embargo, se ha dado durante la última crisis, en que además de ser la más global, asistimos por primera vez a que en un episodio de este tipo, los países en desarrollo salieron mucho mejor parados que los desarrollados.
    • De hecho, en el período 2006/2010 el incremento de PIB en los países desarrollado no llegó al 5%, mientras que los emergentes lo hicieron por encima del 40%.
    • Y aunque hay matices entre las distintas previsiones, creo que recojo una visión generalizada al señalar que los países desarrollados: EE.UU, Europa y Japón (que hoy significan un 50% del PIB mundial), representarán poco más de un tercio en el año 2025. Y que, por contraposición, los seis países emergentes más característicos (Brasil, Rusia, India, China, Turquía y México) significarán la mitad del PIB mundial en esa fecha. Es más, el peso de Asia en este período de 15 años se duplicará en la economía mundial.

    Y esto es un cambio espectacular.

    • Pero conviene poner estos cambios en una cierta perspectiva, relacionando esta evolución con la población.

      Porque hoy el mundo desarrollado, que representa ese 50% del PIB mundial, tiene una población que está en torno a los 1000 millones de personas. El otro 50% del PIB se reparte entre más de 6000 millones de personas.

    • Y cuando nos impresionamos con los crecimientos de China o India conviene también poner las cosas en perspectiva.

      Hoy el PIB per cápita chino es el 20% del PIB per cápita de Estados Unidos. El PIB per cápita chino, por tener otra referencia, es similar al que tenía Japón en el comienzo de los 50’s del siglo pasado. O del que tenía Corea del Sur a comienzos de los 80’s.

      Y hoy la India tiene un PIB per cápita que es solo la mitad del chino.

    • Además, y mirando a la evolución futura de la población mundial en las próximas décadas, los crecimientos se concentrarán en los países no desarrollados. Los desarrollados, en el mejor de los casos, tendrán una población estable.
    • Este crecimiento de los países emergentes es, por tanto, imparable. Y es bueno que sea así si queremos que se mejoren las condiciones económicas de las personas que viven en las regiones más desfavorecidas. Y sería todavía mejor, si en esta dinámica entraran regiones que hoy están fuera de la misma, y lógicamente, estoy pensando en Africa.

      Por supuesto que esto plantea muchos retos de sostenibilidad sobre los que habrá que pensar y dilucidar, pero el punto que quiero señalar es que en las soluciones que demos a los retos de la sostenibilidad no podemos olvidar la desequilibrada situación de partida.

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  35. Para compartir en los próximos días

    De tiempo en tiempo, suelo tener la costumbre de organizar y estructurar información que voy agolpando en el día a día. Informaciones, estadísticas, artículos de opinión… que me llaman la atención.

    En los últimos días me ha «tocado» esta labor de recogida. Como resultado de la misma, en los próximos días voy a publicar una serie de posts sobre temas diversos, con el fin de compartir informaciones que me han resultado interesantes.

    Empezaría con aspectos relacionados con la demografía. Primero a nivel mundial, relacionando los cambios en la estructura de riqueza global con la realidad demográfica de los países emergentes. Segundo, a nivel más regional, en los países desarrollados y, muy en concreto, en Europa y España.

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  36. El auténtico origen del problema

    Termino esta serie de posts sobre la situación financiera internacional, que está coincidiendo con nuestra presentación de Garum Fundatio en Latinoamérica, desde Perú (ayer estuvimos en Chile), país por el que tengo un especial cariño, y que siempre me acoge tan bien. En esta ocasión no ha sido una excepción.

    Como anticipé en un post anterior, hoy voy a reflexionar sobre un aspecto de la crisis -la securitización- que es un poco más técnico. La razón para hacer de este punto es porque la crisis financiera que estalló hace cuatro años se diferencia de las anteriores, además de por su carácter global, fundamentalmente por dos razones. La primera, por el protagonismo de la securitización (que tiene su origen en la generalización de la idea de que el riesgo de crédito es una commodity) y la segunda, por el arbitraje regulatorio (no tanto entre Bancos y Hedge Funds o Private Equity Funds, como entre los Bancos y sus subsidiarias).

    De hecho, la combinación de ambos conceptos está en la base de la exuberancia de los modelos de «originar para distribuir» que, sin un control regulatorio y/o de supervisión suficiente, nos condujo a la crisis financiera cuyos efectos en la economía real estamos sufriendo hoy.

    En mi opinión para evitar que este tipo de crisis vuelvan a ocurrir se requieren cambios regulatorios en un triple sentido. En primer lugar, asegurar que existan incentivos claros y suficientes para que los originadores de las operaciones, posteriormente distribuidas, se responsabilicen de su buen fin. En segundo lugar, regular el tipo de activos (préstamos) securitizables. Finalmente, evitar el riesgo de arbitraje regulatorio.

    Sin embargo, tengo la impresión de que estos aspectos, algunos de los cuales se contemplan en la Dodd-Frank Act, no están siendo desarrollados con la suficiente velocidad e intensidad. Y, además, en todo caso, esta iniciativa estadounidense, de momento, no está teniendo eco en otras geografías.

    Concebir el riesgo de crédito como una commodity es la base que nos permite hacer paquetes de operaciones con nivel de riesgo «similar», a través de un aparataje matemático aparentemente muy potente. Estos paquetes cuyo riesgo está «prefijado» con el contraste de una agencia de rating, tienen vida propia en el mercado, es un producto –mercancía perfectamente objetivable con vida y valor independiente.

    En la vida real sabemos que para cualificar una operación de riesgo no es suficiente valorar su riesgo solo en el momento de la concesión del crédito. Y ello no solo porque la evolución de las circunstancias del entorno tiene un claro impacto en el riesgo que conlleva (circunstancia que, al ser general, podría ser valorada por el mercado), sino, sobre todo, porque la gestión de todo el ciclo de la operación tiene un efecto determinante en su resultado final.

    Cualquier persona con experiencia real en banca, sabe que la calidad del seguimiento de una operación y los procedimientos de recobro tienen un impacto decisivo en el éxito de la misma. La originación es solo parte de la gestión del riesgo. Dos operaciones de similares características concedidas por dos instituciones cuyos procedimientos de seguimiento y recuperación sean diferentes, tendrán un resultado (conllevarán un riesgo) muy dispar.

    Dado que es imposible hacer una auditoría permanente de los procedimientos de las instituciones cuando se tituliza un préstamo, la única manera que tenemos de evitar desastres como los que hemos vivido es asegurar un alineamiento de intereses entre el originador y el inversor final del activo. Y esto solo puede conseguirse si el originador tiene un claro incentivo en la gestión de la operación hasta el cobro final de la misma.

    Traducido a la práctica significa que en los procesos de titulización, el emisor debe retener el riesgo en un porcentaje significativo. La Dodd-Frank Act establece un intervalo de hasta el 5%.

    Para valorar su idoneidad debemos tener en cuenta que el riesgo a mantener por el originador debe relacionarse con dos conceptos. El primero, la posible pérdida por impago que debería soportar el generador de la operación si lo hubiera mantenido totalmente en sus libros, y el segundo, el coste del mantenimiento de unas excelentes capacidades de seguimiento y recuperación que son, por definición, muy pesadas.

    En determinadas actividades, parece que ese 5% no es suficiente para generar incentivos que eviten una originación no cuidada. De hecho, cuanto mayores sean los spreads de las operaciones (es decir, mayor sea su riesgo), menos incentivos tendrá el originador para soportar los gastos de gestión de la operación hasta su cumplimiento.

    Pero es que además, los reguladores deberían marcar límites estrictos sobre los riesgos «paquetizables», porque la capacidad de standarizar paquetes de «riesgo similar» es inferior a lo que se nos quiere hacer creer. Y además estas limitaciones deben estar en función de la experiencia objetivamente contrastable de las entidades originadoras (en cuanto a entidades y/o en la actividad concreta del préstamo movilizable).

    Y ello es así porque la capacidad predictiva de los scorings es limitada (tanto en particulares como, sobre todo, en empresas).

    Los scorings sólo son buenos predictores cuando se cuenta con clientes (tipos de clientes) con características similares, de los que se tiene mucha información (porque, por ejemplo, son clientes bancarios que concentran su operatoria en una sola entidad) y para finalidades del préstamo contrastadas. En la medida en que se relajen estos supuestos, la calidad del scoring se empobrece rápidamente.

    Los scorings no son modelos capaces de concebir comportamientos futuros, sino meras extrapolaciones de experiencias del pasado. Así, y lo hemos visto en la crisis, la capacidad predictiva sobre operaciones con clientes nuevos (o no bancarizados) para operaciones de nuevo cuño (promociones subprime) es muy baja. La elevada morosidad de las carteras subprime fue, desde este punto de vista, paradigmática, aunque hubo otros casos en el segmento de los créditos de consumo también ejemplarificadores.

    Soy consciente de que la regulación sobre el nivel de riesgo retenido que se debe exigir a una operación securitizada y el acotamiento de las operaciones securitizables significa una fuerte limitación para el modelo de «originar y distribuir», pero la situación contraria genera unas asimetrías de intereses que conducen a la irresponsabilización de los originadores, lo que se ha demostrado que tiene efectos devastadores.

    Pero esto, siendo un avance, no sería suficiente, porque junto a la regulación de los productos a distribuir, tendría que evitarse el riesgo de arbitraje regulatorio. Y esta sería la segunda parte del necesario cambio regulatorio.

    Parece que se nos ha olvidado que el origen de la crisis estuvo en la creación, por parte de los bancos, de una pléyade de instrumentales donde éstos colocaban sus activos en unas condiciones de no regulación. Esto dio origen a sociedades infracapitalizadas y con evidentes descalces de liquidez, que solo conseguían sus altos ratings, porque había bancos detrás de las mismas, que aunque habían aliviado sus balances, se comprometían a hacer frente a eventuales requerimientos de liquidez. La realidad nos mostró que el volumen de activos movilizados era tal, que cuando esas facilidades comenzaron a ser utilizadas, los Bancos no pudieron hacer frente a las mismas.

    Basilea III vuelve a centrarse en el capital, pero las normas de consolidación de riesgos, apenas se han modificado. Y ese fue el origen del problema.

    La actuación de los reguladores en estos tres campos es compleja técnicamente, pero perfectamente manejable. Más difícil, seguramente, sería manejar a algunos lobbies bancarios que se opondrían con dureza a este tipo de medidas (cuanto más cercano sea el lobby a entidades que se basan en el modelo de “originar para distribuir”, más firme será su oposición).

    Pero las ventajas de avanzar en esta línea son múltiples para la seguridad del sistema financiero, la transparencia de los mercados y el control del apalancamiento de los bancos. Aspectos todos ellos que están en el origen del desbocado proceso de creación de riesgo que vivimos en la conformación de la gran burbuja. Está bien que regulemos las posiciones propias en los balances, la liquidez o los bonus de los banqueros, pero sin ninguna duda, sería prioritario concentrarnos en regular las causas que fueron el auténtico origen del problema.

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  37. Apuntes sobre los factores en el origen de la crisis

    Como comentaba en un post anterior, durante estos días estoy visitando distintos países Latinoamericanos, con el fin de presentar Garun Fundatio. De hecho, esos últimos días lo estuvimos haciendo en Uruguay.

    En aquel post, también hacía la introducción sobre la necesaria reflexión de la evolución que están teniendo los factores que estaban en el origen de la crisis. Estos son mis apuntes:

    1. El origen de la crisis se puede caracterizar por muchos aspectos, pero creo que cualquier persona que lo viviera de cerca, sabe que la clave estuvo en el arbitraje regulatorio. Arbitraje regulatorio, no tanto entre Bancos y Hedge Funds, o entre Bancos y fondos de Private Equity, sino entre Bancos y sus subsidiarias.

      Parece que se nos ha olvidado que el origen de la crisis estuvo en la creación de una pléyade de instrumentales no reguladas donde los bancos colocaban sus activos. Esto dio origen a Sociedades infracapitalizadas y con evidentes descalces de liquidez, que solo conseguían sus altos ratings porque había bancos detrás de las mismas, que aunque habían aliviado sus balances, se comprometían a hacer frente a eventuales requerimientos de liquidez. La realidad nos mostró que el volumen de activos movilizados era tal, que cuando esas facilidades comenzaron a ser utilizadas, los Bancos no pudieron hacer frente a las mismas.

      Basilea III vuelve a centrarse en el capital, pero las normas de consolidación de riesgos, apenas se han modificado. Y ese fue el origen del problema.

    2. Gran parte del esquema conceptual que soporta el andamiaje recogido en el punto anterior, se asienta en una idea aparentemente inocua. «El riesgo de crédito es una commodity». Este elegante concepto hace que los reguladores no hayan terminado de focalizarse en la necesaria delimitación de los procesos de titulización cuya laxa regulación es lo que permite el arbitraje del punto anterior. A este tema, que es un poco técnico, dedicaré el próximo post.
    3. Recordemos cómo el origen de la crisis financiera fue el mercado hipotecario norteamericano. Este mercado funciona sobre la base de dos agencias paraestatales Freddy Mack y Fannie Mae, que hoy están intervenidas y cuyo modelo es insostenible. En USA, se sigue discutiendo sobre el futuro de las mismas, pero en lo sustancial, nada ha cambiado en el mercado hipotecario americano que continua tan dislocado como antes de la crisis.

      Un sistema financiero no puede funcionar con normalidad si no es capaz de atender en condiciones de mercado a un segmento tan importante como es el hipotecario.

    4. En el periodo de después de la crisis se pensó que haber mantenido tipos de interés cercanos a cero durante largos periodos de tiempo, fue una de las causas de creación de burbujas. Hoy los tipos de interés, y a lo largo de toda la curva, muestran niveles históricamente bajos, lo que se une a un agresivo quantitative easing (sobre todo por parte de la Reserva Federal).

      Las prácticas de quantitative easing, además, están teniendo efectos distorsionantes en los países emergentes, cuyos desequilibrios con los países desarrollados, por cierto, siguen siendo una asignatura pendiente.

      Se puede discutir sobre durante cuánto tiempo se deben mantener estas condiciones, pero creo que todos estaremos de acuerdo que esta es una cuestión a la que debemos enfrentarnos en algún momento.

    5. La crisis mostró que el mundo desarrollado estaba sobreendeudado. Hoy el sobreendeudamiento continua, máxime con la expansión de las deudas públicas.

      Pero el mundo no admite que los niveles de endeudamiento se reduzcan. Permanentemente oímos que el crédito debe crecer, «debe fluir» es la expresión.

      Detrás de estas afirmaciones está la idea de que debemos mantener los niveles de consumo que nos condujeron a estos endeudamientos, y/o la hipótesis de que los sectores y las empresas no están sujetos a un cambio de condiciones, que obligan a reciclar muchas de ellas y/o, en fin, que los esquemas de gasto público no deben modificarse.

      Esto se suele justificar con una frase, muchas veces falaz, de que tenemos un problema de liquidez y no de solvencia.

    6. La crisis mostró también que el precio del riesgo y de la liquidez estaban absurdamente bajos, lo que junto a unos deprimidos tipos de interés, es la mejor forma de asegurar burbujas.

      Hoy en la prensa de cualquier país se puede leer la preocupación sobre el incremento de los spreads crediticios y el efecto que van a tener en la recuperación de la economía. Este y el punto anterior, se incorporan al debate político, sin incluir la necesaria pedagogía.

    7. También algunos lobbies bancarios, en mi opinión con una visión demasiado cortoplacista, utiliza los razonamientos recogidos en los dos puntos anteriores para defender menores requerimientos de capital y provisiones menos exigentes. Creo que la legítima defensa de unos intereses no se debe argumentar sobre variables que, por otro lado, van a tener crecimientos muy escuetos en cualquier caso, por lo que los argumentos actuales pueden volverse en su contra.
    8. Una de las conclusiones compartidas en los meses inmediatamente posteriores a la crisis fue que la transparencia era un excelente antídoto para que ésta no se repitiera. Hoy en Europa, y capitaneados por Alemania (el sistema financiero alemán es la gran incógnita), se cuestiona la conveniencia de dar al mercado una información rigurosa, diáfana y completa, de los resultados de los stress-test de todas las entidades financieras.
    9. La economía de libre mercado se basa en que para lo bueno, y para lo malo, los responsables de las acciones asuman las consecuencias. Como diría un castizo «que cada palo aguante su vela». Y ese principio aplica a los propietarios, pero también debe aplicar a los poseedores de bonos de deuda senior. Romper ese principio nos produce una salida menos traumática, pero dado que no hay free-lunch (como dicen los anglosajones) será más dolorosa, con plazos más dilatados en el tiempo, y con una traslación de efectos económicos (al final siempre hay alguien que paga) difícil de entender, y cuyos efectos en el largo plazo, son difíciles de valorar, pero que, en todo caso, no van a ser positivos.
    10. La capitalización de las entidades financieras es una condición necesaria para salir de la crisis. La capitalización se puede hacer con fondos públicos o privados. Si se hace con fondos públicos, es porque al capital privado no le resulta atractivo entrar.

      El ciudadano, antes de animar a que se pongan fondos públicos, debe preguntarse por qué el capital privado no quiere entrar. La lógica pública y privada, pasados los momentos de pánico, no debe ser distinta.

      De esto se deduce que el contribuyente (como lo haría cualquier inversor privado) debe ser muy exigente en la valoración de los activos en los que invierte, así como con la gestión de sus representantes en los Consejos, cuya única guía debe ser la búsqueda de la optimización del valor de la inversión realizada por el erario público.

    Con independencia de la gestión de la coyuntura y de las aparentemente necesarias medidas de carácter populista, creo que es importante que no nos olvidemos de los temas de fondo, los que fueron los auténticos causantes de la crisis, porque solo enfrentándonos a ellos con resolución y foco aseguraremos una recuperación consistentes y de suficiente brío en el medio y largo plazo.

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  38. Avances de Garum y reflexiones sobre la crisis

    Durante las últimas semanas he estado trabajando en las presentaciones de Garum Fundatio en España.

    Esta semana y la siguiente estaré en Chile, Perú y Uruguay con el mismo objetivo.

    En todo este tiempo, estamos trabajando con el TEC de Monterrey, cuya ayuda está siendo inestimable.

    Junto a la constatación del trabajo que tenemos por delante, estamos muy motivados por la buena aceptación de la idea, así como y de los proyectos que estamos lanzando.

    Paralelamente, y como cualquier ciudadano, estoy siguiendo la evolución de la situación económica y financiera. El sistema financiero español está, en estos momentos, en una fase decisiva para su reconfiguración futura. Las decisiones que se vayan tomando durante los próximos meses lo reconfigurarán, como lo reconfiguraron aquellas decisiones que se tomaron a finales de los 80 y de los 90. La diferencia es que entonces, los movimientos corporativos afectaron solo a los Bancos y no a las Cajas, y hoy, aunque estemos hablando del conjunto del sistema, serán éstas últimas en donde se producirán los cambios más radicales.

    Pero mi objetivo ahora no es analizar la realidad inmediata de la situación española, sino reflexionar con una visión más global y más estructural. Mis reflexiones van a apuntar al sistema financiero global. Hoy me gustaría introducir el tema, para en los dos próximos post compartir algunas valoraciones sobre el avance en algunos aspectos que estuvieron en el origen de la crisis.

    Efectivamente, vamos para cuatro años desde el inicio de la crisis financiera que, posteriormente, tuvo un impacto devastador en la economía real.

    La reacción de los gobiernos evitó una caída del PIB mundial como la sufrida en la crisis del 29. Y hoy, si no fuera por hechos sobrevenidos –la crisis de Oriente Medio y el drama japonés- estaríamos centrados en preguntarnos sobre la velocidad de la salida de la recesión.

    Y eso está bien, y ojalá sea así.

    Sin embargo, en este mundo de comunicaciones inmediatas, en el que pasamos de un tema a otro como si por no hablar de él ya estuviera solucionado, creo que merece la pena pasar revista a los aspectos que estuvieron en el centro de la generación de la crisis. Y es que es bueno recordar estos hechos, porque tengo para mí que sin un diagnóstico correcto, y una terapia a fondo de los mismos, la economía mundial (o al menos, la economía de los países desarrollados) seguirá siendo extremadamente vulnerable en los próximos años.

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  39. Tecnología y redes en Extremadura

    Hace ya muchos años Extremadura fue para mí un auténtico descubrimiento, por la belleza de su campo, y por la historia de sus ciudades y pueblos. Suelo decir que las ciudades que más me han sorprendido en mi vida han sido Praga y Cáceres. Gran contraste. A las dos he repetido visitas varias veces.

    Pero hace tiempo que no me acercaba a Extremadura desde una visión profesional. Lo hice el pasado jueves. Era un día importante para Garum, porque firmábamos el primer acuerdo de los cuatro pilotos de Bazar que vamos a desarrollar en las próximas semanas en España.

    Y en esa visita tuve ocasión de tener un largo cambio de impresiones con un importante número de personas, que terminó en una presentación, con un animado debate, en la universidad de Badajoz.

    Y tengo que decir que Extremadura me volvió a sorprender. Me sorprendió el Presidente de la Comunidad y su equipo, por su clara visión de los efectos que la tecnología y las redes tienen en la realidad cotidiana, y en el futuro de la Comunidad. Y me sorprendió no tanto por las palabras –que también-, sino sobre todo por sus realizaciones.

    Extremadura ha sido, tradicionalmente, una región preterida. Pero Extremadura ha entendido muy bien que la nueva realidad es una oportunidad para su reposicionamiento. Es una oportunidad única que no quieren perder. Esta reflexión, en sí misma, creo que tiene un enorme valor.

    Y esto no es nuevo. De hecho, son conocidas sus apuestas por crear un potente núcleo de desarrollo de software libre, o el hecho de que fuera la primera comunidad en la que todos los escolares contaban con un ordenador.

    Pero aquellos movimientos no fueron flor de un día, sino que forman parte de un plan que están llevando a cabo, más allá de cuestiones cortoplacistas. Y pongo un ejemplo que me encantaría fuese imitado en otras Comunidades, Extremadura es la primera Comunidad española en incluir dentro de sus colegios asignaturas dirigidas a apoyar el espíritu emprendedor en los alumnos.

    El reto, que significa el reposicionamiento al que aspiran es, como dicen los anglosajones, «challenging», porque hay muchos cuellos de botella en el camino, pero es un reto que merece la pena. No me extraña, por tanto, que teniendo esa visión, pongan tanta ambición ilusión y compromiso a la hora de llevar a la práctica los múltiples planes que tienen. Hacía tiempo que no veía un equipo con una ilusión tan contagiosa.

    En el debate de la tarde, en la Universidad, alguien me preguntó sobre los consejos que yo daría a la región. Y aunque por mi parte sería una petulancia dar consejos, hay dos sugerencias que propondría.

    La primera, comunicar muy proactivamente lo que están haciendo, lo cual no es fácil que tenga un impacto inmediato en el cambio de imagen. Pero precisamente por eso hay que redoblar el esfuerzo.

    La segunda es perseverar, porque un cambio tan profundo exige tiempo. Y en la perseverancia incluyo el convencimiento de que la dirección tomada es la correcta, aunque a veces parezca que los resultados tardan en llegar. Creo que la única duda que debe plantearse permanentemente no es sobre la dirección –que es la adecuada-, sino sobre la velocidad de implementación –siempre perfectible, por definición-.

    Desde luego, Garum estará siempre dispuesta a colaborar en este apasionante proyecto, con modestia, pero con la misma ilusión y ambición que tienen los que lo pilotan.

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  40. De la intensidad en capital a la intensidad en conocimiento

    Sobre la influencia de la tecnología en la globalización he escrito en otras ocasiones. Hoy pretendo reflexionar sobre el impacto de la tecnología en el marco competitivo de las empresas y, muy en particular, sobre las oportunidades que este nuevo marco ofrece al florecimiento de nuevos proyectos empresariales.

    Porque la tecnología, y más concretamente, la tecnología de la información, no ha sido únicamente un motor de profundo cambio macroeconómico, sino que ha tenido un impacto radical en el plano microeconómico, en el mundo empresarial.

    No es este la ocasión para profundizar en este concepto, pero si me gustaría, aunque sea solo señalar, que la tecnología ha roto las cadenas de producción, está modificando la forma de aproximarnos a nuestros clientes, mutando los canales de distribución y tiene un efecto radical en la Organización de nuestras empresas.

    Y esto es así en cualquier sector. Con más o menos intensidad, pero todos los sectores están recibiendo esta influencia y la recibirán de forma creciente, exponencial, en el futuro.

    Y lo importante es que de estos cambios, además, nos están conduciendo a un nuevo marco competitivo. Y este marco competitivo tiene dos características básicas. La primera es la caída de barreras de entrada en múltiples sectores, la segunda es la configuración de un mercado global.

    La caída de barreras de entrada en las industrias significa un incremento de la competencia, significa la aparición de una pléyade de empresas.

    Y esto está ocurriendo porque en primer lugar, en los últimos veinte años hemos asistido a un cambio radical en los modelos de producción.

    La tecnología ha roto la idea de la producción integral, ha roto las cadenas de valor. En lugar de las viejas integraciones verticales, hoy cualquier producto final tiene componentes fabricados por muy distintas empresas en muy distintos países.

    Y esto es tan estructural que permite la aparición de múltiples empresas para competir en partes concretas del proceso. Empresas que requieren menores tamaños por estar más focalizadas.

    Y esto, que lo hemos visto en la industria, lo estamos viendo también en el sector servicios.

    Detrás de estas transformaciones está la tecnología, y muy en concreto la tecnología de la información, porque gran parte de estas rupturas están basadas en la tecnología de la información.

    Y estas tecnologías de la información tienen la característica de no ser capital–intensivas, sino conocimiento-intensivas. Y este es otro factor de radical importancia en la caída de las barreras de entrada, porque es lo que, en definitiva, permite la aparición de una pléyade de empresas.

    Hay que tener en cuenta que el 70% de las start-ups (y esta es una estadística muy consistente en distintos países) se concentran en este sector.

    Lo anterior nos explica cómo la tecnología cambia la lógica de la oferta, pero es que, además, la tecnología cambia la lógica de la demanda.

    Porque hoy el mercado es global. Y por tanto, cualquier proyecto de enjundia debe tener pretensiones globales.

    Esta afirmación, sin la existencia de Internet, sería un concepto vacío, porque ser global a través de medios convencionales sólo está al alcance de las grandes empresas.

    Pero gracias a la Red, cualquier empresa puede (tendría que decir, podrá) acceder a cualquier parte del mundo. Esta es una evolución imparable y una gran noticia para los nuevos proyectos empresariales.

    Ahora bien, creo que podemos dar un paso más. Pensemos en la tecnología no solo como el factor que cambia el marco competitivo, posibilitando una generación de proyectos empresariales en número inimaginable hace tan solo dos décadas, sino que visualicemos la tecnología además como facilitador para que aquellas personas con las ideas y el compromiso de emprender puedan llevar sus proyectos a la práctica, porque la tecnología les hace más accesible el conocimiento.

    De hecho, esta visión está en el origen de Garum. En este sentido, en Garum partimos de dos premisas.

    La primera es que creemos firmemente en que las redes virtuales tienen potencialidades múltiples para el mundo empresarial. Porque las redes no son solo un medio de compartir información, sino de generar conocimiento.

    La segunda premisa es que el conocimiento es la base de cualquier proyecto. Y por tanto, el dar acceso al conocimiento, a través de herramientas libres, al mayor número de personas es la mayor contribución que podemos hacer al desarrollo socialmente sostenible, a la creación de riqueza.

    En definitiva, podemos decir que las redes y las herramientas libres están en la base de la ruptura del marco competitivo, cuyo principal efecto está en hacer más accesible el emprendimiento a través de una drástica reducción de las barreras de entrada.

    Y al mismo tiempo, están en la base de la posibilidad de generalizar el conocimiento, haciéndolo accesible a cualquier persona, aunque está alejada de los «centros oficiales». Lo que significa una radical ampliación del número de personas que pueden aprovecharse de esa reducción de las barreras de entrada.

    Y esta es una conclusión que estaba implícita en las ponencias que escuchamos en el Primer Día Garum-Europa.

    Es por ello por lo que en Garum focalizamos nuestro interés, objetivos y acciones en las redes y en el conocimiento libre.

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  41. Día Garum: un éxito colectivo

    Ayer se celebró el primer Día Garum-Europa. La verdad es que los ponentes no decepcionaron. Estuvieron a una gran altura, y creo que tenemos material de reflexión y conversación para los próximos meses.

    Pero no quería hablar de esto en este post, sino que quiero concentrarme en agradecer a todas las personas que han hecho posible que este Primer Día Garum fuera un gran éxito.

    En primer lugar, a la Universidad de Deusto, por acogernos y por la perfecta organización del acto. Siempre tuve la impresión de que todo «estaba bajo control» y eso da una gran sensación de seguridad. Muchas gracias.

    En segundo lugar a los asistentes. A los que estuvisteis en Deusto y a los que nos seguisteis por la web. A todos gracias por vuestro apoyo. Por cierto que a partir de la próxima semana tendremos colgado todo el acto en la web de Garum, (http://garumfundatio.org), para los que no tuvieron oportunidad de seguirlo en directo.

    En tercer lugar, a los ponentes, a todos ellos. A algunos les conocía, a otros les conocí en una cena íntima que tuvimos al día anterior. El mero hecho de debatir con ellos es una gran oportunidad y satisfacción, pero, además, ayer estuvieron brillantes en sus exposiciones y en sus respuestas a las abundantes preguntas. Es evidente que los debemos incorporar «a la red Garum».

    Finalmente, y como dirían los anglosajones «last but not least», a todo el equipo de las Indias Electrónicas, que bajo el liderazgo de Natalia se comportaron como una máquina de precisión.

    Gracias por tanto a todos.

    Personalmente estoy muy satisfecho del día, pero también con el sentimiento de que esto es sólo el comienzo. Que tenemos una gran responsabilidad con los compromisos que hemos adquirido, y que debemos seguir trabajando duro, y desde ya.

    Tengo ese sentimiento de responsabilidad, pero también debo decir que por falta de ilusión, ambición y compromiso… no va a quedar. Y creo que puedo hablar así, no solo por mí sino por todo el equipo de Garum Fundatio.

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  42. Antonio Ortega se incorpora al debate Garum

    Antonio Ortega lleva años asombrándonos con las divertidas y prácticas enseñanzas que para la dirección de empresas se pueden derivar del estudio de la historia.

    Antonio ha publicado tres libros (por cierto de gran éxito) y dado cientos de conferencias sobre este tema. También creó un blog que nutre regularmente con estas reflexiones.

    En su último post anuncia que se incorpora al debate sobre el apoyo al emprendimiento que fue propiciado para la creación de Garum Fundatio.

    La verdad es que es una gran noticia. Sin ninguna duda, mejorará la calidad de nuestras conversaciones con sus aportaciones.

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  43. «No hay billetes»

    El viernes colgamos el cartel de «no hay billetes» para el primer Día Garum – Europa. Muchas gracias por vuestro apoyo.

    Nos vemos en Bilbao.

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  44. El primer Día Garum – Europa

    Hoy quería terminar con la serie de posts sobre la «pequeña historia del inicio de Garum», dedicando éste a lo que va a ser el primer paso «oficial» de Garum. El primer día Garum – Europa que se celebrará el próximo día 16 de Febrero en Bilbao.

    En primer lugar, debo agradecer a la Universidad de Deusto por acogernos y, muy en particular, a su Rector, Jaime Oraa, por hacernos la apertura del acto. La reunión la tendremos en la nueva Biblioteca de la Universidad, un edificio del arquitecto Moneo, que fue inaugurado muy recientemente. Muchas gracias Rector.

    Cuando pensamos en el acto, concluimos que éste no tenía que ser un mero acto social, sino incluirlo ya en los días Garum. Por ello debía tener tres características. La primera, contar con un alto nivel de participantes. La segunda, tener una visión muy interdisciplinar. La tercera, que las aportaciones de los speakers fueran relevantes y coherentes con el plan de acción de Garum durante el 2011.

    Dicho lo anterior, comenzar con «alguien mítico» como prólogo nos pareció una aspiración. En seguida pensamos en Vinton Cerf (hablar de la red y pensar en Vint es casi simultáneo). Teniendo en cuenta que estábamos en Noviembre, era muy lógico que fuera imposible contar con él. La alternativa era el vídeo. Que Vint saludase en el nacimiento de Garum era un lujo. Y en cuanto nos pusimos en contacto encontramos una acogida de lo más cálida a lo que nos ayudó Bernardo Hernández a quien agradezco mucho sus gestiones. Estamos muy orgullosos de contar con él.

    En segundo lugar, era necesario acercarnos al problema con una visión global. Necesitábamos una visión muy amplia, muy estratégica, muy sociológica y completa. Manejamos varios candidatos. El equipo de Garum estaba impresionado con el último libro de Rushkoff «Program or be programmed». Tengo que reconocer que no lo había leído, pero tanto me insistieron que lo leí y la verdad es que me quedé muy positivamente sorprendido, es de lo más inspirador. Nos pusimos en contacto con Douglas, le contamos la historia de Garum y nos respondió rápida y afirmativamente. Una gran alegría.

    También con una visión muy diferente y muy amplia, pensamos en alguien que ha hecho de su vida un compromiso con el conocimiento, lo que le ha llevado a reinventarse muchas veces, y en todas sus «vidas» con un éxito notable. Era el mejor ejemplo para lo que queríamos transmitir. Y pensamos inmediatamente en Rudy Rucker, ¿quien mejor que él para inspirarnos esos valores? A Rudy le encantó la historia que hay detrás de Garum y se apuntó inmediatamente. La visión global estaba completada.

    A la hora de mostrar historias de éxito, pensamos en despegarnos de lo convencional. Si Garum va a liberar todo su software (y aunque Garum apoya a cualquier emprendedor de proyectos de largo recorrido se base o no en software libre), nos parecía que la combinación de un caso de éxito en términos de creación de valor con software libre, podía cumplir el objetivo perseguido. Había varios candidatos, pero nos parecía que pocos eran igualables a MySQL. Michael Widenius tuvo una rapidísima respuesta, y es difícil expresar el agradecimiento que tenemos con él.

    Finalmente, si de lo que hablamos es de incubar y apoyar a las empresas con un modelo propio que se adaptase mejor a nuestra realidad, era necesario buscar casos de éxito.

    El primero, para mí era evidente, el TEC. En los años en los que he estado tan frecuentemente en México, había aprendido a admirar al TEC por muchas razones, pero sobre todo por su potencia de incubación. El TEC hoy está incubando más de 1500 empresas. Nos pusimos en contacto con el Rector –siempre tan amable- y con Arturo Torres, auténtico artífice de esta historia de éxito. Arturo confirmó enseguida su asistencia (lamentablemente por el cambio de fechas, está teniendo problemas para llegar a Bilbao el día 16. Aunque, en todo caso, tendremos un representante del TEC).

    El segundo no es tan evidente, pero es igualmente espectacular. Para cualquiera que siga la innovación y el emprendimiento en el mundo, Israel es una referencia. Para los que no sigan esto de cerca, decir que Israel es el país, fuera de EEUU, que tiene mayor número de empresas cotizadas en el NASDAQ.

    Y aquí, la fortuna, y mi buen amigo Javier Santiso hicieron ya hace unos cuantos meses, que conociera a Yuval Cohen. Desde el primer momento me quedé impactado por la experiencia y resultados de Yuval, (que por cierto está en proceso de levantar un fondo en España). Pero sobre todo, me quedé impresionado por su sistema de incubación que es, sin duda, un paradigma a seguir. Después de luchar con la difícil agenda de Yuval –lo que fue más emocionante cuando cambiábamos las fechas- logramos encajar su presencia en el día Garum. Seguro que su presentación resultará muy inspiradora.

    Y esta es la pequeña historia de cómo construimos la agenda del día Garum. Solo faltaba ponerle el título, pero eso resultó inmediato. Se derivaba de la traslación del mito de Garum a la realidad actual.

    El día 16 nos veremos en Bilbao. Pero estarán de acuerdo conmigo que con este plantel de participantes, no es difícil inspirarse para el Plan de Acción del 2011 de Garum que compartiremos entonces.

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  45. Objetivos de Garum: Cómo conseguirlos

    En el post anterior hablábamos de la «pequeña historia» de Garum, de su visión y sus objetivos, hoy toca hablar de los cómos, de cómo conseguir esos objetivos. Para ello, debemos partir de que Garum es un proyecto a largo plazo y, por tanto, somos conscientes de que a lo largo del tiempo iremos matizando el rumbo, en función de la experiencia. O dicho de otro modo, tenemos una visión de lo que es la «receta» Garum. Pero porque creemos en la generación del conocimiento en red, estamos convencidos que entre todos la mejoraremos.

    Garum está muy interesada –y colaborará- con todos los esfuerzos que se realicen para impulsar los valores que ayuden y precipiten la máxima generalización de nuevos proyectos empresariales, pero su foco principal se centra en la optimización (mejores prácticas) de todos los eslabones de la cadena de valor para el desarrollo de proyectos empresariales (nuevos o en renovación).

    1. ¿Cuáles son los eslabones?

      Los distintos pasos para el lanzamiento de un proyecto y el apoyo al mismo.

      Desde pasar de una idea a un proyecto (Plan de Negocio), hasta facilitar los pasos para llevarlo a la práctica (procedimientos), pasando por la formación (e-learning o educación específica), consultoría, creación y accesibilidad a los mercados y, en fin, financiación.

      Esta es una tarea muy ambiciosa y permanente en el tiempo. Garum lo que pretenderá es colaborar con aquellos agentes que conforman el ecosistema empresarial en Iberoamérica y en la península Ibérica, para tener siempre definida una columna vertebral de mejores prácticas en cada parte de la cadena de valor.

    2. ¿Cómo se consigue poner en marcha y que funcione esa colaboración?

      En Garum partimos de que la mejor forma de generar conocimientos es a través de la red. No una red centralizada, pero tampoco una red descomprometida. La principal función de Garum es crear, animar y liderar las formaciones de redes para conseguir la excelencia de las distintos eslabones de la cadena de valor.

      Redes que deben ser de dos tipos. Aquellas que colaboran y dan sentido a toda la cadena y las que se centran en el desarrollo de algún eslabón concreto.

      Esta filosofía comenzará a funcionar desde el primer momento. Las redes que dan sentido a toda la cadena deben dar lugar a los acuerdos con Universidades o Centros de Excelencia. Las centradas en un único eslabón serán de naturaleza muy distinta en cada uno de los eslabones, y las probaremos y desarrollaremos con el lanzamiento de Bazar, que está dedicado al eslabón de hacer accesible y globalizable el mercado.

      La metodología de creación de conocimiento será similar a la utilizada por el software libre. El conocimiento se pondrá en la red para que cualquiera pueda sacar provecho del mismo y pueda proponer las mejoras que entienda oportuno, y, lógicamente, beneficiarse de las mismas.

      Aunque por esencia, el éxito de Garum será que estas redes sean cuanto más amplias mejor (cuantos más nodos participen mejor será la creación de conocimiento), en la botadura de Garum pretendemos definir y llegar a acuerdos con los primeros nodos que darán origen a la red en su visión global.

      Esto lo haremos a corto plazo, y lo publicitaremos convenientemente.
      Serán nuestros socios más cercanos.

    3. ¿Cuál es el papel de Garum?
      Fundamentalmente es la creación de la Red de Conocimiento (o mejor, por lo dicho anteriormente, de las redes de conocimiento) que para que sea exitosa debe convertirse en una red social, además de la animación e interconexión de esa red, así como la definición de una metodología de relación y la exposición de los resultados que se vaya consiguiendo.

      Esto se realizará, primariamente a través de la red, pero en este apartado se incluirán los dos días Garum anuales (uno en Europa y otro en América) y los dos campus dedicados al análisis de las herramientas libres, liberadas por Garum. Asimismo organizaremos Clinics específicos o sistemas más tradicionales como informes y conferencias.

    4. ¿Cuáles serán las entregas de Garum?

      Como se ha comentado anteriormente, se pretende la definición de un esqueleto de prácticas excelentes en la cadena de valor del emprendimiento.

      Este esqueleto será público. En las partes de la cadena de valor susceptibles de traducirse a software, este se realizará bajo licencia GPL3 y correrá a cargo de Garum. En las partes que se traduzcan en textos escritos, estos serán publicados en Dominio Público.

    5. ¿Esto significa que Garum no apoyará a proyectos concretos?

      Garum parte con una visión muy pragmática. No se trata únicamente de que haya un conocimiento en términos de mejores prácticas en la red, sino que éste se utilice y genere resultados. Y en el apoyo a la implementación debe tener una aportación muy significativa.

      Garum Fundatio no participará en la financiación de ningún proyecto empresarial, aunque dentro de sus objetivos sí está el desarrollo de esquemas, procedimientos y estándares que amplíen y simplifiquen las posibilidades de financiación de proyectos. El apoyo a estos esquemas sí forma parte esencial de los objetivos de Garum.

    6. ¿Cómo se mide el éxito de Garum?

      El valor de Garum está en los nodos que se interconecten, o dicho de forma más convencional, el valor está en las empresas y organismos que se beneficien del conocimiento impulsado por Garum.

      Garum no se quedará con ningún valor. Su éxito es el éxito de los otros, y no desde un punto de vista teórico, sino que será en función de los proyectos empresariales que se hayan creado a través del ecosistema que está en relación (directa o indirectamente) con Garum.

      Garum no tiene ánimo de lucro pero sí aspira a desarrollar un proyecto autosostenible.

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  46. ¿Por qué Garum Fundatio?

    Hoy no voy a hablar del sistema financiero español, sino sobre lo que realmente me ha estado ocupando los últimos meses, y me sigue ocupando en la actualidad, que es el lanzamiento de Garum Fundatio.

    Me gustaría compartir hoy en este escrito el sentido de Garum. ¿Por qué se crea Garum? ¿cuáles son sus motivaciones?. En otro post me adentraré en los cómos. ¿Cómo pretendemos implementar los objetivos de Garum?

    El origen de Garum está en mi interés, desde hace muchos años, por el desarrollo de proyectos empresariales. Este interés se vio incrementado en los tiempos en que viajaba a Latinoamérica con frecuencia (hubo años en los que crucé más de 60 veces el Atlántico).

    Llegué al convencimiento de que si queríamos tener crecimientos de riqueza sostenible, lo que debíamos hacer era fomentar la creación de empresas. Y esa misma idea, aunque por razones distintas, también era aplicable a España, donde un creciente porcentaje de universitarios declaraban su interés por convertirse en funcionarios.

    Este apoyo a la creación de nuevas iniciativas empresariales es el que condujo a crear Garum.

    Garum pretende contribuir a que «todo el que quiera asumir los riesgos de creación de una empresa con un proyecto plausible tenga acceso a las herramientas y conocimiento para llevarlo a la práctica». Tendría que añadir que contribuir modestamente, pero con gran ambición.

    El terreno de juego, como puede deducirse de mi comentario anterior, es la Península Ibérica e Iberoamérica. Aquí se centrará Garum en un primer momento, sin perjuicio de posteriores incursiones en otras geografías.

    Para articular este objetivo dediqué mucho tiempo durante el primer semestre del pasado año a ver distintas experiencias en diversos países.

    Saqué dos conclusiones básicas.

    La primera fue que los modelos de Estados Unidos, siendo excelentes, no son trasplantables a los objetivos que perseguía en Latinoamérica o España. Es importante estudiarlos, y hay partes muy útiles, pero la exportación del modelo completo no ha dado y no puede dar los resultados buscados. Es necesario desarrollar un esquema ajustado a nuestros ecosistemas.

    La segunda conclusión fue que para enfrentarse a ese reto se debían buscar respuestas no convencionales. Si el mundo ha cambiado, nuestras respuestas deben ser también distintas. Por tanto, se debían buscar formas no convencionales de apoyar a la creación de nuevos proyectos empresariales. Para hacer lo mismo, no merecía la pena crear una nueva Fundación.

    Pero entendí que merecía la pena intentar nuevas respuestas, porque el mundo ha cambiado de forma radical. Hay dos aspectos muy importantes que se debía incorporar a estos planteamientos: Primero la tecnología, Internet y las redes deben ser hoy referencia para cualquier respuesta. Segundo, cualquier propuesta debe estar inspirada desde su inicio por una profunda concepción global, tanto en la generación del conocimiento como en la configuración del mercado.

    Este era el reto y con estas referencias empecé a trabajar en primavera con un excelente equipo, lo que nos permitió comenzar a aterrizar estas ideas. En verano empezó el proceso de contraste, y como consecuencia de ello nos enriquecimos de los comentarios de excelentes empresarios y directivos, que aportaron sus visiones al proyecto. A los cuales, por cierto, les estoy muy agradecido.

    En esta época nos decidimos por el nombre de Garum, que rememora el mito de garum:

    El garos de los griegos, garum de los romanos, se recuerda como una salsa exquisita pero también como la principal industria y fuente de riqueza en la península ibérica bajo la dominación romana.

    Su receta original, contemporánea de Homero (siglo VIII adC) parece que llegó a la Península Ibérica tres siglos más tarde, adaptándose de una manera especialmente brillante. Nadie recuerda ya aquellas recetas. Las más antiguas que han llegado hasta nosotros son muy tardías, en su mayoría recreaciones renacentistas escritas cuando hacía ya mucho que la salsa no era el motor del comercio mediterráneo. Alguna de ellas ha sido atribuida incluso a Leonardo da Vinci, pero ni con tan ilustres cocineros el garum volvió nunca a ser una fuente de riqueza regional.

    Nos pareció que este mito era muy aplicable al proyecto que estábamos concibiendo, porque al final el garum floreció porque se creó un mercado, un mercado al que -como no puede ser de otra forma- contribuían muchos agentes con mucha información. La destrucción de la red de comunicaciones supuso que el mercado se marchitase.

    Pues bien, hoy, tanto para las empresas establecidas como para las que se están creando, lo mejor que podemos hacer es abrirles las comunicaciones, como en su tiempo ocurrió con el florecimiento del garum. Comunicaciones que hoy, lógicamente, no son físicas, sino que tienen que beneficiarse de los nombres de nuestra época: Internet, software no propietario y conocimiento de las redes en un mundo interconectado, y por tanto, global.

    Nació así el proyecto Garum Fundatio (www.garumfundatio.org) que se constituyó en Bilbao, en Diciembre. Nuestra primera aparición pública será el próximo 16 de Febrero en la Universidad de Deusto, acto al que están invitados. Es un hito importante para nosotros, pero no es sino la botadura de un proyecto cuyas raíces innovadoras hace que sea apasionante, pero que, por su novedad, genera un alto grado de dificultad, del que somos muy conscientes.

    En un próximo post, compartiremos como queremos lograr estos objetivos.

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  47. Año nuevo, vida … ¿nueva?

    La crisis (o mejor, la nueva normalidad) nos ha hecho cambiar en muchas cosas. También en el recibimiento del nuevo año.

    Hace muy poco tiempo, en el mundo de las empresas, el nuevo año se recibía con el convencimiento de que todo nuestro funcionamiento y resultados iban a cambiar de forma radical (a mejor, claro). Era como la transformación del animal del año chino. Desafortunadamente, el minuto que iba de un año a otro no cambiaba ninguna dinámica.

    Hoy el síndrome del año chino se ha transformado en el síndrome del fatalismo. «hagamos lo que hagamos, nada va a cambiar. Este año va a volver a ser muy malo». Y eso, afortunadamente, no será cierto porque en función de lo que hagamos, las cosas irán mejor o peor (o, por concordancia con el pesimismo reinante, más o menos mal).

    El principal problema de estos síndromes propiciados por el cambio del año es que no nos permiten concentrarnos en lo que de verdad tenemos que hacer para transformar la realidad.

    La realidad, en el caso español, nos está mostrando que el reto más urgente de nuestra economía es el sector financiero.

    Hoy hace un año aproximadamente, recuerdo mis conversaciones con “insiders” financieros sobre el hecho de que el principal problema del sistema español era la imposibilidad del 50% del sistema para levantar capital. Un porcentaje significativo de personas lo admitía solo con la boca pequeña, y casi todos pensaban que había que ser cautos, que teníamos tiempo, que políticamente todo era muy complejo. Tuvo que venir el “susto” de los mercados para que nos decidiésemos a enfrentarnos al problema a través de una Ley de Cajas cuya ambición era impensable seis meses antes.

    La ley se aprobó en el verano y antes de irse de vacaciones una “extraordinaria” reacción de los agentes nos llevó a una redefinición del mapa de Cajas a través de los denominados SIPS (algunos de los cuales tienen más hechuras políticas que técnicas).

    El esfuerzo fue tan demoledor que pensamos que ya estaba todo hecho. Nos olvidamos de que una fusión es un proceso complejo cuyo anuncio lo único que crea es nerviosismo en las plantillas. Nos olvidamos de que su anuncio debe unirse a la definición de la estrategia a seguir y las líneas de mando para ejecutarla.

    Un nuevo “susto” por parte del mercado en noviembre, hizo que diéramos un nuevo arreón. El Banco de España requirió la definición de las nuevas Organizaciones, y mal que bien, las nuevas entidades lo hicieron yéndose los responsables de vacaciones de Navidad. Desafortunadamente, las vacaciones de Navidad son más cortas que las de verano.

    La vuelta de las Navidades nos va a enfrentar a las grandes exigencias de liquidez. Con este mensaje, nos estamos despertando.

    En Banca, la liquidez y el capital están estrechamente unidos. Los Bancos mueren por falta de liquidez, y tienen falta de liquidez porque los agentes piensan que no tienen capital.

    Por tanto, la discusión de si el sistema financiero español tiene un problema de liquidez o de solvencia, es bastante artificial y muy parecida a las discusiones bizantinas sobre el sexo de los ángeles. Lo que debemos hacer es mostrar y demostrar que no tenemos problemas de capital y eso pasa por, en primer lugar, un gran ejercicio de transparencia (el Banco de España jugará aquí, una vez más, un papel clave) y, en segundo lugar, por levantar capital en aquellas entidades que lo requieran.

    Para ello, y esta es la situación en la que me imagino estaremos a final de este trimestre o principios de próximo, empezaremos a oír que eso del capital en un “one-off”, que lo que debemos hacer es levantar capital, sanear los balances y que a partir de ese momento, las cuentas de resultados volverán a ser como antes. Y como consecuencia de todo esto, veremos propuestas de muy diverso tipo sobre cómo hacerlo.

    Pues bien, yo creo que eso no va a funcionar así, porque las cosas no son tan sencillas. Y ello por varios motivos:

    • Porque las agregaciones actuales de cajas presentan, en algunos casos, inmensas incógnitas sobre su viabilidad futura.

    • Porque para levantar capital se necesita una equity story convincente. Se me puede decir que para eso está el FROB. Pero el FROB, en el mejor de los casos (que no está escrito que así lo perciban los mercados), es una solución a corto plazo.

    • La equity story debe empezar por una estructura de banco entendible y una gobernanza profesionalizada. Y ello conlleva Consejos que no se definan por cuotas políticas de poder (como estamos viendo en muchos casos), y una dirección en la que los organigramas de acogida no deben tener cabida, dada la urgencia de la situación.

    • Que la equity story debe conllevar una razonalización de estructuras que reduzcan costes de verdad (y eso exige reducciones no solo de redes, sino, especialmente, en las centrales)

    • Pero la equity story del sistema bancario español no va solo de reducción de costos (que va!!), sino, además, de modelo de negocio.

    Si las cédulas hipotecarias de los grandes bancos se colocan en el mercado mayorista por encima de 200 puntos básicos, no se pueden dar hipotecas con spreads de 80 puntos básicos… por mucho cross-selling que exista.

    Y desde luego, no es sensato ver una guerra de pasivo que lo que hace es encarecer el costo del funding para todos, siendo, desde la perspectiva de volumen, un juego de suma cero, a nivel global.

    Las equity story deben basarse en la solidez del balance, pero nadie la comprará, si no conlleva un flujo razonable de beneficios futuros.

    Y estos cambios en los modelos de negocios son más urgentes en las Cajas, pero afectan a todas las entidades.

    • La captación de capital privado no solo depende de la equity story, sino del precio, de la valoración de las entidades. Y aquí habrá que ser muy realistas. Aquí veremos cómo los propietarios de las Cajas van a tener que asimilar que el valor de las mismas están bien por debajo de su valor en libros. Y ello no será debido a que se hayan transformado en bancos, sino a que, desafortunadamente, es lo que valen.

    Pero el año 2011, además de lo anterior, posiblemente nos obligue a romper un tabú que hemos tenido hasta ahora. Posiblemente nos obligue a configurar la solución final de nuestro sistema sin considerar a Cajas y Bancos como compartimentos estancos. Esta visión global (que preservaría la función social de las Fundaciones) da más grados de libertad en la solución y creo que sería bueno para Cajas y para Bancos. Puede resultar novedoso, pero es muy lógico, y seguro que sí se explica bien, puede ser un salto muy positivo para el conjunto del sistema

    La situación española –la marca España- tiene un nudo gordiano que es la desconfianza del mercado sobre, por un lado, la solidez del sistema financiero español, y por otro, el nivel de compromiso del gobierno español en la defensa de las instituciones financieras. Cuanto antes lo rompamos, mejor.

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  48. El espíritu Garum germina en América

    El movimiento de apoyo a las nuevas iniciativas empresariales está teniendo una especial importancia en Latinoamérica.

    De hecho, la semana pasada asistí al acto de entrega del Premio Ensayo de la Fundación Everis, que fue concedido a Daniel Nájar (mexicano) por su trabajo Emprendedores Emergentes.

    Por su lado, desde Uruguay, el senador Daniel Martínez, tocaba el mismo tema en un artículo tremendamente sugerente sobre lo que significa emprender y su importancia para el futuro de una economía que cree riqueza de forma sostenible.

    Estas contribuciones son, sin duda alguna, unas referencias muy importantes para Garum Fundatio, cuyo foco en Latinoamérica se hará especialmente visible en la segunda parte del próximo año.

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  49. El mito del Garum

    El pasado domingo en el País Negocios apareció un artículo sobre Garum firmado por mi que forma parte de las reflexiones que hemos venido teniendo en estos meses y que espero continúen a través de nuevas aportaciones que servirán de guía para la definición del plan de acción de Garum.

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  50. Habemus Fundatio

    Actualización: Cambiamos la fecha de presentación de Garum Fundatio al día 16 de febrero de 2011.

    Hoy es un gran día para mí. Después de meses de trabajos de preparación, hoy hemos constituido Garum Fundatio en Bilbao.

    El objetivo de Garum es contribuir a que «todo el que quiera asumir los riesgos de creación de una empresa con un proyecto plausible tenga acceso a las herramientas y financiación para llevarlo a la práctica».

    Nuestra actuación será transnacional y pondremos un especial énfasis en Latinoamérica.

    Para conseguir este objetivo nos concentraremos en dos frentes: Por un lado, poner a disposición de las empresas herramientas de software libre que les apoyen en toda su cadena de valor. Y por otro, desarrollar actividades de formación y de creación de comunidades y de redes empresariales dirigidas al fortalecimiento del tejido de nuevos emprendedores.

    Presentaremos la Fundación en Bilbao el día 27 de enero, 16 de febrero en la Biblioteca de la Universidad de Deusto, con un excelente grupo de ponentes que, sin duda, nos ayuden a configurar el trabajo de los próximos meses.

    Partimos con mucha ilusión y desde aquí quiero agradecer toda la ayuda que he recibido de la Sociedad de las Indias Electrónicas, durante todos estos meses de trabajo, así como a las personas que han enriquecido el debate en este tiempo de preparación. Todos ellos nos han permitido zarpar.

    Tenemos una gran ambición, somos conscientes del reto, y vamos a realizar un gran esfuerzo. Este es nuestro objetivo y nuestro compromiso.

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  51. Transparencia

    El permanente debate sobre Wikileaks me lleva a reflexionar sobre la transparencia en las grandes organizaciones, en la línea con algún post anterior.

    Es indudable que para un Estado ó una gran compañía deben existir ámbitos privados o, si queremos, secretos (el ejemplo del lanzamiento de un producto es un caso obvio).

    La transparencia no es un fin en sí mismo, sino un medio para conocer comportamientos y poderlos juzgar.

    El futuro nos conducirá a un empequeñecimiento del campo secreto y a una ampliación del campo de transparencia. Esto ha sido así en el pasado y creo que este permanente equilibrio inestable seguirá yendo en esa dirección.

    El campo secreto se justificará por razones operativas, no como medio de ocultar comportamientos no éticos. Defender la privacidad de algo porque ante ciertos acontecimientos es necesario «ser prácticos» y tomar decisiones no éticas es lo mismo que justificar los medios por un fin justo.

    La transparencia (querida o sobrevenida) -«el que esto se conozca»- no debe ser una restricción en nuestro modelo de comportamiento. Los principios éticos (con independencia de su posterior conocimiento) deben estar intrínsecamente embebidos en nuestros procesos de decisión.

    Si no interiorizamos esto, iremos de sorpresa en sorpresa… porque la presión social (del tipo que sea) nos desmarcará permanentemente, aunque no haya leyes escritas (que no las había en muchos casos).

    La cuestión sobre la comunicación o filtración de noticias no debe ocultar lo más importante, que es el comportamiento desvelado. El resto es ruido mediático para que miremos al dedo en lugar de al sol (y en España tenemos ejemplos clamorosos).

    El efecto que estos papeles tendrán no solo en los procedimientos de «cuidar los secretos», sino en los comportamientos y procesos de tomas de decisiones serán más mediatos pero de gran influencia en las grandes organizaciones… y eso, a la larga, será positivo.

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  52. Dos estrategias de posicionamiento

    Hay cosas que uno tiene marcadas desde su infancia.

    Mi admiración por las cooperativas de Mondragón viene desde entonces, aunque lógicamente incrementada por el espectacular crecimiento que han tenido.

    El pasado martes asistí a unas jornadas organizadas por Orkestra en Bilbao.

    Me gustaría compartir una reflexión y una anécdota.

    En mi mesa coincidí con el catedrático de Fontainebleau Soumitra Dutta. En su intervención preliminar, comentó cómo dentro de los tres vectores básicos para la generación de innovación (capital/mercados/personas) se iba a centrar en el factor humano.

    Dentro de su análisis hizo un inteligente repaso sobre la necesidad de formar talento, atraer talento de fuera y de inspirar al talento para que dirija sus esfuerzos hacia el desarrollo empresarial y la innovación.

    En la inspiración defendió la creación de «role models», es decir, ejemplos que sirvieran como paradigmas a imitar.

    Tengo que decir que estas afirmaciones despertaron en mí mix-feelings.

    Primero porque los role models me producen una cierta prevención ya que suelen estar asociados a personas de alto perfil, aunque muy a menudo con recorridos efímeros. Aunque estoy seguro que Soumitra no se refería a esto, estos ejemplos, tras pasar por la batidora simplificadora de los medios de comunicación, pueden convertir, como ha sucedido en España, a personas poco representativas de lo que quisiéramos que sea nuestra sociedad en paradigmas a imitar (algunos incluso acaban en la cárcel).

    Sí creo en los role models pero no en los superstars. Como no creo en la innovación heroica, sino en los procesos consistentes. Ni creo en los líderes carismáticos sino en los institucionales.

    Para concretar lo que quiero decir, me acabo de enterar que Antonio Cancelo ha publicado un libro sobre su visión de estos temas de innovación y competitividad ¿No queríamos role models de verdad? Pues aquí tenemos uno.

    En el debate se habló de la conveniencia de que los países generasen un «Branding». Se comentó la existencia de un Fondo Estatal en India con este objetivo… No se citó, pero se podía haber hecho, el ejemplo de Israel donde cualquier empresario te vende su país, antes de vender su empresa (cosa que hace inmediatamente después).

    Este es un punto de reflexión, aunque no creo en la efectividad de las campañas de imagen del tipo que está desarrollándose en USA de España, financiada por el gobierno. En todo caso, el branding de un país, desde el punto de vista empresarial, es complicado en aquellos casos en los que hay una estructura empresarial muy dual (como es el caso de España, y no tanto del País Vasco).

    La anécdota es que yo suelo utilizar a Mondragón como ejemplo a seguir en la transmisión de conocimientos entre la Universidad, los Parques Tecnológicos y las empresas. Y lo hago porque, aunque perfectible, es uno de los mejores ejemplos que conozco… y de paso creo «branding» para Mondragón y para el País.

    Pues bien, al terminar el acto me vino una persona que trabaja en Mondragón, sorprendido por mi afirmación… ¡¡porque él entendía que era una exageración!!

    Pienso que la autocomplacencia es letal, pero como en todo, un cierto equilibrio siempre viene bien. En términos de venta, mi experiencia personal con, por ejemplo, el sector tecnológico indio, me lleva a la conclusión de que un cierto «overselling» de vez en cuando, no viene mal.

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  53. Creación de valor sostenible en el tiempo

    En el post anterior describíamos la situación actual de las empresas partiendo del concepto de sostenibilidad y sus distintas acepciones, explicando cómo es la presión social y no las leyes las que han provocado el avance en este sentido.

    Una situación como la descrita complica extraordinariamente las labores de dirección, porque las exigencias sociales es algo que hay que interpretar, no son leyes que hay que cumplir. Cuando solo las leyes son la referencia, el problema se simplifica. El marco al que debemos responder es claro. No necesitamos anticiparnos, sino que podemos ser reactivos.

    La necesidad de anticiparse a los requerimientos de la Sociedad no es un mero concepto. Muchos hemos vivido crisis corporativas. Y la principal lección de estas crisis es que las empresas son juzgadas socialmente por decisiones pasadas con los estándares de hoy, que son muy diferentes a los que había cuando se tomó la decisión.

    Dado que parto de la base de que la gobernanza global en el sentido de leyes globales no se va a dar o si se da, no valdrá para las empresas transnacionales porque se habrán enfrentado antes a los problemas que aquellas vendrán a legislar, ¿qué hacer?

    Mi opinión es clara. Sólo hay una salida: la anticipación, por parte de los gestores. Es compleja pero es el trabajo que toca desarrollar. Y para eso debemos preparar a nuestra gente. Pero ¿qué significa anticipación? Yo creo que sobre todo, significa dos cosas:

    La primera y muy obvia escuchar y entender los movimientos sociales. Las empresas no solo deben escuchar a sus clientes. En el futuro, escuchar a la sociedad será clave.

    La segunda, es incorporar todas estas variables a los esquemas de decisión. Hasta ahora, como he comentado, estos requerimientos sociales son incorporados a los procesos de decisión como meras variables restrictivas para evitar un riesgo reputacional.

    En el futuro hay que incorporarlas como variables significativas e intrínsecas del modelo. Y ello no solo por razones defensivas, sino también porque es el único medio de crear proyectos sostenibles.

    Pero es que, además, entender los requerimientos sociales, muchas veces significa descubrir nuevos campos de necesidades y, por tanto, de negocio. El ejemplo más claro es el cambio climático, que abre oportunidades de negocio incluso en el sector financiero.

    Desde esta perspectiva de interiorización en los modelos de decisión de los requerimientos de los stakeholders entro en el debate de los objetivos de la empresa. La cuestión que se suele plantear es ¿cómo hemos de medir los resultados de una empresa? ¿debe ser el objetivo la creación de valor? ¿o debemos tener una visión más amplia, incluyendo a los llamados stakeholders?.

    En mi opinión, si entendemos la creación de valor como una medida consistente en el tiempo y no referida a mediciones cortoplacistas que pueden ser manipulables, la creación de valor es la mejor medida de gestión. Y ello porque involucra al resto de stakeholders.

    No se puede crear valor sin clientes satisfechos, ni sin un equipo motivado y excelente. Y tampoco se puede crear valor sin un respeto a la sociedad en la que se trabaja. Los stakeholders deben ser incluidos en el proceso de decisión, como hemos visto antes. De hecho, si esto no se hace correctamente, no habrá creación de valor sostenible en el tiempo.

    Sentada esta posición, debo decir, además, que me preocupa oír a CEO’s de grandes multinacionales decir que ellos son responsables de más cosas que de crear valor, cuestión que se sugiere casi siempre en tiempos de crisis.

    Y me preocupa, porque abrir esta discusión sin tener unas métricas alternativas (que yo creo que siempre serán subordinadas) supondría una irresponsabilización del management y una falta de control, lo cual en las grandes corporaciones creo que sería peligroso, dados los actuales equilibrios de poderes en nuestros Consejos de Administración.

    Ahora bien, en este mundo cambiante que he descrito, hay un aspecto que sigue manteniéndose como clave. El factor de ventaja competitiva más importante de una empresa son sus personas. Es más, yo creo que esto será más importante, si cabe, en el futuro. Aquí vuelvo al post del mes de julio titulado «El factor humano».

    «El factor humano hoy es, más que nunca, el factor clave para el éxito. Y su plasmación empresarial es el reto de atraer y retener talento

    Y este es un reto común para los pequeños proyectos y los grandes. Porque la lucha por el talento, será mucho más abierta e incluirá, espero que de forma exponencial, la alternativa de desarrollar el propio negocio.

    «Para la atracción del talento, el atractivo del perfil competitivo del modelo de negocio es importante, pero el proyecto de empresa es decisivo. Pero ¿qué constituye la base del proyecto de empresa? Sin ninguna duda los valores del proyecto, la cultura empresarial», que por otra parte son consustanciales para su sostenibilidad.

    Y estos valores deben incluir un profundo convencimiento de que el comportamiento ético y transparente es la base del proyecto. Que no son restricciones al modelo, sino que deben formar parte de su formulación, porque si no, no podremos atraer a los mejores que aseguren un modelo consistente, y sostenible. Un proyecto que, para que sea sostenible, debe tener una visión de permanencia (aunque luego no se consiga) y no un mero objetivo de monetización a corto.

    Un proyecto de esas características, para que atraiga a los mejores debe conseguir gente involucrada, en la que debe admitirse y propiciarse, una gran diferenciación de perfiles, lo cual, además de coherencia, requiere un ambiente en el que la crítica sea premiada, la autocomplacencia rechazada, y en el que la meritocracia sea el baremo único de referencia. Y con una idea, tal vez muy clásica, pero para mí obsesiva, de que solo el ejemplo legitima el liderazgo.

    Un proyecto, por tanto, sostenible en el tiempo, lo cual pasa necesariamente por una sostenibilidad de la creación de valor por parte del mismo.

    Y conseguir esto cada vez es más complejo porque hay que gestionar a personas con una gran diversidad de perfiles. Hoy la curva de utilidad de las personas en una organización es mucho más diversa que en el pasado. Y entender las motivaciones de estas personas requiere una enorme cercanía.

    Y este es el contexto al que se enfrentarán las personas que formemos. Un contexto muy complejo, en continuo cambio en el que la capacidad crítica será fundamental. Pero que, al mismo tiempo requerirá una gran capacidad de decisión, que es todo lo contrario al diletantismo. Y junto a esto, requerirá una gran capacidad de implementación, lo cual es impensable sin conseguir adhesión y compromiso.

    Y esto, desde el punto de vista de formación, supone un gran reto. No solo por el cambio en sí, sino porque los requerimientos de los alumnos serán mucho más exigentes. Y serán más exigentes porque en el fondo les estamos preparando para gestionar en un entorno de cambio radical, que conlleva en alto nivel de incertidumbre, pero que está lleno de oportunidades. Este es el gran reto que tenemos por delante.

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  54. El impacto de los cambios sociales en las empresas transnacionales

    Un impacto muy importante de todos los cambios de los que hablaba en el post anterior, es la modificación del marco competitivo.

    Personalmente, visualizo un marco competitivo con cambios permanentes, donde los nuevos proyectos empresariales tendrán un gran protagonismo. Las rupturas de los mercados y las cadenas de valor llevarán a una continua afloración de nuevos proyectos.

    Es por esto por lo que el «emprendeurismo» está tan de moda. Y creo que esta es una gran noticia, pero es un reto muy exigente para las universidades, porque deben incorporar dosis masivas de aprendizaje en las habilidades necesarias para responder a este nuevo entorno. Y esto no es fácil.

    Esos nuevos proyectos deben tener siempre dos referencias básicas:

    • Por un lado la necesaria visión global. No puede haber proyectos de enjundia, sostenibles, sin una visión global en su concepción. Con una visión global que afecte a toda su cadena de valor, desde las compras a la distribución, pasando por la producción.
    • Por otro, la introducción de lo que significa la evolución tecnológica e Internet. Esto es un salto no convencional. Yo me atrevería a decir que es una ruptura de tipo cultural.

    Pero siendo este fenómeno de desarrollo de nuevas empresas el más significativo desde el punto de vista competitivo, y al que, por cierto, yo estoy dedicando mayor atención, en este post me centraré más en el impacto de los cambios sociales en la dirección de las empresas, del que ya adelantaba algo en el post anterior. Y voy a desarrollar estas ideas centrándome en las empresas transnacionales.

    Y ello porque por un lado, me permite ejemplificar mejor el impacto de los cambios sociales en la realidad empresarial, y por otro, porque estas grandes empresas, van a ser las que primero sientan –lo están sintiendo ya- el impacto de la nueva normalidad.

    Y para tomar perspectiva, debemos ser conscientes de que los cambios que analizaba en el post anterior, van a trascender de un mero impacto técnico, porque tendrán incidencias de tipo sociopolítico para las que debemos entrenar a nuestra gente.

    En efecto, los factores de cambio están teniendo un impacto no solo en las empresas, sino también en los países, en los gobiernos de los países, y la relación entre empresas-países.

    Así pensemos que los estados que hace tan solo 50 años eran casi ecosistemas porque tenían una capacidad de decisión con altos grados de autonomía, hoy no la tienen. Los gobiernos de los países deben crear un caldo de cultivo en el que la promoción empresarial sea impulsada y el talento educado, atraído y retenido, porque esta es la base para la creación de riqueza. Esto se dará en competencia con otros países. (Por cierto, es triste el poco impacto que esto tiene en las discusiones de los agentes sociales en España).

    Las empresas transnacionales serán cada vez menos dependientes de los Estados concretos, y ya esto es una realidad. De hecho vemos a empresas florecientes en su expansión, en las que los países de origen cada vez significan menos en su negocio total, y tienen, además, el claro objetivo de que éste peso se diluya en el futuro.

    Y esto es compatible con el hecho de que estas empresas multinacionales cada vez se quieran adaptar más a los distintos mercados que sirven, tanto desde el punto de vista de servicio al cliente, como desde una organización más cercana, con mayores niveles de autonomía y empowerment de los centros locales. Y todo ello es posible gracias a la tecnología.

    Pero esta dialéctica trascenderá –lo está haciendo, pero muy lentamente- del campo técnico. Y esto va a significar un mayor mestizaje en la Alta Dirección y en los Consejos de Administración. Incluso el concepto de «Central» perderá el peso que tenía anteriormente.

    Es un fenómeno aparentemente contradictorio. La empresa transnacional aparece como una organización autocontenida, con una mayor independencia de los gobiernos de los países en los que trabaja, pero con una organización cada vez más cercana y adaptable a lo local. Y esto requiere que la gente que preparemos tenga esa capacidad de combinar visiones locales y globales, y una gran empatía para trabajar en equipos de trabajo cada vez más mixtos.

    ¿Significa esto que las empresas no tendrán ley? No, porque tendrán que cumplir las obligaciones de cada país, pero sí significa que:

    • Los gobiernos pierden fuerza frente a ellas porque las deben atraer.
    • Los requerimientos de transparencia, ética y sostenibilidad no los imponen los gobiernos (que además son lentos en la reacción), sino las propias empresas con unos supervisores que son la Sociedad, en sus distintas formas, desde los ecologistas hasta el mercado.
    • De hecho, los gobiernos solo serán importantes para las empresas locales y su legislación correrá por detrás de los acontecimientos.

    Esto no es ciencia ficción. Esto es lo que está ocurriendo en estos momentos. Voy a poner algunos ejemplos.

    Hoy se habla mucho de sostenibilidad. Dado que es un concepto muy amplio, cuando hablo de sostenibilidad, entiendo tres cosas:

    • La primera, y más exterior a la empresa, la relacionada con el medio ambiente. Los principales avances en sostenibilidad en la actuación de las empresa, se ha dado no como reacción a las leyes, sino por las exigencias sociales, normalmente después de algún acontecimiento grave (la industria petrolífera es el mejor ejemplo). El riesgo reputacional ha sido la razón para que esto haya sido así.
    • La segunda acepción de la sostenibilidad hace referencia a la relación con proveedores en sentido amplio y unos requerimientos sociales que hagan que haya comportamientos uniformes en los distintos países.
      Pues bien, aquí de nuevo los avances han sido muy importantes, pero tampoco han sido las legislaciones locales los que lo han impulsado.Hoy las empresas no pueden aceptar que en su política se diferencien condiciones esenciales entre los distintos países. No es aceptable. La puesta en práctica es desigual pero, de nuevo, el riesgo reputacional es un factor básico de avance.

      De hecho, hoy, las empresas multinacionales juegan un papel de transformación social en los países en los que trabajan que muchas veces no es valorado, pero que es un elemento de progreso que va muy por delante de las legislaciones locales.

    • La tercera acepción, la relacionaría con la gobernanza, su transparencia y criterios éticos.Aquí también fue la presión social (en este caso de los denostados mercados) la que nos hizo avanzar. Posteriormente, y con la crisis, la presión ha sido mucho más generalizada, sobre todo en el sector financiero. Pero obsérvese que, en el sector financiero incluso, no puede haber avances sin gobernanza global, porque si los Estados toman decisiones particulares, el arbitraje funcionaría de forma inmediata.

    Y estos cambios se están produciendo en todo el mundo sin gobernanzas globales, sino a través de la presión social.

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  55. Tecnología y valores sociales

    En mi intervención el martes en la DBS titulada «La empresa del éxito del siglo XXI», empecé disculpándome por no hablar de la empresa del siglo XXI. Como dije, me parecía demasiado pretencioso estando en el año 2010.

    En primer lugar hablé de aquellos factores de cambio sobre los que ya escribí en junio en otro post, evidentes en nuestra sociedad en los últimos años, y que tienen un claro impacto en el mundo empresarial. En ese post lo resumía en dos cambios: la globalización y la modificación de la estructura geográfica de la generación de riqueza.

    Decía también que el fenómeno de la globalización tiene dos claros orígenes: Por un lado el libre comercio y, por otro, la evolución de la tecnología. El martes me extendí algo más en este segundo origen.

    La tecnología ha sido un factor clave para la globalización, pero su influencia va a trascender de este impacto. Desde mi punto de vista la tecnología tiene cuatro grandes campos de influencia:

    1. Cambios en el modelo de producción: En el sector industrial ha significado una ruptura de cadenas de valor desde el punto de vista funcional y geográfico. Esto seguirá, si bien su principal impacto de cambio se ubicará en el sector servicios (entendiendo esto en sentido amplio, incluyendo la medicina). Aunque muy importante, en el fondo no son sino cambios en los modelos de producción.
    2. Cambios en los canales de distribución y de relación con los consumidores: Estamos en los albores de estos cambios, hoy limitados a un limitado e-commerce. El mercado hoy es físico. El mercado virtual es hoy muy pequeño y casi siempre propietario. Pero la globalización, para aquellas empresas que no pueden soportar los gastos de una acción comercial tradicional, pasa necesariamente por Internet para tener acceso a los nuevos mercados. Eso, en sí mismo, es un factor que va a afectar al equilibrio entre mercado real y mercado virtual. Pero además estamos viendo sectores que aparentemente era difícil que pudieran vender sus productos por la Red, y que lo están haciendo ¿quién nos iba a decir el boom del textil virtual? Estamos en los comienzos de un proceso de cambio radical.
    3. Cambio en la organización de las empresas: Hasta ahora, la tecnología ha tenido una gran influencia en los procesos administrativos o de operaciones, lo que podríamos llamar la organización con «o» minúscula. En el futuro, la tecnología influirá en el corazón de la organización. Ya ha sucedido con la desaparición de mandos intermedios y los movimientos de delegación. El siguiente paso es un empowerment más radical. Al final, la capacidad para acceder a la información, es la base organizativa para ubicar los puntos de decisión. Esa capacidad se va a distribuir, y eso cambia el paradigma organizativo.
    4. Cambio en la configuración del marco competitivo: Porque aprovechando las rupturas de cadenas de valor, aparecen nuevas empresas de pequeño tamaño que compiten con las grandes en nichos concretos, pero crecientes. Las grandes empresas, no competirán solo con grandes empresas sino, sobre todo, con una miríada de nuevas organizaciones muy flexibles, que no tienen las limitaciones derivadas de estructuras desarrolladas en otros momentos competitivos. Esto es especialmente claro en el sector IT y es el origen del desarrollo de start-ups, de las nuevas empresas que tanta relevancia están teniendo, de muchas más en el futuro.

    A continuación, introduje otros dos factores de cambio. El primero: El cambio en los valores sociales que se derivan en impactos en el gobierno de las empresas, sobre el que también reflexioné en otro post llamado Los cambios de fondo.

    Podríamos agrupar estos valores sociales que se derivan en impactos en el gobierno de las empresas bajo el genérico de sostenibilidad. Donde no solo debemos pensar –que es muy importante- sobre la sostenibilidad relacionada con el cambio climático, sino en otros aspectos que influyen más directamente en las empresas. Pensemos en los requerimientos de transparencia y en las exigencias éticas que hoy son un sentimiento social interiorizado y no una exigencia de grupos minoritarios más o menos marginales.

    El siguiente factor de cambio del que hablé se refiere a los cambios de valores en las personas individuales y su relación con el trabajo y los proyectos empresariales, unido a la ruptura del paradigma de la empresa que te asegura un lugar donde puedes desarrollar toda tu vida profesional. No me detengo porque creo que para todos estos cambios, son muy evidentes.

    Seguro que hay más factores, pero con estos creo que son suficientes para poner de manifiesto la mutación que estamos viviendo, su impacto en la naturaleza de las labores de dirección y el contexto en el que llegó la crisis.

    Esta crisis tendrá sus impactos en el mundo financiero (mayor aversión al riesgo), pero, además, creo que va a acelerar los factores de cambio arriba mencionados, y su impacto en la morfología de las empresas. A las empresas se le van a exigir mayores responsabilidades, y su dirección va a ser cada vez más compleja.

    En siguientes posts publicaré la segunda parte de mi intervención, en la que pasé a compartir con la audiencia de la DBS algunos puntos de reflexión sobre hacia donde nos llevan todos los cambios mencionados desde el punto de vista de la dirección de empresas y cómo debemos preparar a la gente para el futuro, centrándome preferentemente en el impacto de los cambios sociales.

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  56. Un futuro menos endeudado para las empresas

    Uno de los elementos implícitos en la situación actual es una valoración del riesgo muy diferente a la que había antes de la crisis. La situación en la pre-crisis se caracterizaba, entre otras cosas, porque el precio del riesgo y de la liquidez era anormalmente bajos.

    Esta mayor aversión al riesgo por parte del mercado afecta a todos los agentes económicos, desde los Estados, hasta los bancos, pasando por las empresas.

    Hoy me gustaría reflexionar sobre el significado de este nuevo entorno en las empresas.

    ¿Qué significa para las empresas esta mayor aversión al riesgo? Creo que, a efectos prácticos, significa básicamente dos cosas:

    • Los niveles de apalancamiento o endeudamientos de los proyectos empresariales que se toleraban en el pasado, no se tolerarán en el futuro.

      Los Bancos se enfrentan a una nueva regulación, con menores niveles de apalancamiento.

      Esto, traducido a las empresas, quiere decir que los niveles de Deuda sobre EBITDA tolerados van a reducirse. Que aquellos niveles de 5 ó 6 veces Deuda /EBITDA que eran tolerables en el pasado, no lo serán en el futuro.

    • Segundo, que la mayor aversión al riesgo se traducirá en mayores diferenciales. Tal vez haya un ajuste a la situación actual, pero el punto de equilibrio estará muy lejos de los spreads de hace tres años.

    La combinación de estas dos situaciones (menores apalancamientos y mayores spreads) como respuesta a una mayor aversión al riesgo, están para quedarse.

    Creo que se equivocan las empresas que piensan que «hay que aguantar el chaparrón» porque vendrán tiempos mejores donde los spreads bajarán y las exigencias se relajarán. El mundo ha cambiado y es mejor ser realistas y ver el futuro con estos nuevos parámetros. Creo que el mejor consejo que se puede dar a una empresa es que asuma este nuevo entorno en la definición de los planes futuros.

    Y en este misma reflexión, creo que también hay que tener ideas claras sobre la evolución previsible del volumen de crédito en los próximos años.

    La crisis actual ha sido, entre otras cosas –pero sobre todo- una crisis de sobreendeudamiento.

    Y si eso es así, debemos sacar la conclusión obvia de que parte de la salida de la crisis va a ser por el descenso de este sobreendeudamiento. Lo que significa menores volúmenes de crédito.

    Y por tanto, los volúmenes de crédito en Europa –y en España- dirigidos al sector privado van a tener un crecimiento muy escueto en, al menos, los próximos dos o tres años.

    Merece la pena recordar cómo hace dos años el mantra de algunos políticos era que se necesitaba incrementar los volúmenes de préstamos para mantener la actividad (de hecho, en algunos países se ligaba la ayuda pública a ese objetivo). Ese ruido había ido desapareciendo poco a poco… Porque no tenía sentido. Nunca jamás se ha salido de una crisis de sobreendeudamiento, incrementando el apalancamiento.

    Sin embargo, por lo que estoy viendo estos días en la prensa, en España se está volviendo a abrir el debate. A mí me preocupa, porque en situaciones tan complejas como las que estamos viviendo, suscitar debates vacíos solo conduce a la frustración.

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  57. Juan Urrutia: «Los mercados se harán con software libre»

    Juan UrrutiaLos trabajos de Juan Urrutia siempre me han admirado por sus esfuerzos en poner todo su aparataje académico, al servicio de la realidad concreta que vivimos en cada momento. Juan reflexiona sobre situaciones concretas que se dan en nuestro mundo, en nuestros países, sectores o empresas, con la elegancia del académico, pero con el resultado de formular propuestas operativas.

    Las reflexiones de Juan serán, sin duda, iluminadoras para los académicos, pero, sobre todo, son una fuente de reflexión profunda para los «practisioners».

    Y en este contexto, el artículo «Deslocalización y espíritu emprendedor» que publicó el jueves 28 de Octubre en Expansión, no es una excepción.

    El artículo de Juan a mi me suscita las siguientes ideas para nuestra discusión sobre el desarrollo de nuevos proyectos:

    • La primera es que las Comunidades que se forman a través de los sujetos económicos tienen más consistencia en la configuración del modelo productivo que los Gobiernos. Esto es especialmente importante en los tiempos de globalización que nos ha tocado vivir.
    • Y esto es así, porque la configuración de las empresas será cada vez más transnacional, con cadenas de valor deslocalizadas dentro de una lógica común empresarial, lo que conlleva deslocalizaciones de actividades que no significan un mero traslado de un sitio a otro, porque no es un juego de suma cero. Todos los territorios ganan.
    • No entender esta dinámica, es poner puertas al campo. Los gobiernos lo que deben pretender es crear caldos de cultivo para la atracción de esas cadenas de valor fragmentadas.
    • La segunda idea del artículo parte del hecho obvio (pero a veces olvidado) de que solo los proyectos que tengan valor social triunfarán, y ese valor social, lógicamente, lo valora el mercado.
    • Y desde esa perspectiva, Juan reflexiona sobre las características de estos mercados de futuro, cada vez más globalizados y virtuales. Hoy estamos en los comienzos. Hoy todavía no existen. ¿Cómo serán estos mercados futuros?. Cree, y yo con él, que deben tener una infraestructura de software libre, porque debe ser el resultado de la contribución de todos, y porque no deben tener un propietario, como no lo tienen en el mundo real.
    • Los nuevos proyectos –y los antiguos- van a estar sometidos a una competencia continua, que requerirá un esfuerzo masivo de innovación permanente al que muchos estarán dispuestos a sumarse, porque esos mercados estarán llenos de oportunidades para los entrantes, dado que nadie tendrá barreras de entrada que inhiban las nuevas aportaciones.

    La combinación de, por un lado, la necesidad de que los nuevos proyectos tengan una visión global radical (desde la producción a la distribución), y por otro, el hecho de que estas nuevas formas de hacer, requieren mercados que se adapten a esa nueva realidad, lo cual solo pueden proveerse desde el desarrollo de soluciones abiertas, son dos piezas de gran calado para la reflexión que estamos haciendo sobre el emprendimiento.

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  58. Mercado, tecnología y confianza

    Siempre he tenido una profunda admiración por las empresas hoteleras españolas. Siempre he defendido que son el primer ejemplo de internacionalización del sector servicios en el mundo empresarial español. Ellos marcaron el camino que luego otros sectores han seguido. Los hoteleros de Baleares fueron auténticos pioneros.

    La internacionalización en el sector servicios no es sencilla. Exige procedimientos de estandarización de calidad, que en el caso de los hoteles siempre me han parecido envidiables.

    Y es en este contexto, en el que el artículo de Simón Pedro Barceló en Cinco Días, con el título de El turismo como timón de cambio, me ha parecido especialmente interesante.

    Simón Pedro, además, entra en su artículo en dos temas de especial significación en nuestro debate sobre el desarrollo y promoción de nuevos proyectos empresariales.

    El primero –como ya lo hizo Andrés Arizcorreta- es la importancia del mercado, el mercado como juez último del valor de nuestros proyectos.

    El segundo, el valor de las posibilidades que nos da la tecnología para acceder y servir al mercado de forma más eficiente.

    Efectivamente, el sector turístico fue de los más afectados por Internet. Al principio, la Red tuvo un efecto, fuertemente disruptivo. La respuesta por parte de las empresas hoteleras, fue, como muy bien explica Simón Pedro en su artículo, una respuesta proactiva, no centrada en la mayor competencia que se podía derivar, sino viendo las oportunidades de crecimiento que de esta situación se deducía.

    No se trata de añorar tiempos pasados sino de ilusionarse con un futuro lleno de posibilidades.

    Y en este esfuerzo, Simón Pedro incide en un punto capital para conseguir que la Red se convierta en un instrumento de expansión: la confianza. El caso es un buen business case para aplicarlo a otros sectores.

    Estos tres elementos: mercado, tecnología y confianza, son tres referencias para el debate del emprendimiento. Es más, me parece que para los nuevos proyectos son una combinación necesaria, que debemos aprender a declinar.

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  59. Sobre educación

    La calidad y características de la educación de una población es la referencia básica para la sostenibilidad económica de un país, así como para su cohesión social. Con esta referencia, hoy me gustaría estructurar algunos datos sobre la situación en España, y reflexionar sobre los aspectos económicos que están detrás de los mismos.

    Coincidiendo con mi lectura de un excelente artículo de R. Domenech sobre la evolución de la productividad en España y el capital humano de 1960-2007, ha aparecido un informe de la OCDE sobre educación, y COTEC ha continuado con su línea de investigación (por cierto, qué magnífica información se recoge en sus trabajos!!). A esta información he añadido también datos provenientes de Eurostat.

    En el artículo de Domenech se recogen conclusiones de mucho interés. Pero a los efectos que hoy nos ocupan, me gustaría quedarme con dos.

    El capital humano podría explicar el 59% del gap de la productividad del trabajo en España respecto a Estados Unidos en el año 2007. Esta misma variable permitiría explicar un 57% de la diferencia en Renta per cápita.

    Las conclusiones para un outsider que ve el capital humano como variable clave para el desarrollo sostenible, son muy esclarecedoras. A continuación pretendo resumir algunas de ellas:

    1. Uno de cada tres españoles entre 25 y 34 años no han terminado los estudios de secundaria.

      • De hecho, un 35% de los españoles en esta franja de edad que no han acabado los estudios secundarios comparan con la realidad de Francia (17%), Alemania (14%) o U.S.A. (12%).
      • Esta situación está empeorando en los últimos años. Si tomamos, por ser más térmicos, la población entre 18 y 24 años que no han alcanzado el segundo grado de secundaria, nos encontramos con que en el año 2000 el porcentaje era inferior al del 2008.
    2. Lo curioso es que España tiene una “pirámide de conocimiento” radicalmente diferente respecto a otros países. Junto a un alto porcentaje de personas sin segundo grado de secundaria, tiene un altísimo porcentaje de universitarios. La franja intermedia (relacionada estrechamente con la Formación profesional) es sensiblemente más baja que en otros países. Y esto es así en todos los segmentos de población.

      La falta de una formación profesional potente y prestigiada, la ilusión de tener un título universitario, y las características de la universidad española en cuanto a tasas y exigencias académicas, están, posiblemente detrás de esos datos. El problema es que una oferta de este tipo, no se adecua a la demanda de la economía, el tipo de titulación que tienen nuestros universitarios no se ajusta, probablemente, a los tiempos que nos toca vivir, y la inclinación a carreras técnicas dista mucho de la de otros países europeos, y desde luego de países como China e India.

      Un estudio de COTEC muestra como el porcentaje de población de 25 a 29 años que tienen grados universitarios técnicos (estoy sumando las titulaciones de ciencias e ingenierías) es en España del 6,7% mientras que en Italia es de un 10.9%, en Francia de un 14,6% y en Reino Unido del 15,7%.

    3. Los dos puntos anteriores generan, por un lado, lagunas en la formación técnica de nivel medio. Esto lo sufren nuestras empresas (especialmente evidente en el sector industrial, como es obvio cuando se habla con cualquier empresario de este sector). Y por otro, genera desacoples en un doble plano:

    4. Por un lado, este porcentaje tan alto de universitarios – poco acoplado a la oferta de empleo- unido al hecho objetivo de que para conseguir un grado de cuatro años, la estancia media de un estudiante en la universidad se aproxima a seis años, hace que la vida laboral del universitario no sea la esperada (de hecho, sólo el 30% de los universitarios terminan a curso por año).

      La OCDE calcula en un informe un ratio que pretende valorar el nivel de desencaje laboral en los distintos países, y también en este dato España da un resultado muy preocupante. Así, mientras en Alemania el desencaje es del 20%, en Italia es del 24%, en Francia del 29%… en España alcanza el 44%.

    5. Y por todo ello, no nos debe extrañar el extraordinario desajuste que existe entre las demandas del mercado y la oferta universitaria, tal como se recogía recientemente en un artículo de Expansión,

    En conclusión, tenemos una estructura poblacional desde el punto de vista formativo, que en el mejor de los casos podemos denominar dual.

    Por un lado – y esto es lo más preocupante- con un altísimo porcentaje de abandono escolar. Y por otro, con una generación anual de universitarios poco preparada para las exigencias futuras. En el centro, tenemos una falta de formación técnica media, que es el sustento de muchos sectores productivos (y, desde luego, de los industriales).

    Se puede argüir para justificar la situación de la educación en España, la falta de fondos. Y efectivamente, este es un punto. Cuando se analiza el gasto en educación sobre el PIB, España no queda bien situada. El porcentaje en España es del 4,3%, más de un punto menos que Estados Unidos, Francia o la media de la UE.

    Que hay que dedicar más recursos a la educación, no me cabe duda. Es más, sobre este tema y su relación con la dotación de infraestructuras físicas, reflexionaba en otro post.

    Pero quedarse a este nivel de conclusiones, es poco operativo. Porque por un lado, no nos permite focalizar el problema, y por otro, oculta datos que es importante tener en cuenta. Sobre estos otros datos, me gustaría compartir algunas piezas de información:

    1. Cuando en lugar de hacer un análisis de gasto sobre PIB se compara el gasto por alumno en relación al PIB per cápita, las conclusiones son distintas y España queda muy bien parada (27), al mismo nivel que Francia y Reino Unido, y por encima de Alemania (24).
    2. Y es que en España la educación ha sido un sector que ha tenido una caída de demanda espectacular como consecuencia de la caída de la natalidad. En la educación preuniversitaria la caída del número de alumnos ha sido del 25% entre 1995 y el 2007. En las Universidades la caída ha sido del 8%.
    3. Ante esta situación la capacidad instalada no ha bajado, sino que se ha seguido incrementando el gasto global, siendo esto especialmente impactante en la Universidad. Concretamente:

      • El gasto por alumno en los estudios preuniversitarios ha crecido en el período un 40%. Este crecimiento está en línea con lo que ha ocurrido en Europa.
      • Pero en la Universidad ha habido grandes cambios. El número de alumnos ha descendido en el período un 8%, mientras que el incremento de gasto global ha sido el 54%. Es decir, en este período el coste por alumno se ha incrementado en España en un 65% (en la media Europea este crecimiento ha sido del 15,8%).
    4. La situación comparativa española de abandono escolar es, probablemente, el factor limitativo para un desarrollo sostenible en el largo plazo (además de ser una barrera para la cohesión social). Sin embargo, cuando se analizan los factores económicos aparentes de esta situación, las razones no resultan evidentes, porque:
      • Los ratios por alumno profesor, tanto en enseñanza obligatoria, como en la segunda etapa de secundaria comparan muy bien con otros países (especialmente en las instituciones públicas en España).
      • Y las retribuciones de los profesores españoles tanto en primaria como en secundaria son superiores a la media de OCDE o de la UE-19 (aunque es cierto que en los últimos años esta diferencia se ha estrechado algo).
    5. Probablemente necesitemos más medios en los estudiantes de primaria y secundaria, pero esto desde luego no es la razón de nuestra muy desfavorable situación comparativa. Es más, antes de poner más medios, creo que la sociedad debe tener un diagnóstico claro de cuál es el motivo de esta situación, y definir, a partir de ahí un plan de acción. La importancia y profundidad del problema está muy lejos de las discusiones que centran nuestros debates, en aspectos tales como la educación para la ciudadanía.

    6. En el mundo universitario, los datos anteriores son también un importante material de reflexión. Decíamos anteriormente que España tiene en términos porcentuales un excesivo peso de universitarios para las características de la economía española. Que esos universitarios tenían una vida muy larga en la Universidad, y que dada la combinación de la preparación y las disciplinas elegidas se producía un gap entre la oferta y demanda de titulaciones, así como fuertes desencajes (teóricos) laborales.

      En este contexto poca gente es consciente de que el coste por alumno de nuestras universidades se ha incrementado en un 65% en 12 años. La primera reflexión es si hemos aprovechado este hecho para una mejora cualitativa (el 65% de incremento de gasto per cápita en 12 años es algo cualitativo) en nuestra Universidad. No parece que la financiación sea la justificación de nuestra situación.

    7. Dentro de la estructura de nuestros graduados (universitarios vs no universitarios) creo que hay un factor esencial, y es el de la financiación de los estudios universitarios.

      España tiene un sistema universitario que subvenciona las matrículas en un 90%. Es decir, un alumno paga unos 800 euros como media para un coste que está en torno a 8.000. Y esa matrícula es independiente de los resultados que consiga. Es básicamente igual para un alumno que finaliza su carrera de 4 años en 4 cursos, en 6, o en 8. Los ciudadanos financiamos esta -llamémosla– falta de entusiasmo.

    8. Lo anterior es socialmente poco equitativo por al menos dos motivos:
      • Porque mientras subvencionamos con generosidad los estudios universitarios –con independencia de los resultados- somos de los países con menores niveles de becas (un 0,09% vs 0,25% en la OCDE). Solo la traslación del incremento de tarifas de los “repetidores” hacia los becarios (en función de su nivel social) representaría una extraordinaria mejora de nuestra distribución de recursos.
      • No debemos olvidar, además, que financiar a los universitarios a través de “tarifas planas” no es financiar a los más necesitados del país. Solo el 10% de los hijos de las personas sin estudios universitarios llegan a la Universidad, mientras que lo hacen el 60% de los hijos de los Universitarios.

      Pero me temo que no es solo la financiación lo que debemos poner en cuestión. Debemos reflexionar sobre múltiples aspectos como la aproximación en la selección de estudiantes, los esquemas de financiación de los distintos centros, la estructura y remuneración e incentivos del profesorado… En definitiva, los esquemas de gestión de nuestras Universidades.

    Con esto termino. La educación, como cualquier tema importante, no es sencillo de gestionar.

    Pero debemos entender que no hay sociedad capaz de crear riqueza y cohesión social de forma sostenible sin una educación excelente.

    La situación de España es mala. Calificativo que debemos emplear sin matices. Lo hemos visto en este rápido repaso, y eso que el centro de comparación que he utilizado ha sido el europeo… que tampoco es la referencia de la excelencia.

    Está bien que hablemos de los fondos de investigación a las Universidades… Pero ese no es el problema de fondo. El problema es mucho más estructural.

    Está bien que hablemos de más medios… pero hemos de definir para qué y cómo se van a utilizar. Hoy uno tiene la impresión de que el espectacular incremento de gasto per cápita que se ha producido en la Universidad, ha sido una ocasión perdida.

    No hay cambio de modelo productivo (como pomposamente se dice)… sin recursos humanos que lo sustenten.

    Los cambios en la educación no tienen un efecto en el corto plazo, son políticamente complejos, afectan a fuertes corporativismos, y transcienden de periodos electorales singulares. En definitiva, no son políticamente atractivos.

    Esto es lo que explica que a pesar de que la mejora del sistema educativo es la variable más importante para la productividad de un país, para su competitividad y, en consecuencia, para la creación de riqueza, la realidad es que no tiene ninguna prioridad en la agenda política.

    Esto no nos debe llevar al desánimo, sino muy al contrario, a un planteamiento enérgico y comprometido, porque de la educación depende nuestro futuro, y el de nuestros hijos.

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  60. El camino inexplorado hacia la internacionalización

    El pasado lunes aparecía un artículo en Expansión sobre nuestro comercio exterior, en el que se recogía información del ICEX. La tesis no es nueva (aunque los datos se actualizan): el sector exportador español, medido en términos de cuota de mercado sobre el comercio internacional, ha tenido y, con alguna ligera caída en los últimos meses, está teniendo un buen comportamiento.

    Sin embargo, cuando se analiza la estructura de las empresas exportadoras, se ve que la base de este esfuerzo se concentra en pocas compañías. Sólo el 3,3% de los empresarios exportan y sólo 40.000 empresas pueden considerarse como exportadoras “regulares”. Y, de hecho, sólo 27.244 empresas facturan más de 50.000 euros al año en otros países.

    Esta situación creo que tiene que ver fundamentalmente con tres factores. En primer lugar, la corta historia exportadora y la tradición doméstica de nuestras empresas. En segundo lugar, nuestra estructura sectorial. Y, finalmente, el tamaño de la empresa española (su minifundismo).

    La fotografía que muestra el análisis del ICEX es especialmente preocupante en un mercado crecientemente globalizado. Los ecosistemas domésticos tienen unas barreras endebles y, por tanto, la internacionalización –cada vez más- es una condición necesaria para la sostenibilidad.

    La cuestión es cómo responder a esta situación. Tradicionalmente, la respuesta ha sido la de apoyar a través de financiaciones especiales, apoyos puntuales y promociones exteriores. Y eso, seguramente esté bien. Pero no es suficiente.

    Pienso que en el mundo al que vamos, la internacionalización de las empresas debe ser parte de su aproximación. En el límite, el concepto es el mercado, no el mercado doméstico, ni el internacional. Sino el mercado.

    Acceder a ese mercado requiere, si se hace por sistemas tradicionales, medios muy importantes. Medios que están al alcance únicamente de empresas de gran tamaño. Por estos medios, nuestro objetivo sólo puede ser –como se recogía en el artículo- conseguir incrementos marginales (2.000 empresas al año). Que son objetivos difíciles de conseguir; y esta dificultad objetiva nos está diciendo que ése no puede ser el camino en un mundo global (o, al menos, no puede ser el único camino).

    Necesitamos generar mercados por otros medios. Y estos medios deben estar conectados con la realidad de un mundo crecientemente virtual.

    Pero este mundo virtual no puede limitarse a exposición de escaparates (web), que por otro lado están lejos de los medios de muchas de nuestras empresas. Necesitamos crear interacción entre compradores y proveedores en un mercado en el que el conocimiento y la confianza son, sin duda, el mayor reto.

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  61. Arizkorreta encarrila el debate: el auténtico juez es el mercado

    Tengo que reconocer, en primer lugar, mi admiración por CAF. Cuando terminé mis estudios, CAF era sinónimo de reconversión. Era una empresa sin tecnología alguna y a punto de quebrar.

    Empecé a sorprenderme a mediados de los 90 cuando coincidía en los viajes a Latinoamérica con representantes de esta empresa. Empiezan a moverse, pensé. Y mi sorpresa se tradujo en curiosidad cuando ganaron un concurso (con muchas dificultades por cierto) en México DF.

    A partir de ahí, les empecé a seguir desde la distancia. Pude observar, en mis visitas a países muy diversos (ya no solo Latinoamérica), cómo CAF estaba muy activa (ganando o concursando con muchas posibilidades) desde el punto de vista comercial.

    Todo ello era consecuencia de una inversión en tecnología potente y bien dirigida. ¡Qué lejos quedaban aquellos días en los que CAF no podía competir en la construcción de carruajes!

    El precio de la acción de la compañía en ese periodo de 25 años se ha multiplicado por más de 500.

    CAF es un ejemplo de compañía de aquí, muy discreta, poco conocida por el gran público, pero que representa un auténtico business-case.

    En este contexto, Andrés Arizkorreta, Consejero Delegado de CAF, escribió un artículo en Cinco Días el lunes pasado. No es un artículo académico, ni de fintas teóricas. Es una reflexión profunda basada en una experiencia contrastada y exitosa.

    En ese artículo, Andrés se suma al debate sobre el emprendizaje y pone el foco en el aspecto más importante para un proyecto empresarial = El mercado. Pero un mercado que necesariamente ha de entenderse global. Por decirlo con sus palabras, defiende que “la nueva generación de empresarios lo sea en base a una nueva cartografía del mundo“.

    Creo que sus reflexiones son un baño de realismo. Por lo que yo sé, Andrés no niega cuellos de botella en otros campos de desarrollo de nuevas empresas, pero nos viene a decir que todo eso está muy bien… pero que el auténtico juez es el mercado y que si un proyecto no triunfa en el mercado, será una buena idea, incluso excelente, pero no será un proyecto empresarial.

    E insiste en la idea de un mercado global, no solo desde la comercialización, sino también desde su aprehensión, que afecta a toda la cadena de valor de una empresa. Esta idea que él la define como la necesidad de que “nuestros emprendedores y empresarios necesitan ampliar la visión comercial e industrial, tanto como mejorar –si no más- sus estructuras de coste en este nuevo terreno de juego y generar nuevas capacidades y competencias, adaptadas a los nuevos retos y claves de este contexto internacional“.

    Iba a terminar aquí mi post, pero no puedo evitar la tentación de hacer un comentario sobre la noticia de CAF y los trenes de Houston. No tengo mayor información sobre la cuestión, más allá de lo que aparece en la prensa y, por tanto, no me puedo pronunciar sobre el fondo del tema. Pero lo que sí quiero, es mostrar mi extrañeza sobre la forma en que se recoge la noticia en algunos periódicos españoles. En particular, yo me enteré de este tema el sábado pasado, mientras desayunaba, leyendo un artículo de El País con llamada en primera página. Me sorprendió y alarmó.

    Intenté imaginar (no pude conseguirlo) el tono de ese artículo en el New York Times con nombres cambiados: General Electric en lugar de CAF y España en lugar de USA. Y que conste que estoy radicalmente en contra de esta ola proteccionista que invade al mundo (entre el cual podríamos citar al Buy American y movimientos similares en Europa). Pero una cosa es ser partidario del librecambio y otra, bien distinta, ser un quijote impenitente.

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  62. ¿Línea dura o patada a seguir?

    Ya casi no nos acordamos de cuando, en su afán de reformar el capitalismo, había voces que creían que la mejor manera de tratar la crisis era recortar los bonus y regular los paraísos fiscales (temas importantes, sin duda, pero sin efecto directo en la crisis).

    Posteriormente, el tema se centró en los “too big to fail” (aunque la discusión debería ser más bien el “too connected to fail“) y en cómo desmembrar grandes bancos si fallan –discusión que sigue-.

    A lo que se unió –y sigue discutiéndose- la tasa impositiva a los bancos (por cierto, no acabo de entender cual es el objetivo: ¿recaudación, seguro de depósito o autoseguro? Porque en función de lo que se persiga las recetas son distintas).

    Y, así, podría seguir enumerando aspectos, todos ellos muy importantes, pero que no van dirigidos al meollo de la cuestión.

    En este contexto aparece Basilea III que empieza a “acercarse al toro“. Basilea III es un esquema para tiempos de tranquilidad y, además, su adaptación se dará en cómodos plazos (que el mercado –creo yo- los adelantará).

    Pero hoy debemos hablar no solo de temas importantes, sino, sobre todo, de temas urgentes. Y los temas urgentes se concentran hoy en la liquidez y en el capital de los bancos para conceder crédito.

    Los stress test están siendo puestos bajo cuestión en Europa, y se origina una gran discusión sobre si hay que exigir más o menos capital. ¿Cuál es el tema de fondo?

    El problema con el dinero (y con el sistema financiero) es que levanta pasiones. Tal vez por ello en estas discusiones hay mucho de política (con minúscula), bastante de populismo y por el contrario, una gran falta de rigor para entender el problema principal: ¿Por qué es importante que un sistema bancario esté capitalizado? ¿Cuál es su efecto sobre la economía? ¿Qué impacto tiene esto en la salida de la crisis y en el reparto de costes en la misma? En este post me gustaría reflexionar sobre estos aspectos de manera muy simplificada, poco académica, pero espero que práctica.

    Cuando un sistema financiero tiene un fuerte deterioro de sus activos, dos son las posibles líneas a seguir:

    1. La línea “dura“. Básicamente centrada en que el balance registre la pérdida de los activos a la mayor brevedad. Esto trae como consecuencia una importante afloración de pérdidas o, dicho de otro modo, pondrá de manifiesto unas grandes necesidades de capital.

      Para que el capital fluya, el valor de las acciones del banco debe bajar hasta un punto que respondan a la realidad. Hasta un precio al que nuevos inversores quieran entrar.

    2. La línea “patada a seguir“. La lógica de esta posición es que ante un deterioro de la calidad de los activos, lo que se necesita es tiempo. Tiempo para generar cash flow por parte de los bancos.

      Por ponerlo en palabras de un antiguo Ministro de Economía de un País Latinoamericano: “Goiri, en estos casos o se tiene tiempo o se tiene plata“. Obvio es decir que añadió “nosotros no tenemos plata“.

    ¿Qué se requiere para que los activos reflejen el valor del Banco? En primer lugar, que el balance recoja todos los activos (no es una perogrullada, como expuse en otro post, la falta de una consolidación correcta es el aspecto técnico más importante del origen de la crisis) y que, en su caso, estén bien provisionados.

    Para que la provisión sea correcta se requiere que, por un lado, las normas del regulador sean realistas (por ejemplo porcentajes a provisionar), y, por otro, que éstas se referencien a un valor “fair” de mercado de los activos (esto último, aunque parece sencillo, no siempre lo es).

    Y es en el juego de estas variables dónde los defensores de las dos posturas encuentran su solución. Para unos, contra más provisiones mejor; para otros contra más tiempo mejor.

    La discusión entre las dos posturas no es un mero tema técnico, sino que tiene importantes implicaciones en la evolución macro y en los agentes que soportan el costo de la crisis.

    Para visualizar esto, y simplemente a modo de ejemplo, veamos un caso práctico: El sistema financiero español (SFE) y la valoración de los activos inmobiliarios en su balance.

    Como es sabido, el volumen de créditos directos a la construcción en el SFE ascendía a 31/12/09 a 445 millardos de euros. Parte de estos créditos tienen garantía hipotecaria de suelos/pisos, que de incumplirse el pago, pasarían al balance de las entidades. De hecho, esta operación ya se ha producido parcialmente en el pasado. El Banco de España señalaba que el SFE tenía un volumen de activos adjudicados /comprados por valor de unos 60 millardos de Euros al final del pasado año. A pesar de eso, la tasa de morosidad de sus activos está en dos dígitos.

    La construcción en España tuvo picos de más de 800.000 viviendas anuales. En el medio plazo, se entiende que la demanda normalizada estará en torno a los 300/350.000 pisos. Hoy se producen unos 100.000 pisos anuales porque el “overhang” del stock debe asimilarse. El tema es que el “overhang” está concentrado en casi un único oferente: El SFE.

    ¿Cuánto valen esos activos? No lo sabemos. La estadística de evolución de precios es un mal “proxy” cuando hay un stock creciente. Si el stock crece es que no hay un precio de equilibrio.

    Supongamos (por simplificar el problema a nuestros efectos), que las características del stock se ajustan a las necesidades de la demanda latente. Veamos qué impactos tendrían las posturas de la línea dura y la línea de la patada a seguir.

    La línea dura pensaría que las provisiones actuales son claramente insuficientes porque se basan en un precio de los activos que no refleja el valor real. El valor real sería aquél precio de venta en el cual el stock empezara a desaguarse con brío suficiente (las salidas –ventas- tendrían que ser claramente inferiores a las entradas –compras y adjudicaciones).

    Para conseguir esto, la línea dura exigiría un nivel muy superior de provisiones, con la idea de que éstas sean tales que los banqueros tengan incentivo para bajar los precios.

    Este descenso de precios significaría una reactivación del mercado y una reducción del “overhang“, significaría, más pronto que tarde, que ajustada la demanda, la actividad de construcción se reanimaría, tirando del resto de la economía.

    ¿Cual sería el problema? Que esto haría aflorar grandes necesidades de capital, que requerirían importantes ampliaciones. ¿Quiénes soportarían las pérdidas? Los accionistas de las entidades o los “propietarios” de las Cajas de Ahorro.

    ¿Qué ocurriría con la “patada a seguir“? Aquí se trataría de tener un precio de referencia alto de los activos. Esta postura no daría peso al hecho de que el “overhang” tiene un único poseedor y defendería que el único precio de referencia es el que marca el mercado (aunque haya evidencia de que el stock en los balances de SFE esté incrementándose).

    Una entidad bancaria no tiene incentivo en vender un activo por debajo de su valor neto contable, porque genera pérdidas. Por tanto, el nivel de provisiones requerido fija “en gran medida” el precio de los activos en el mercado.

    La consecuencia es que los precios de las viviendas se mantendrán más altos que en el caso anterior (línea dura), el “overhang” durará más tiempo y la actividad constructora mantendrá su atonía, con el consiguiente efecto para la economía.

    Obviamente, esta postura no se queda aquí. La hipótesis implícita es que el SFE creará cash-flow que permitirá ir incrementando el nivel de provisiones de los activos, con el consiguiente efecto –como se ha explicado antes- en el precio real del mercado de inmuebles.

    Lógicamente, y a su vez, el cash-flow generado por las entidades dependerá de la actividad económica. En la segunda opción deben tenerse en cuenta que el crecimiento de la economía se vería atemperado (incrementándose, por tanto, el periodo de ajuste).

    Los accionistas de los Bancos o propietarios de las Cajas sufren un menor coste, y éste se diluye a través de un menor crecimiento de la economía (porque el mercado no es perfecto y tiene fuertes asimetrías de información).

    Este sencillo análisis que he realizado con el ejemplo del SFE y los activos inmobiliarios, puede extenderse a cualquier sistema y a cualquier activo con efectos en la economía más o menos similares, si bien en el caso de activos financieros y no físicos, el impacto es más indirecto vía restricción del crédito.

    Este planteamiento lo entendía muy bien el Ministro de Economía Latinoamericano. Su análisis teórico le conducía a la línea dura (que paguen los accionistas) pero la triste realidad le llevaba a la línea “patada a seguir” (sabía que no fluiría capital a las entidades financieras de aquel país, en aquel momento concreto, a ningún precio. Y el Estado no tenía fondos para sustituir a los inversores privados).

    La cuestión que en Europa debemos plantearnos hoy es ¿Estamos como el Ministro Latinoamericano o por el contrario, a un precio correcto, fluirá capital a las entidades financieras? En USA y en Europa, estamos contestando esta pregunta de forma diferente.

    ¿Y en España? Yo soy de los convencidos de que para aquellas entidades que lo requieran, sí fluiría capital en el sistema bancario y en el sistema de Cajas, con (tras la nueva Ley) una valoración correcta.

    Obsérvese, en fin, que Basilea III con toda su importancia, no nos va a solucionar ni la homogeneidad contable, ni va a evitar el shadow banking. En cuanto a la fijación del valor de referencia de los activos, me temo que se quedará para regulaciones nacionales… y aquí, que cada cual decida el camino correcto.

    Personalmente, defiendo una política de provisiones exigente, realista y con el bien de la economía en su conjunto como único objetivo. Lo que dicho técnicamente se traduciría en que cada palo aguante su vela.

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  63. Basilea III no basta

    Tres años después del comienzo de la crisis, y dos años después de la caída de Lehman, todavía seguimos discutiendo las medidas a tomar en el sector financiero mundial.

    La semana pasada conocimos los requerimientos de Basilea III. Nada muy distinto de lo esperado.

    Sin embargo, hay dos temas que no se acaban de centrar:

    1. La regulación de lo “no bancario”. Cualquiera que viviese la crisis de hace 3 años, llegó a la conclusión de que la existencia de un “sistema bancario en la sombra”, creado por un arbitraje regulatorio, fue el origen técnico más relevante de la misma.

      Entonces, prestamos atención a que el 50% de los préstamos en USA estaban fuera del sistema bancario. Entonces pusimos nuestro foco en la miríada de SIV’s, conduits … y trucos similares para conseguir regulaciones más ventajosas. Entonces nos enteramos que esos vehículos tenían, en muchos casos, un último recurso al sistema bancario tradicional … que fue demasiado pesado, y no lo pudo soportar.

      Bien está que regulemos el sistema bancario, pero mejor estaría que reguláramos lo que no está regulado, y las conexiones entre el sistema bancario y la parte no regulada.

      El tema no es técnicamente fácil, pero tampoco es tan complejo. La conexión entre el sistema bancario y la parte no regulada del sistema se puede hacer a través de una estricta consolidación de balances, como hace muchos años que se hace en España. Está bien pedir más capital … pero a todos los activos con independencia de en qué libro se contabilicen.

      Como siempre nos debemos preguntar sobre quién se beneficia con este tipo de situaciones. La cuestión está clara: Los que se benefician de la no regulación, que lógicamente, tienen un gran poder de lobby.

      A modo de pista, podemos analizar, por ejemplo, la localización geográfica de los fondos manejados por los hedge funds (Dic. 2009)

      USA = 68%
      Europa = 23% (del que 80% está en UK)
      Asia = 6%
      Otros = 3%

    2. La otra lección evidente de esta crisis, y de la caída de Lehman, fue su carácter global, debido a la interconexión de los sistemas financieros.

      Como consecuencia lógica, la medicina para evitar problemas futuros, tendría que ser necesariamente global. Regulaciones fragmentadas no pueden conducir un mercado global, además de crear asimetrías cuyas consecuencias son difíciles de predecir (como hemos aprendido).

      La falta de esa reglamentación común (a pesar de Basilea III) es tan evidente, que creo no merece más comentario.

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  64. José Luís Larrea y el ecosistema de ayuda al emprendedor

    El pasado domingo apareció un artículo de José Luis Larrea en el Correo y en El diario Vasco, en el que reflexionaba sobre el ecosistema de apoyo al emprendedor.

    José Luis, además de su gran experiencia profesional, tiene una atalaya magnífica desde su posición de Presidente de Orkestra (instituto del que yo tengo el honor de ser consejero).

    Orkestra es un Instituto adscrito a la Universidad de Deusto y dedicado a investigar en temas de competitividad. Fundado en 2006 tiene como Presidente de Honor a Michael Porter y José Luis Larrea es su Presidente desde la fundación.

    Orkestra tiene dos líneas de investigaciones principales: Por un lado, el emprendizaje y por otro, el análisis de competitividad desde la triple visión territorio/ innovación/ cluster. A pesar de sus pocos años de vida, tiene ya hoy 23 investigadores full-time en estas materias y un futuro de clara expansión.

    Aunque es mucho mejor leer su artículo, a mí, personalmente, me parecieron muy destacables las siguientes afirmaciones:

    La cuestión en estos momentos (…) [es] (…), que necesitamos identificar, reconocer y poner en valor todo el potencial derivado del ecosistema del emprendedor ya existente. Se trata de ordenar lo que tenemos, darle visibilidad y ponerlo en valor.

    No se trata, pues, de crear ex-novo estructuras para potenciar la actividad emprendedora; más bien lo que se trata es de potenciar y hacer más eficientes las que tenemos.

    En ese contexto, que huye del paternalismo sobre la iniciativa emprendedora, al mismo tiempo que lo hace del heroísmo, es en el que el ecosistema del emprendedor debe abordar el desafío de su eficiencia. Necesitamos abordar la cuestión capital de cómo optimizar la herramienta social que el ecosistema actual representa y no olvidar nunca que se trata de generar nuevas iniciativas empresariales que sean viables, que se materialicen en proyectos sólidos, sostenibles y de largo recorrido. Será la manera de conseguir el progreso económico y social.

    En mi opinión, un importante material de reflexión en ese objetivo que debemos perseguir según el cual

    todo el que quiera asumir los riesgos de creación de una empresa con un proyecto plausible tenga acceso a las herramientas y financiación para llevarlo a la práctica

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  65. No toca hablar de financiación

    Los comentarios al post “Por la responsabilidad personal a la iniciativa empresarial”, me condujeron a una nueva reflexión que recogí en el post “Acceder al emprendimiento”. Nuevos comentarios han ido enriqueciendo la discusión. Respecto a estos últimos tengo que decir que yo no puedo estar más de acuerdo …. Quedan muchas cosas por hacer.

    Y precisamente porque quedan muchas cosas por hacer creo que hay que parcelar y estructurar el diagnóstico y el trabajo.

    No pienso que los esquemas de financiación tengan un funcionamiento perfecto, claro que no. Lo que sostengo es que no es la razón principal de la escasa generación de proyectos empresariales. Y en eso creo que, en función de vuestros comentarios, estamos de acuerdo.

    Sin embargo, en muchas conversaciones a las que asisto, se concentra la atención casi exclusivamente en los temas de financiación. Creo que esto hace que no avancemos. Por el contrario, creo que la aportación más importante es analizar el resto de cuellos de botella, para obligarnos a todos a diagnosticarlos y atacarlos, tras una reflexión no autojustificativa.

    ¿Quiere decir esto que no hay que trabajar los esquemas de financiación?. No, pero sí quiere decir que no debemos empezar la casa por el tejado.

    El primer paso, debe ser siempre que haya alguien que quiera asumir el riesgo de crear una empresa para servir un mercado (necesariamente con visiones y/o aspiraciones globales), con una aproximación que permita su sostenibilidad y creación de riqueza.

    Después hay que financiarlo. Y efectivamente, nos debemos plantear si los esquemas de financiación son los adecuados. Será otro capítulo. Muy importante, pero subordinado. No creo que sea bueno reflexionar saltándose etapas, aunque aparentemente sea más sencillo.

    Pero, qué duda cabe, ….. ¡quedan muchas cosas por hacer!

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  66. De los rankings ignorados

    La educación siempre me ha parecido la mejor inversión de cara al futuro. En un mundo como el actual, creo que nadie discute que, más que nunca, la ventaja competitiva de una empresa y de un país está en su capital humano.

    En España, cuando se habla de reformas estructurales, no está de moda priorizar la educación, aunque su importancia y la situación de la educación en España hacen incomprensible ese olvido.

    La educación, cuando aparece, queda etiquetada como una cuestión ideológica y no pasa de la “levedad” de la discusión política.

    Hace algunas semanas reflexionaba sobre la situación de la educación en España y hacía referencia a que no había ninguna Universidad Española, de acuerdo con el ranking de Shanghai, entre las 150 mejores Universidades del mundo. Eran datos del año 2009. Acaban de aparecer los datos del 2010. Hoy tendríamos que rectificar la información, porque no hay ninguna Universidad entre las 200 mejores universidades del mundo (la que nos servía como estandarte -la Universidad de Barcelona- ha caído de escalón).

    De las 10 primeras Universidades, ocho son estadounidenses. Por cierto, con una combinación de Universidades públicas y privadas, fruto de entender que en el siglo XXI (ellos lo entendieron antes) el foco ha de ponerse en la función social, en el servicio a la sociedad y no en la titularidad de las mismas.

    Pero es que, además, sabemos que entre las Universidades americanas y Europeas existen grandes diferencias en múltiples aspectos, como la aproximación en la selección de los estudiantes, el esquema de financiación de los centros, los volúmenes y criterios de asignación de las becas, la estructura de remuneración e incentivos del profesorado, los métodos de gestión… ¿No convendría alguna reflexión sobre este tema? Por cierto, vinculado a esto me pareció muy interesante la lectura del capítulo 7 del libro “The future of Europe Reforme of Decline”.

    Volviendo al tema del principio. Hoy no tenemos ninguna Universidad Española entre las 200 mejores Universidades del mundo. ¿Han visto / oído Vds. alguna reacción a esta noticia? Yo no.

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  67. Acceder al emprendimiento

    Desde diversos ángulos, en los comentarios a Por la responsabilidad personal a la iniciativa empresarial, creo que dos han sido los focos de vuestros aportes: El mercado y la financiación. Hoy me gustaría reflexionar sobre el mercado.

    En primer lugar, estoy de acuerdo en que es muy importante que centremos la atención en el mercado. Un proyecto empresarial, por definición, tiene su juez en el mercado. Si nuestra oferta no interesa a los clientes…. podrá tener mucho mérito desde muchos puntos de vista, pero no es un proyecto empresarial viable. Esta sencilla afirmación nos crea un marco de entendimiento común y nos evita autoengañarnos.

    Pero es cierto que dar a conocer una oferta no es sencillo, especialmente cuando se aspira a un mercado global. Este es el primer punto que debemos abordar. Debo decir que siendo un punto muy complejo, hoy es mucho más fácil de encarar que hace, por ejemplo, 20 años. ¿Por qué? Porque contamos con la tecnología. Con las limitaciones que queramos, pero hoy se puede hacer partícipe del proyecto con un costo marginal casi nulo a personas que geográficamente están a distancias inalcanzables.

    Probablemente, esto no es suficiente porque un mercado, por definición, es biunívoco. No estoy en mi tienda (por muy virtual que sea) esperando que me vengan a comprar. Se requieren saber quiénes son los clientes y sus necesidades, así como el momento óptimo para servirlas. También este punto es complejo, pero también aquí reconozcamos el gran cambio de los últimos años, gracias a la evolución de la tecnología y de la red. Y la buena noticia es que esa evolución será exponencial en los próximos años.

    Pero hay un tercer tema que afloraba Ricardo Martín Majón al que debemos enfrentarnos, y es la barrera de entrada que supone la falta de credenciales, de resultados históricos para las nuevas iniciativas. Es un tema complejo pero también aquí podemos avanzar. La tecnología nos debe permitir avances si somos capaces de generar ámbitos y atributos de confianza… ¡y además, sin agencias de calificación intermedia!

    Por supuesto, todavía no podría contestar a la pregunta de Juan Urrutia, pero sí creo que podemos avanzar en la pretensión de Juantomás de que cambios que tienen un origen puramente tecnológico se integran en el tejido empresarial donde una nueva generación de emprendedores puedan beneficiarse de ellos.

    Y todo ello, con ese objetivo –que no lo debemos ver como utópico- de conseguir que toda aquella persona que quiera asumir los riesgos de creación de una empresa, con un proyecto plausible, tenga acceso a las herramientas y financiación para llevarlo a la práctica.

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  68. Benjamin Franklin

    Siguiendo con la “saga histórica“, este verano he estado leyendo una excelente  biografía de Franklin.

    Franklin fue un personaje versátil y extraordinario. En su larga vida unió actividades muy diferentes y sobre todo fue una persona admirada y querida.

    Su exquisito comportamiento hace concluir a Morgan, el autor del libro, la dificultad de conocerle, porque “es difícil distinguir en él entre sus impulsos naturales y sus principios“.

    Abandonó los negocios a la edad de 42 años (ya había acumulado un patrimonio suficiente) y tuvo dos grandes intereses a lo largo de su longeva vida.

    El primero, sin duda, su país.  Ha quedado como uno de los padres de la independencia americana. Pero a esa defensa radical (que le hizo enfrentarse a su único hijo) llegó por la decepción que le produjo el comportamiento de Inglaterra. Franklin soñó durante mucho tiempo -y luchó por ello – en un feliz acomodo entre Inglaterra y América, bajo una misma corona. Solo la febril resistencia inglesa a abrirse a los diferentes le llevó a los brazos de la independencia …

    Y es que suele ocurrir que los que se creen los depositarios de las esencias son los causantes de las diásporas.

    El segundo aspecto conocido y reconocido en Franklin es su actividad científica, traducida en múltiples inventos y descubrimientos. Y aquí también Franklin mostró su originalidad y generosidad. Sirva una anécdota como ejemplo.

    El Gobernador de Pensilvania estaba tan impresionado con el diseño de una estufa de aire realizado por Franklin, que le ofreció a éste una patente de invento por 10 años. Franklin lo rechazó, como anteriormente había rechazado ofertas de este tipo.

    La cuestión era un tema de principios que lo explicó de la siguiente forma (la traducción es libre):

    de la misma manera que tenemos grandes avances por los inventos de otros, debemos estar muy felices con la oportunidad de servir a otros con nuestros inventos, y esto se debe hacer de forma libre y generosa.

    Franklin tenía entonces 37 años.

    También aquí tenemos material de reflexión que podemos aplicar a nuestro tiempo.

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  69. Por la responsabilidad personal a la iniciativa empresarial

    Sobre la necesidad de que nuestra Sociedad vuelva a situar la responsabilidad personal en el centro de referencia escribí otro día. Defendía que creer en la persona era la mejor forma de luchar contra el fatalismo. El fatalismo es el mayor veneno para la movilización social.

    Hoy me gustaría profundizar en esta idea desde un punto de vista económico y empresarial.

    Hace años que pienso que aposentar la responsabilidad en las personas es la mejor forma de asegurar que una Sociedad cree riqueza y cohesión social. Y ello es así tanto en los países desarrollados como en los emergentes. En el Norte y en el Sur.

    No soy contrario al asistencialismo, porque no estamos en disposición de poner en marcha alternativas suficientes al mismo, aunque simpatizo con las críticas que nos ponen en guardia sobre los subproductos adversos del mismo.

    Creo que la traducción de esa responsabilidad personal en el mundo económico es la promoción de la iniciativa individual. Y ello es importante en cualquier compañía, del tamaño que sea, pero el ejemplo más paradigmático es la creación de proyectos empresariales.

    Por ello doy la bienvenida a la corriente académica que con fuerza está poniendo el acento en el desarrollo de iniciativas empresariales (entrepeneurship) como vector de futuro desarrollo. Aunque reconozco que me gustaría que se utilizase más la palabra empresario que “promotor” y más desarrollar / crear empresas que “emprendizaje”.

    Este movimiento académico se ve complementado por el desarrollo de iniciativas (universitarias y no universitarias) que tiene como objeto apoyar la creación de nuevas empresas. Y en este apoyo se están sumando inversores privados (más en el mundo anglosajón) y apoyos públicos.

    Esto también es una gran noticia.

    En los últimos meses, he dedicado una buena parte de mi tiempo al análisis de todos estos movimientos en España y en Latinoamérica. Y tengo para mí que merece la pena luchar para que esas iniciativas tengan éxito, ya que es la mejor manera de crear riqueza y luchar contra la pobreza.

    Sentada mi posición de apoyo sin fisuras a estos movimientos, me gustaría hacer algunos comentarios:

    • Que en el mundo universitario se esté relanzando la figura del empresario es una gran noticia, pero no es suficiente. En los países latinos, y muy concretamente en España se debe ir también aguas arriba, analizando el tipo de valores sobre el papel de las empresas y los empresarios que estamos transmitiendo en nuestros colegios. (Un estudio de Manuel Jesús González que se titula “El empresario y la Economía de Mercado.)
    • Los empresarios son creadores de riqueza a través de proyectos de largo recorrido. Este tipo de proyectos generan además, cohesión social.Por supuesto que hay actividades que tienen su foco en el desarrollo de “algo” para “darle el pase“. No podemos ni debemos prohibir esas actividades, pero no es el tipo de empresario al que debemos aspirar.
    • Siendo la figura del empresario muy importante, no debemos caer en el paternalismo del empresario, como si fuera alguien desvalido.Lo que debemos defender es que la gente que tenga actitudes y aptitudes para ser empresario tenga un caldo de cultivo que se lo permita. O dicho de otra forma, que todo el que quiera asumir los riesgos de creación de una empresa con un proyecto plausible tenga acceso a las herramientas y financiación para llevarlo a la práctica.
    • La plausibilidad final de un proyecto tiene un juez último: el mercado. De aquí se deducen dos cosas.La primera es que debemos evitar empresarios subsidiados aunque sean jovencitos, porque es una tentación cuyos efectos negativos se incorporan al concepto del paternalismo empresarial, al que antes hacía referencia.

      La segunda es que es muy importante que se concentren los esfuerzos en flexibilizar, abrir y hacer accesibles los mercados. Es la mejor ayuda que podemos dar a los empresarios (sean nuevos o de larga tradición).

    • Y cada vez más, mercado es sinónimo de internacionalización. Aquellos proyectos con una visión doméstica chata, tendrán problemas de sostenibilidad en el medio plazo, lo cual es especialmente evidente en algunos sectores.Por esto, también en este campo, es importante concentrar esfuerzos para que este lenguaje de internalización se incorpore al desarrollo de los proyectos desde el comienzo de su gestación.
    • El desarrollo de un proyecto empresarial tiene mucho de inspiración, pero sobre todo de disciplina y trabajo. Y esos esfuerzos deben ser metodológicamente correctos. Y la metodología conduce a los procedimientos en sus distintas fases y funcionalidades. Ayudar a los nuevos empresarios con metodologías rigurosas y excelentes que les ayuden a una optimización de procesos, cumple una gran labor social.
    • Pero hoy estamos en el siglo XXI. Y si algo va a caracterizar las próximas décadas, va a ser por el uso intensivo de la tecnología.Por ello, en los apoyos a nuevos retos empresariales no podemos responder con respuestas convencionales.

      La tecnología debe estar en el centro de los apoyos que demos a los nuevos empresarios en el desarrollo de sus proyectos. Y cuanto más accesible, más abierta y más económica sea esa tecnología, mejor.

    • La tecnología debe ayudarnos a ayudar en todo, desde ser la base para el desarrollo de procedimientos, hasta la asesoría, pasando por la creación de mercados (internos y externos).Es más, la combinación del impulso empresarial, la innovación, y la tecnología es un triángulo que en el medio plazo seguro que nos permitirá visualizar ángulos y vectores hoy inimaginables.
    • Hacíamos referencia al acceso a herramientas y financiación. La financiación (capital) es un aspecto central en las discusiones sobre el desarrollo de empresas. Sin subvalorar en absoluto su importancia, creo que centrarse con tanta intensidad en este punto, emborrona el diagnóstico global del problema. Posiblemente, el resto de aspectos comentados anteriormente sean frenos más importantes y más difíciles de solucionar; (¡Ojalá tuviéramos un gran número de proyectos excelentes y realmente la financiación fuera nuestro problema!).Dicho esto, es indudable que hay posibilidades de mejoras en este campo. Y aquí también creo que cuantas más dosis de mercado tengamos, más eficiente y sostenible será la solución.

    El reto que tenemos por delante es apasionante. Tenemos la gran noticia de un movimiento académico y social que con mucho brío está poniendo el foco en la iniciativa empresarial, como fuente de creación de riqueza y cohesión social.

    Lo que debemos es traducir este movimiento en acción, en implementación y en impacto social real. Pasar de las musas al teatro.

    Pero no partimos de cero. Hay muchas personas y organizaciones que están trabajando ya, con mucha visión y compromiso. Sumarnos a ayudar a este movimiento dentro de nuestras posibilidades, es un esfuerzo que creo que merece la pena.

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  70. Bernardo de Gálvez y la ayuda militar española a la independencia de EEUU

    Del mismo modo que Diego María Gardoqui fue una figura clave en la ayuda económica a la Revolución Americana, Bernardo de Gálvez lo fue en el aspecto militar.

    Bernardo de Gálvez nació el 23 de Julio de 1746 en Macharaviaya (Málaga). Los Gálvez fueron una familia que tuvo un gran peso en la administración de las Colonias americanas. Tal vez por ello, siendo ya teniente, Bernardo hizo su primera incursión en tierras americanas en el año 1.769.

    A los efectos que aquí nos ocupa – la ayuda de España a la Independencia Americana- es de destacar que fue nombrado coronel del Regimiento de la Luisiana en 1776, pocos días después de la Declaración de Independencia Americana.

    La Luisiana había pasado de ser territorio francés a ser territorio español, y la primera misión de Gálvez fue activar la colonización en la zona. Fruto de ello se fundó la ciudad de Galveztown, que muchos hemos visto en las pantallas de los aviones cuando nos aproximamos a Houston, sin conocer su origen y reconocimiento que representa.

    Paralelamente, y ya declarada la Independencia, Bernardo recibió la instrucción de apoyar discretamente a los rebeldes americanos. Ese apoyo discreto pasó a ser decidido cuando España entra en guerra con Inglaterra.

    Entonces, la labor de Matías de Gálvez (padre de Bernardo) de atacar a los ingleses en el golfo de Honduras, se vio acompañada por una acción rotunda de Bernardo en la Luisiana.

    De hecho, Bernardo, sin esperar órdenes de la Capitanía General de Cuba, decidió atacar los fuertes ingleses establecidos aguas arriba en el Mississippi. Posiciones que tomó a pesar de unas fuertes tormentas que supusieron graves problemas para sus barcos.

    Posteriormente, el siguiente éxito fue poner sitio al fuerte Charlotte que protegía la ciudad de La Movila.

    Pero sin duda, la batalla decisiva vino unos meses después, en la conquista de Pensacola (Panzacola) que, en definitiva, supuso cerrar el Mississippi a las fuerzas británicas. Y todo ello, comandando las tropas desde su bergantín Galveztown. De hecho, en el blasón de Bernardo Gálvez figura su imagen a bordo del bergantín y el mote “yo solo”, en memoria de esta hazaña.

    Estos éxitos militares hicieron que fuera nombrado Capitán General del Ejército de Operaciones en América que debía continuar la lucha contra las fuerzas británicas.

    Posteriormente, llegaron más reconocimientos. Fue nombrado Capitán General de Cuba y Virrey de la Nueva España, sucediendo a su padre, Matías de Gálvez.

    Existe una asociación muy activa: La Asociación Cultural Bernardo de Gálvez y Gallardo Conde de Gálvez en Málaga. Los artículos que se recogen en su web son los que me han servido de base para este pequeño homenaje.

    Por su lado, la Fundación Consejo España – EEUU, instituyó hace tres años el Premio Gálvez en memoria a este ilustre malagueño. El premio es una réplica de la estatua que está en Washington, y tiene como fin premiar a aquellas personas e instituciones americanas que ha sobresalido en el fortalecimiento de las relaciones hispano-americanas.

    Hasta la fecha se han entregado dos galardones.

    El primero a Bill Richardson (actual gobernador de Nuevo México) que se lo entregamos en la embajada americana en Washington en un tiempo que él estaba disputando las primarias en el Partido Demócrata.

    El segundo a la Hispanic Society de New York. Este segundo galardón, se lo entregamos en un emotivo acto en Valencia, coincidiendo con la extraordinaria exposición de Sorolla que se mostró en varias capitales españolas con los fondos de dicha sociedad.

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  71. La casa Gardoqui

    Gardoqui en FiladelfiaMi introducción a la figura de la casa Gardoqui fue a través de mi admirada y polifacética Reyes Calderón, actual decana de la Facultad de Económicas y Empresariales de la Universidad de Navarra.

    Posteriormente, la Fundación Consejo España – Estados Unidos, organizó un seminario con el titulo “Diego María Gardoqui: Comerciante bilbaíno y primer Embajador de España en Estados Unidos” dirigido por E. Garrigues bajo la Presidencia de los Príncipes de Asturias en el Museo Guggenheim de Bilbao.

    Mi objetivo hoy es hacer un muy rápido repaso de la ayuda económica de España a EEUU a través de la firma bilbaína Gardoqui e hijos.

    La casa Gardoqui e hijos tiene su primer origen en una compañía denominada José Gardoqui e hijo que posteriormente se transformaría en José Gardoqui e Hijos (precisamente por la incorporación de Diego María a los 23 años).

    En los primeros años concentraron su actividad en el comercio con Norteamérica de lanas, hierro y bacalao.

    La relación de Diego María con Elbridge Gerry, delegado por Massachusetts en el Congreso Continental y firmante de la declaración de Independencia, hizo que negociaran un contrato secreto por el que los bilbaínos se asentaron como proveedores de ese Estado.

    Esta relación era estrictamente privada, y en ese acuerdo, la Casa Gardoqui se comprometía a vender en el mercado europeo las materias primas que los norteamericanos les hicieran llegar. Con los fondos obtenidos con tal venta, los bilbaínos adquirían aquellos enseres que el Congreso señalase. Lógicamente, este fue un buen negocio para los Gardoqui, que tenían una comisión del 3%. Su papel hizo que pasaran a aparecer frecuentemente en The Journal of the Continental Congress.

    Paralelamente, el Marqués de Aranda – embajador de la Corona en Francia- tuvo una clara posición para que España – como ya estaba haciendo Francia- se acercase a los rebeldes americanos.

    Tras diversas vicisitudes, el Congreso americano decide enviar un comisionado a Madrid. La idea original es que fuese B. Franklin, pero enfermó de gota, y fue sustuido por Arthur Lee.

    Arthur Lee emprendió viaje hacia Madrid, pero Diego María de Gardoqui, fue requerido por Floridablanca para que redactara una carta destinada a Lee con el fin de persuadirle que no llegara a Madrid, para evitar que esto cayera en conocimiento de la inteligencia británica.

    Finalmente, hubo una reunión entre Grimaldi (secretario saliente), Lee y Diego María de Gardoqui en Burgos. El bilbaíno fue no solo el traductor en la reunión, sino que fue presentado como la persona cuya Casa Comercial se encargaría de los auxilios y ayuda financiera española; extremo que se confirma en la nota que envió Lee a Floridablanca, dando cuenta de lo tratado en la reunión.

    ¿A cuánto ascendió la ayuda de la Corona Española a Estados Unidos?. Es difícil definir la cifra exacta, pero se calcula que llegó a casi 37 millones de reales. Para dimensionar lo que la ayuda significó, Reyes Calderón apunta que solo en 1777, las ayudas a los americanos representaron el 5,9% de los ingresos del erario público español.

    Además de los resultados económicos que esta operatoria deparó a la Casa Gardoqui, también se vieron favorecidos por los reconocimientos.

    Así Diego María de Gardoqui fue nombrado en 1785 primer embajador de España ante los Estados Unidos de América, cargo que ocuparía hasta 1789. Y como embajador, desfiló justo después de John Jay en la ceremonia de toma de posesión de G. Washington como primer Presidente de la Nación.

    Posteriormente, Diego María ocupó la Secretaría de Despacho de Hacienda (1792-96). En esa posición insistió en la necesidad de contener el déficit público so pena de reducir la riqueza nacional ….-¿os recuerda algo?-. Si bien, y para financiar la guerra contra Francia, se vio obligado posteriormente a emitir masivos empréstitos, con un impacto muy grave en la cotización de la deuda pública (lo que hoy llamaríamos riesgo país).

    Me conformaría si con estos breves y superficiales apuntes despierto en alguien el apetito de profundizar en la figura de Diego María de Gardoqui y la ayuda de España a los Estados Unidos.

    También me gustaría (aunque hasta ahora ha sido misión imposible), ablandar el corazón del Alcalde de Bilbao – Iñaki Azkuna- ante el evidente hecho de que el más internacional de los Gardoqui, no tenga una calle en Bilbao.

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  72. Contribución de España a la independencia de EEUU

    Don Diego GardoquiEl verano es para mí, y para muchos, sinónimo de tiempo de lectura. Entre mis lecturas siempre he tenido como uno de mis temas favoritos la Historia. La Historia siempre es una fuente de reflexión y lecciones para el presente y para el futuro.

    Pero dentro de mis lecturas de Historia en los últimos años, probablemente la parte que más me ha sorprendido es el descubrimiento de la importante contribución de España a la independencia de Estados Unidos.

    Todos estábamos familiarizados con la contribución francesa y con figuras como la de Lafayette. Y efectivamente, la contribución francesa fue importante pero nuestros vecinos, como siempre, fueron capaces de ponerla en valor de forma brillante.

    Por el contrario, poco es conocido sobre la contribución española a los rebeldes. Contribución que fue económica y militar. Probablemente, la razón por la que esta ayuda fuera tan poco conocida, residía en el hecho de que la Corona Española, mientras ayudaba a los rebeldes americanos, no podía dejar de pensar en el efecto de esta independencia en sus propia colonias americanas. Sea como fuere, esta cuantiosa ayuda es una gran desconocida, tanto en Estados Unidos como en España. De hecho, no hay ninguna referencia que yo conozca, ni en los libros de textos americanos ni, lo que es más triste, en los libros de texto españoles.

    Bernardo de GálvezY, dentro de esta historia de ayuda, hay dos personajes que sobresalieron especialmente. Uno fue el bilbaíno Diego María de Gardoqui (en la ayuda económica) y otro el malagueño Bernardo de Gálvez (en la aportación militar). En los próximos días me gustaría hacer una referencia a estos dos ilustres personajes. Ambos cuentan con sendas estatuas (una en Washington y otra en Pennsylvania) que fueron donadas por los actuales Reyes de España. Pero ambos son extraordinariamente desconocidos por la gran mayoría.

    Personalmente, empecé a profundizar en esta fascinante historia en el periodo en el que fui Presidente de la Fundación Consejo España EEUU. La fundación, en aquel periodo, desarrolló un fuerte programa de investigación y divulgación. Entre estas actividades fueron especialmente importante la exposición de pinturas y retratos, así como los seminarios que se realizaron paralelamente, en colaboración con la Smithsonian de Washington, bajo el título: Legado: España y Estados Unidos en la era de la independencia (1763-1848).

    Creo que es muy importante que se mantenga el brío en la investigación y divulgación de esta parte de nuestra historia porque, hoy que estamos involucrados en costosas campañas de imagen de España en Estados Unidos, pocas contribuciones tendrían un efecto más positivo para la imagen de España en USA que la de conseguir que el gran público americano conozca la historia de la contribución de España a Estados Unidos, de la cual la ayuda a la independencia es un precioso ejemplo.

    Merece la pena, por tanto, animar a nuevas iniciativas y apoyar a las ya existentes, que con medios limitados, están desplegando un esfuerzo admirable.

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  73. Austeridad y estímulo

    En la última quincena del pasado mes, Financial Times publicó lo que denominaron “The austerity debate: A week-long FT series on déficit-cutting versus stimulus”.

    La discusión de fondo es si los países desarrollados tienen que mantener los estímulos fiscales a un nivel suficientemente alto durante un período extenso de tiempo, con el fin de evitar una recesión en un futuro cercano (en esta moda de alfabetización que padecemos, se trataría de evitar una W) o por el contrario, si mantener estos estímulos fiscales pone en cuestión el crecimiento a medio y largo plazo (los estímulos tendrían un efecto adormidera en el corto plazo, pero un efecto perverso en el medio y largo plazo, por el peso de una deuda que el mercado no está dispuesto a consentir).

    La discusión, como es lógico dado el medio, tenía un sesgo muy anglosajón.

    La primera reflexión que me vino a la cabeza, cuando terminé de leer la serie de artículos, es que es una discusión que solo tiene sentido entre pudientes. O, dicho de otra manera, es una discusión sobre alternativas que se pueden plantear solo aquellos países que tienen, al menos de momento, un gran crédito en el mercado. Son países a los que el mercado está dispuesto a prestarles dinero.

    Esto es muy importante. No contar con el crédito del mercado fue la base para que los países emergentes en las crisis anteriores (y los lationamericanos fueron un ejemplo muy claro) no pudieran tener este tipo de discusiones. Y esto aplica también a España. Para nosotros estas discusiones son meramente académicas porque lo primero que debemos hacer es recobrar el crédito. Hacernos un acreedor respetable y eso, hoy, pasa necesariamente por una fuerte política de austeridad. Aunque tenga un impacto negativo en el crecimiento en el corto plazo.

    Sin embargo, resulta chato centrar la discusión solo en este punto. Paralelamente, -y esto es muy evidente en España- se deben hacer los deberes cara al futuro. Las reformas estructurales son una condición necesaria para asegurar que, tras la crisis, crearemos riqueza.

    Y en esta reflexión más de medio plazo –que hay que construir desde hoy-, me ha parecido especialmente interesante el artículo de Jeffrey Sachs, dentro de la serie de FT. El título del artículo anticipa su contenido: «Sow the sedes of long-term growth». Recojo la base de su argumentación en una traducción libre:

    «Lo sorprendente del actual debate sobre “austeridad y estímulo” ha sido la falta de atención a la inversión. Los consumidores no proporcionarán el motor de recuperación, ni lo deberían hacer, después de sobreendeudarse durante décadas. En cambio, EEUU y Europa deberían utilizar el reciente empujón correctivo de tasas de ahorro para promover inversiones a largo plazo en capital físico y humano como el camino más apropiado para el crecimiento sostenido.

    A pesar de la necesidad evidente de un incremento del ahorro nacional después de 2008, el presidente Barack Obama trató de prolongar la racha de consumo, promoviendo de una forma agresiva las ventas de coches y casas a unos consumidores ya agotados, y bajando los impuestos a pesar de un déficit presupuestario insostenible.»

    En definitiva, piensa que la única manera de romper esta cuadratura del círculo es a través de una inversión que sea productiva en el largo plazo, como forma de combinar estímulos fiscales de impacto real en el corto preservando la competitividad futura.

    Para el caso americano propone cinco líneas de actuación: Energía (limpia), infraestructuras físicas, educación, crear una infraestructura para apoyar exportaciones a Africa y otros países de rentas bajas, y la definición de un esquema temporal que asegure una reducción acompasada del déficit en el medio plazo para dar credibilidad a los mercados.

    Lógicamente, estas no son las líneas que creo serían convenientes para España, pero sí creo que merece la pena que pensemos sobre cuáles serían nuestras prioridades. Como decía anteriormente, nosotros en España no tenemos los grados de libertad que tienen en EEUU frente a los acreedores pero, seguramente, estos grados de libertad son más altos para las inversiones que para los gastos corrientes.

    Y en esta reflexión en España no debemos caer en el corto plazo ni en el convencionalismo. Cuando esta reflexión se plantea, en España siempre la conducimos hacia las infraestructuras físicas. ¿Es de verdad el camino a seguir?. Es cierto que la inversión en infraestructuras es un campo en el que nos movemos con agilidad y que crea trabajo a corto plazo pero, ¿es realmente lo que necesitamos? Yo tengo mis dudas.

    España tiene unas infraestructuras excelentes (en algunos aspectos, incluso excesivas dado nuestro nivel del renta). Cuando uno viaja a EEUU entiende la razón que conduce a J. Sachs a poner a las infraestructuras física en el foco de prioridades para su país. Pero en España no tenemos ningún déficit notable en este campo. Nuestras infraestructuras físicas son notablemente mejores que las americanas.

    Por el contrario, nuestra posición en infraestructuras de conocimiento y educación es francamente mejorable. Sé que estas inversiones en el corto plazo son menos intensivas en trabajo que las infraestructuras físicas pero a medio plazo paliarán, al menos un poco, el diferencial negativo que tenemos respecto a nuestros países competidores.

    Y es que nuestro desempleo hoy –y como no actuemos será más acentuado si cabe, en el futuro– es esencialmente una crisis de falta de capacitación para el mundo en el que nos ha tocado –y nos va a tocar– competir. Y a esa falta de capacitación es a lo que nos tenemos que enfrentar si queremos mantener nuestros actuales niveles de vida. Es un tema urgente y decisivo.

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  74. El factor humano

    Las reflexiones anteriores nos llevan inmediatamente a preguntarnos por aspectos tales como:

    ¿Qué significan todos estos cambios para los proyectos empresariales desde el punto de vista de la gestión de los Recursos Humanos? ¿Qué significan en términos de atracción/retención de talento? ¿Es la atracción/retención del talento tan importante como antes? ¿Cuál es el ambiente/la cultura que se requiere crear en este nuevo paradigma?

    Lógicamente, estas preguntas no tienen una única respuesta y supongo que hay opiniones diversas. A mí ahora, me gustaría exponer mi visión, producto lógicamente de mi experiencia.

    Para responder a estas cuestiones, propongo que elevemos un poco el tiro de nuestra reflexión, y nos preguntemos sobre la incidencia de este nuevo entorno en las características exigibles a los gestores.

    Y yo empezaría constatando que un ambiente creciente de cambio funcional, tecnológico, geográfico y de valores es todo lo contrario a la planificación centralizada, todo lo contrario al anquilosamiento, al dogmatismo y a los prejuicios.

    Por el contrario, la única manera de enfrentarnos con éxito ante estos retos es generando un ambiente, una cultura de iniciativa personal y de autonomía personal en el mundo empresarial. Y es por ello por lo que el talento, las personas, son más importantes que nunca. Porque el cambio conlleva incertidumbre y la incertidumbre requiere nuevas respuestas, flexibilidad y actuaciones no pautadas, lo que exige personas de formación y capacidad diferencialmente más cualificadas que en el pasado.

    Y cuando uno mira al futuro concluye que esto es una evolución imparable.

    Es por todo ello, por lo que la conclusión, tal vez contraituitiva, es que en este mundo de cambio, crecientemente tecnológico, el factor humano hoy es, más que nunca, el factor clave para el éxito. Y su plasmación empresarial es el reto de atraer y retener talento.

    Para la atracción del talento, el atractivo del perfil competitivo del modelo de negocio es importante, pero el proyecto de empresa es decisivo. Pero ¿qué constituye la base del proyecto de empresa? Sin ninguna duda los valores del proyecto, la cultura empresarial.

    Si esto es así, nos debemos preguntar por los modelos de cultura que hacen atractivo un proyecto para los mejores, que hacen posible la atracción y retención de talento. Que visto desde el punto de vista individual serían los valores que las personas deben tener y desarrollar para tener éxito.

    Quiero empezar por decir que los valores de un proyecto, de una empresa, no son algo cuyo papel es aparecer en las memorias anuales. Esas visiones están llamadas al fracaso. Los valores, los principios de una empresa, para que cumplan su papel, deben estar presentes en el día a día y deben impregnar todas las actividades y áreas funcionales.

    Tengo para mí que, si una empresa quiere tener un éxito sostenible en el tiempo, debe basarse, en primer lugar, en unos principios claros y coherentes que se traduzcan (si no de nada valen) en comportamientos consistentes. Esta es una condición sine qua non para atraer y retener talento.

    Esta es la única forma de crear un ambiente donde los individuos se encuentren a gusto, porque entiendan que se están desarrollando, no solo profesionalmente, sino también en todas sus facetas como personas.

    Lo anterior se puede conseguir con muchas combinaciones de factores, pero hay algunos que en mi opinión deben estar permanentemente presentes. Los he agrupado en diez puntos:

    1. Nos enfrentamos a un mundo en permanente cambio. El contacto con el exterior es vital para el éxito de la empresa Los clientes son nuestra referencia y nuestro juez. Sin clientes no hay empresa, ni trabajo, ni proyecto, ni valor. Los clientes deben ser el foco de nuestras preocupaciones y discusiones (sus necesidades y cómo atenderlas). La rentabilidad será el resultado.
    2. Nos enfrentamos a un mundo en el que los conocimientos cruzados e interdisciplinares son decisivos.

      Es un mundo en el que no caben los corralitos, ni el primadonismo, sino que es un mundo que exige compartir ideas, donde saber escuchar es importante y formar equipo es decisivo.

      Las personas deben tener una visión clara de que están contribuyendo a un objetivo global. Deben ser conscientes de que no están picando piedras sino construyendo catedrales.

    3. En un mundo en el que el cambio será creciente, la capacidad de implementación será lo que distinguirá a los proyectos excelentes de los mediocres. O dicho de otra manera, es un mundo en el que el diletantismo y el recrearse en las ideas no tiene cabida. Los Gurús (con todo el respeto para la academia) no son el modelo a seguir. Sin implementación no se crea valor porque no se transforma la realidad.
    4. Pero para que lo anterior sea posible, es necesario propiciar un ambiente de creatividad en el que partamos de la idea de que la realidad es perfectible y que para su mejora se requiere apoyar la crítica abierta y huir de la penalización del error. Escuchar es decisivo. Después tomar decisiones, pero siempre explicar por qué se toman.

      La dictadura marchita la mejora en la empresa.

    5. Pero una empresa, para que mantenga su dinamismo y creatividad debe huir de la autocomplacencia.

      Debe perseguir la excelencia, sabiendo que la excelencia no es un estadio.

      En el momento en que se olvida este principio, comienza la decadencia, aunque nuestros resultados sigan siendo magníficos por un periodo más o menos largo de tiempo. La autojustificación frente a una mejor evolución de la competencia es la muestra más evidente de que la decadencia ha comenzado.

    6. Lo anterior solo son ideas, si no hay personas que lo implementen. No tomar nunca a la gente for granted. La motivación es una labor diaria, para lo que hay que entender –a través de la relación y el conocimiento- qué motiva a las distintas personas.

      Intentad rodearos siempre de la mejor gente, rodearos de gente que sean mejores que vosotros. Apoyad el mestizaje, la diferenciación de perfiles, huid del amiguismo y evitad el pensamiento único.

    7. Apoyemos proyectos de grandes recorridos y estimulemos a la gente en este sentido. Que la gente se vea incentivada a buscar el bien del conjunto y no de las partes. Que la gente sea reconocida por la consistencia de sus resultados y no por el cumplimiento de objetivos a corto plazo.

      Los trepas no tienen cabida en un modelo de excelencia.

    8. Y para que el punto anterior sea posible, tened en cuenta que los valores están por encima de los resultados. Las empresas y los individuos que olvidan esta máxima están abocados a contradicciones permanentes y, al final, a resultados mediocres en el medio y largo plazo. La crisis actual nos está mostrando los efectos nocivos de anteponer resultados a corto plazo a valores consistentes.
    9. Y todo esto debe ser coherente con los reconocimientos. Insistid en una meritocracia radical y transparente. Cualquier debilidad en este punto quiebra el edificio de un modelo.
    10. Pero todo lo anterior no es un tema de principios, sino que va de comportamientos. De comportamientos de las personas que están en la compañía, porque las compañías son las personas. Las personas son el polo de atracción de los mejores y las personas son capaces de sacar lo mejor de los otros.

      Y para que esto sea posible se requiere cercanía, porque solo lo cercano motiva. La motivación es diaria y requiere contacto, nadie puede esperar en una gran empresa que una intervención al año sea el foco de motivación diario de la gente.

      Esta es la razón por la que se requieren líderes locales. Y es por eso por lo que el auténtico reto es generar un caldo de cultivo que es un semillero de líderes. Personas que creen en el proyecto –porque el proyecto es suyo- y que se ven respaldadas por una organización que cree en ellos.

      En el buen entendimiento de que este liderazgo debe asentarse en el ejemplo, porque el ejemplo es la única legitimación del liderazgo.

    Vivimos en un mundo de grandes cambios. Es un mundo apasionante. Un mundo que no está escrito, que lo deben escribir las personas. Y esto es una realidad tanto a nivel macro como a nivel micro. La traducción de esto a nivel empresarial nos lleva a la importancia del factor humano como la ventaja competitiva más importante para el éxito. Y nos enfrenta ante la necesidad de atraer y retener a las mejores personas, a los más talentosos, como se dice en Latinoamérica. Este es el mayor reto para los proyectos empresariales.

    Para atraer a estas personas, por supuesto que se requiere una propuesta atractiva desde el punto de vista técnico y competitivo, pero esto no es suficiente. Se requiere definir un proyecto en el que los mejores trabajen con la convicción de que es un proyecto por el que merece la pena luchar. En el que merece la pena poner ilusión ambición y compromiso. Porque sin ilusión, ambición y compromiso no hay proyecto sostenible, y eso es así tanto a nivel empresarial como a nivel personal.

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  75. Los cambios de fondo

    Dentro de los aspectos del entorno que están teniendo –y van a tener- una influencia decisiva en el comportamiento de los agentes económicos a nivel mundial, además de la globalización y la modificación de la estructura geográfica de la generación de riqueza, me gustaría hacer referencia a los cambios, o propuestas de cambio, de valores en la sociedad, porque indudablemente, están afectando a los agentes económicos y al gobierno de las empresas.

    Este es un tema de fuerte calado, pero que quiero, al menos, enunciarlo, porque creo que va a tener efectos radicales en el futuro. Para ello, estructuraría esta problemática en tres vectores:

    • El primero hace referencia a los objetivos de las empresas. ¿Sigue siendo el valor del accionista el objetivo que debe guiar a los gestores? ¿Cómo entran en la ecuación los stakeholders? Este es un tema de gran calado, que ha sido puesto encima de la mesa con gran énfasis como consecuencia de la crisis, y que, sin ninguna duda, será un tema de debate en los próximos años.

      En mi opinión, al menos para las grandes empresas cotizadas, el objetivo de creación de valor con una perspectiva temporal amplia, y dentro de criterios estrictamente éticos, es difícilmente sustituible, al menos en el mediano plazo.

      Porque, por un lado, incorpora y recoge el interés de los stakeholders en una perspectiva temporal amplia, y, por otro, porque la indefinición o la falta de clarificación de objetivos llevaría a lo que podríamos llamar la irresponsabilización del Management.

      A no ser –y eso me parece irrealizable en el corto/medio plazo- que este indicador fuera sustituido por otros suficientemente consensuados, compartidos y cuantificables.

    • En segundo lugar, creo que es necesario hacer referencia a los conceptos asociados con la sostenibilidad. Es un campo muy amplio, que sin duda se va a desarrollar fuertemente en los próximos años. Pero algunos efectos son ya inmediatos. La sostenibilidad está hoy relacionada con el riesgo reputacional.

      En buena medida es una restricción del modelo. El ejemplo de BP en el golfo de México es el más evidente, pero hay otros menos conocidos, pero que han incidido de forma decisiva en la estratégia de ciertas empresas. Por ejemplo, en el sector textil.

      Mi punto es que la sostenibilidad en el futuro, lejos de ser una restricción del modelo, será una fuente de oportunidades de creación de valor para aquellas compañías que entiendan las dinámicas de esta evolución.

      Y ello no solo en los sectores cuya cercanía es más evidente con estos temas, sino también en sectores tan aparentemente alejados como es, por ejemplo, el Sector Financiero.

    • En tercer lugar creo que conviene reflexionar sobre las crecientes demandas sociales de transparencia y comportamientos éticos. La transparencia y la ética no es lo mismo. La transparencia no es un fin en sí mismo, sino un medio –y solo un medio- para juzgar el carácter ético de los comportamientos.

      El impacto de estas exigencias creo que va a ir mucho más lejos de los dos puntos que hoy se están focalizando, y que desde luego, son muy relevantes: La gobernanza y las retribuciones.

      Pero creo que su efecto va a ser mucho más amplio en el futuro y que afectará particularmente a las empresas multinacionales.

      En los últimos años ya estamos viviendo el efecto de estas exigencias. Así, hoy es un tema asumido conceptualmente que estas empresas deben tener los mismos códigos de comportamientos en los distintos países en los que trabaja. Esto era impensable hace tan solo 15 años. Y en los próximos habrá una presión irresistible para que esa asunción conceptual pase a ser una realidad.

      Pero esto no se va a quedar aquí. Pensemos que muchas de estas empresas tendrán sus fuentes de negocio y crecimiento en países emergentes, mientras sus “centrales” estarán en países desarrollados. ¿No va a tener esto un efecto en la forma de gestión?. Mi opinión es que sí. Vamos a ver fuertes tensiones dialécticas en muchos campos. Desde la legislación local vs. la gestión global, hasta los conceptos de responsabilidad corporativa diferenciada según la realidad de los países, pasando por la composición de un management y unos Consejos que deberán responder cada vez más a la estructura geográfica del negocio.

    En definitiva, vivimos en un mundo de cambio exponencial, crecientemente globalizado, con una modificación acelerada del equilibrio económico y político a nivel mundial, en un contexto en el que el replanteamiento de valores tiene un impacto radical en los agentes económicos, que deben enfrentarse a unos retos de definición y gestión cualitativamente distinto –y más complejos- de los que habían vivido en el pasado.

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  76. Responsabilidad individual

    No se puede ocultar que la situación que hoy tiene la economía española es muy seria -es más, creo que es muy importante decirlo con gran claridad para propiciar la necesaria catarsis-, y los retos que tenemos por delante para construir una sociedad capaz de crear riqueza para sus individuos son muy exigentes.

    Pero también hay que decir que en estos momentos de cambio que está viviendo el mundo, con la consiguiente ruptura del status quo, las oportunidades para países medios que entiendan estas dinámicas son muy importantes.

    Y la crisis que estamos viviendo también, es una oportunidad si tenemos la visión de no ver solo el corto plazo. Solo en una situación como ésta se pueden suscitar temas que en situaciones de aparente bonanza, no son atajados, y cuya falta de gestión llevan a un lento pero inexorable declive, como el que estábamos viviendo.

    Pero para que este optimismo no sea ingenuo, se requiere una vigorosa reacción por parte de los individuos, de cada uno de nosotros. Y esto me da pie para hablar del papel de la Sociedad.

    En este sentido, quisiera empezar señalando, que la reacción a la que antes hacía referencia debe basarse en el entendimiento de los tiempos que nos ha tocado vivir, y enfrentarnos a ellos con realismo, pero también con ilusión y ambición.

    La ilusión y la ambición de construir una sociedad que avance y que cree riqueza y crecimiento. Todo lo contrario al abatimiento que cocentra únicamente sus energías en la distribución y el reparto de un pastel que de forma fatalista se piensa que será necesariamente cada vez más pequeño.

    Y esta ilusión y ambición pasa por asumir cada uno su responsabilidad personal, por aplaudir la meritocracia y por apoyar la iniciativa personal frente a posiciones (que de nuevo de forma fatalista) piensan que solo la tendencia a la media debe ser la aspiración de los individuos.

    En las últimas décadas he visto con preocupación un cierto movimiento hacia la irresponsabilidad personal en nuestra sociedad, en nuestras empresas. Dicho de otra forma, un movimiento en que las personas no sienten que su aportación individual es clave para el éxito del proyecto en el que están trabajando. Y esto es grave, no solo por su obvio impacto económico, sino también por el impacto social.

    Este tipo de actitudes conducen a trasladar a otros la responsabilidad de nuestro destino. Y si esos otros tienen esa responsabilidad, es lógico que defendamos nuestros derechos y olvidemos nuestras obligaciones. Al final esto nos hace confiar en alguien distinto a nosotros, los que “mandan” en la empresa… el papá Estado.

    Veamos lo que ha ocurrido en esta crisis. Ante el derrumbe del sistema financiero primero y de la economía real después, los Estados han intervenido de forma decidida. Y eso fue bueno porque evitó un fuerte “crash”. Pero lo curioso es que la gente pensó que ya estaba, que ese era el nuevo equilibrio … que el Estado se encargaba de todo.

    Y lógicamente, la realidad nos ha hecho despertar. Un despertar en el que la realidad del Estado me ha hecho recordar a la fábula del rey desnudo. Y es que el Estado, en el mejor de los casos redistribuye de forma eficiente pero, para la Sociedad como un todo es un juego de suma cero.

    Y eso significa que si nosotros no nos echamos a la espalda la responsabilidad de crear riqueza, nadie lo hará por nosotros. Y ello nos conduce inexorablemente a poner de nuevo al individuo, a la persona, a cada uno de nosotros en el centro.

    Nuestra responsabilidad personal es indelegable, nuestra aportación personal es la fuente de creación de riqueza (sea cual sea nuestra posición) y no debemos caer en el efecto “adormidera” de los otros, de las medias, de la Sociedad, de los políticos, del Estado….

    Esta recuperación de valores me parece que está en el centro de la creación de una Sociedad próspera, más allá de las technicallities de las que hemos venido tratando anteriormente.

    Y quiero enfatizar que poner el foco en la responsabilidad personal de todos y cada uno de los ciudadanos, no va en contra del concepto de cohesión social. Todo lo contrario, porque no hay cohesión social posible si no entendemos primero la responsabilidad de cada ciudadano. No hay cohesión social posible en una Sociedad cuyo único rumbo sea la asunción fatalista de su empobrecimiento y decadencia.

    He utilizado varias veces la palabra fatalismo. El fatalismo es una de las peores consecuencias de la falta de creencia en el individuo y la responsabilidad individual. El fatalismo supone depositar nuestra confianza “en otros”, depositarla “en los que tienen que solucionar nuestro destino”. El fatalismo es cómodo y útil para la autojustificación, pero es letal para la acción y la creación de un futuro próspero.

    Una sociedad próspera debe asumir que el futuro no está escrito, que
    el futuro lo definimos nosotros, que no depende de fuerzas superiores inentendibles, sino de nuestra actividad, nuestro esfuerzo y nuestro compromiso. Sin esta premisa, todos los demás retos se nos mostrarán lejanos e inabarcables.

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  77. Apuntes desde la crisis: innovación

    Crear una sociedad que sea capaz de ser competitiva no es un mero tema de responsabilidad de las Administraciones Públicas. Y, ello, no solo porque las medidas a tomar requieran la colaboración y el respaldo de toda la Sociedad. La exigencia es superior porque, si realmente queremos crear esta sociedad competitiva, junto al terreno de juego que exigimos que defina la Administración nosotros debemos comprometernos a jugar en él de una forma abierta, asumiendo responsabilidades y jugando el papel que se nos supone que debemos jugar.

    También aquí tiene sentido que analicemos nuestro papel y nuestras actitudes. Y para ello comenzaré con algunos conceptos básicos sobre el papel de las empresas y los empresarios en este nuevo marco.

    Los empresarios y las empresas en este contexto, lógicamente, tienen la responsabilidad de definir su actividad, su modelo de negocio, elegir la(s) ubicación(es) geográfica(s) de su actividad y proponer un proyecto que atraiga al mejor talento. Esto es así siempre, incluso (o especialmente) en momentos de crisis.

    Pero en esta definición, el empresario no debe pedir (mendigar) ayudas de la administración, sino exigirle un entorno que propicie, sin preferencias, una actividad competitiva, abierta y estable.

    La traducción de estos principios significa que nuestras empresas deben afrontar la realidad de una competencia en un mercado que es el mundo. Para ello, el empresario necesita tener un marco flexible que le permita responder a los retos de sus competidores.

    Pero esta exigencia debe ser consistente y coherente. No debe haber diferentes varas de medir. La flexibilización debe darse en los mercados de oferta y de demanda.

    Es más, por razones de coherencia, practicidad y pulso competitivo, se debe requerir, con tanto o más énfasis, la liberalización de mercados de demanda (por ejemplo, el sector servicios) que de los de oferta (por ejemplo, en los mercados de trabajo). Posiciones parciales en este esquema son entendibles, pero deben ser rechazadas con vigor.

    Los empresarios no deben pedir ayudas, sino exigir un marco claro y diáfano que asegure una limpia competitividad, sin favoritismos (derivados de razones políticas o de mantenimiento de statu quo) que generen apoyos opacos a posiciones competitivas de empresas y/o sectores.

    Un marco estable, que permita tomar decisiones consistentes en el tiempo, lo que es especialmente importante a medida que se consideren sectores más intensivos en capital económico o capital humano de alta especialización. Este es el marco que se debe exigir y estas son las responsabilidades que se deben asumir.

    Y en este contexto, los retos para nuestras empresas son múltiples y cada cual tiene que entender y manejar su casa. Pero hay tres temas que afectan a todos de manera generalizada:

    1. La internalización como respuesta a la globalización: España como país no se ha comportado mal desde el punto de vista exportador. De hecho, en la última década, en la que con la entrada de China ha habido una caída de cuota de mercado generalizada de los países desarrollados, España junto con Alemania han sido de los pocos países que han sido capaces de mantener su cuota.

      Pero este comportamiento ha estado concentrado en pocas empresas (solo el 1.2% del total de empresas realizaron regularmente operaciones de exportaciones entre 1997-2002; 13% del total de empresas industriales). Es el comportamiento bimodal tan clásico de muchos aspectos de la economía y de la sociedad española.

      El reto es importante. Todos los esfuerzos serán pocos. Y hay un gran peligro a evitar, y es que defendamos proyectos empresariales chatos, de competitividad geográfica limitada al abrigo de disposiciones locales que con poca visión defiendan a los de aquí.

    2. La segunda es la innovación como consecuencia del desarrollo de nuevas tecnologías. A mí no me suele gustar mucho hablar de innovación porque como dice un amigo mío, da la impresión que su permanente referencia le hace cumplir el mismo papel que antiguamente tenían los santos, cuando se les sacaba de procesión para pedir lluvia.
      • Cuando hablemos de innovación, evitemos la visión mítica y heroica de la innovación. La innovación es diferenciación, pero no es heroica sino rutinaria. La innovación en el 99,9% de los casos no es un suceso sino un proceso. Las visiones míticas descentran y solo conducen a la melancolía.
      • Por tanto, no me gusta que concentremos la visión de la innovación exclusivamente en nuevos sectores (que es importante), sino en la excelencia y evolución en los que hoy somos competitivos y tienen futuro. La vida es evolución.
      • Siempre hemos innovado. Lo que ocurre es que hoy hemos de hacerlo más rápido y más apoyados en el desarrollo tecnológico. Por ello es cada vez más importante que consigamos sinergias empresas / Parques / Universidad. Pero cuando veo la situación actual creo que hay un déficit de proactividad en este esquema por parte del empresariado. Si me permitís la expresión, esto es demasiado importante como para dejarlo solo en manos de los investigadores. Y creo que echar la responsabilidad única a la Universidad de este déficit creo que es muy parcial. Y echar la culpa a la falta de financiación es falaz.
    3. El tercer punto, que condiciona los dos anteriores es el minifundismo de la empresa española. La empresa española tiene una estructura que, además de hacerla vulnerable en momentos de crisis, no tiene tamaño crítico suficiente para enfrentarse a los restos de la internacionalización y los requerimientos de la evolución tecnológica.

      Hay muchas razones para explicar este minifundismo, entre ellas las de la estructura sectorial de la economía española. Pero también creo que aquí podemos y debemos ser autocríticos. En muchos casos, y basados en los personalismos, se esconde falta de ambición en los proyectos que requieren tamaños superiores. Mirando al pasado, las consecuencias no eran muy importantes más allá de esa falta de ambición. Mirando al futuro estas actitudes pueden poner en cuestión la supervivencia de los proyectos en sí mismos.

    De cómo se afronten y se gestionen estos retos dependerá el futuro del tejido empresarial español y, a la postre, el futuro del conjunto de la economía.

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  78. Apuntes desde la crisis: los mercados y la regulación

    España requiere una liberalización en los mercados de oferta (el mercado de trabajo) pero también de los de demanda.

    Como siempre, vayamos primero a los datos: España tardó 14 años en pasar de una tasa de paro del 22% al 8% y en dos años casi hemos hecho el camino de vuelta. España si por algo se caracteriza en esta crisis es por haber generado una cifra de parados sin parangón. En esta situación ¿Tiene algún sentido que discutamos sobre la conveniencia de una reforma laboral?

    En la sociedad que nos viene asegurar el puesto de trabajo no tiene ningún sentido, lo que debemos asegurar es al trabajador, su empleabilidad a través de la flexibilidad y el conocimiento.

    Hay un documento firmado por 100 economistas que es de principios de este año (que por cierto firmó el actual Secretario de Estado de Economía) que creo que hace un análisis y unas propuestas impecables y que básicamente tocan cuatro temas:

    • R educir la volatilidad actual como consecuencia de un mercado de trabajo dual, que debe hacer frente a una situación de rotación permanente que es claramente negativa para los profesionales y la economía.
    • Mejora del esquema de protección a los parados.
    • Modernizar la negociación colectiva hoy centralizada y encorsetada. Por cierto, esto no es nuevo. Ya en 1997 en el Acuerdo Interconfederal se reconocía este punto y se recogía el compromiso de modificarlo. Tras doce años, no ha habido ningún avance.
    • Aumentar la eficacia de las políticas de empleo.

    Sin embargo, no debemos achacar la falta de acción en este tema solo al Gobierno, sino también a la Sociedad Civil representada por unas entidades anquilosadas, poco abiertas a los cambios que se están produciendo en el mundo y con una representatividad limitada.

    Pero me parece parcial, poco eficiente y socialmente injusto que cuando hablamos de la flexibilidad de los mercados, nos quedemos en la discusión de la reforma laboral, porque España requiere también una radical liberalización de los mercados de demanda. Solo creando competencia crearemos más riqueza.

    El trabajo que tenemos por delante es muy fuerte en este campo. Y aquí también la clase política tiene la responsabilidad, pero los individuos y empresarios deben empujar, exigir y no coartar esta mayor libertad de mercados. Los ejemplos son muchos.

    Empecemos por la fragmentación de los mercados dentro de España por una regulación no coordinada a nivel autonomía en aspectos tan vitales como la distribución.

    Podemos seguir por la necesidad de aplicar de forma decidida la Directiva de Servicios de la Unión Europea.

    Y podemos terminar con la exigencia de reflexión sobre las situaciones de sectores clave de nuestra economía. Tomemos como ejemplo el energético – la energía es el factor más importante de nuestro déficit exterior- donde no acabamos de ponernos de acuerdo sobre las primas a corto plazo de las renovables, el mix de energía futuro… y mientras tanto, nuestras empresas de energía haciendo extraños asientos contables con el déficit tarifario.

    Pero más allá de estos ejemplos concretos –que en si mismo exigirán gran atención y esfuerzo– dejadme dar un paso más y hablar de un tema común a todos ellos que es la regulación.

    La regulación, que dicho así suena burocrático, creo que es una piedra angular para contar con mercados flexibles y por tanto, eficientes y competitivos. Al mismo tiempo una regulación consistente es la base de la Seguridad Jurídica en el mundo de los negocios.

    Mi interés por la regulación se deriva de la constatación de que en las próximas décadas, los sectores más dinámicos de la economía van a ser sectores en los que la regulación va a jugar –juega ya- un papel esencial. Y pensemos en la energía, las telecomunicaciones, las infraestructuras, … o el sistema financiero.

    La regulación jugará un papel esencial en la demarcación del terreno de juego, en la definición del marco competitivo, en asegurarnos la inexistencia de posiciones dominantes, en la clarificación de una estabilidad de condiciones que asegure una razonabilidad en las inversiones e, incluso y sobre todo, en la creación de ventajas competitivas nacionales en estos sectores.

    La regulación –y la supervisión anexa- son un elemento de ventaja competitiva de un país para atraer inversiones y para garantizar productos y servicios baratos y eficientes. La regulación excelente exige organismos excelentes, y no apéndices de control político.

    España no cuenta hoy con instituciones regulatorias prestigiosas y con tradición (excepto el Banco de España). En un mundo global no se podrá competir en las primeras posiciones sin una regulación excelente y sin unos organismos de regulación y supervisión excelentes.

    Sin embargo, la dirección que hemos seguido en los últimos años no ha sido la dirección correcta. Hemos asistido incluso a algunos espectáculos bochornosos. Pues bien, contar con la regulación como objetivo de excelencia es un requisito necesario para atraer riqueza en el mundo que nos ha tocado vivir.

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  79. Apuntes desde la crisis: educación

    Siempre que hablo de esto me dicen que los cambios en la educación tienen efectos en el largo plazo y que, por tanto, no nos sacará de esta crisis. Y es cierto. Pero si queremos ser competitivos en el futuro sabemos que la educación es la inversión más rentable a medio y largo plazo para crear y atraer riqueza.

    El nivel de preparación de la población es un factor clave para el establecimiento de empresas de valor añadido. Y debemos ser conscientes de que éste es un capítulo prioritario porque los datos duros son escalofriantes. Permitidme algunos ejemplos:

    • Hoy las personas que tienen entre 18 y 24 años y que no han completado la secundaria asciende en España al 31,8% (peor que en 1998 que era del 26,6%) vs el 14,9% de la media Europea.
    • El 30% de las personas que entran en la Universidad dejan sus estudios en los dos primeros años. El 30% acaban sus estudios con un curso por año y el 40% repiten alguna vez. La media de permanencia en la Universidad para grados de 4 años es de casi 6 años.
    • En cuanto a la calidad de nuestras universidades, los datos son elocuentes. No hay ninguna Universidad española entre las 150 mejores Universidades del mundo. La única excepción se da en las escuelas de negocio, que por cierto son privadas, y tienen una dinámica muy diferente.

    Atacar este problema tampoco es sencillo, pero las líneas básicas de mejora están detectadas desde hace mucho tiempo. Lo que ocurre es que requiere consenso no partidario, una reestructuración importante que deben asumir los académicos… y unas mayores exigencias de la Sociedad Civil, que no debe esconderse en la realidad de que siendo una distribución bimodal, los muy listos y esforzados, al final se preparan bien.

    Pero además de los datos duros, hay datos blandos que debe hacernos pensar sobre los valores que transmitimos:

    • Aunque depende de los estudios, de forma consistente aparece que entre el 50% y el 60% de los estudiantes quieren ser funcionarios. Una sociedad sin empresarios, no progresa.
    • En España se está dando una reducción del número de alumnos en carreras técnicas… que contrasta con los ingenieros que se licencian todos los años en India y China. No hay innovación sin conocimiento técnico.
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  80. Apuntes desde la crisis: el sector público

    Siguiendo con el orden implícito en el post anterior, comencemos por la configuración del sector Público en sí mismo, porque un sector público eficiente es clave para tener una economía eficiente.

    España comenzó hace 30 años un proceso de descentralización («el Estado de las Autonomías») de gran calado. En este tiempo se ha dado una fuerte redistribución de competencias en los tres niveles: Administración Central, Comunidades Autónomas y Entes locales.

    Sólo desde 1990 a 2006 el número de funcionarios ha pasado de 1.2 a 1.8 millones. Y su ubicación ha cambiado también: Hoy 3 de cada 4 funcionarios están fuera de la responsabilidad de la Administración Central.

    Lógicamente, el incremento de una parte de esos funcionarios se ha dado como consecuencia de una extensión del nivel de servicios, pero como sabemos en las empresas cualquier proceso de descentralización genera duplicidades que deben ser gestionadas a través de repasos sucesivos de procedimientos ya que si no estos movimientos son altamente inflacionarios.

    Pues bien, en estos años no soy consciente de que se haya realizado un trabajo riguroso de solapes de funciones a los distintos niveles del Estado. De hecho, no hemos sido capaces ni de sacar una Ley sobre Financiación de Entes Locales, que supone previamente un deslinde de responsabilidades.

    A una administración eficiente no se llega por el voluntarismo ni por el mero ajuste de salarios (que incluso puede ser ineficiente en el largo plazo, dada la competencia del sector privado), sino por un compromiso por parte de las fuerzas políticas (no solo el gobierno) de racionalizar los solapes que sin ninguna duda se están dando.

    La falta de visión del servicio al ciudadano (que es lo que una administración debe pretender) da lugar a unos solapes y a una descoordinación que significa una mala calidad de servicio. Esto, en sí mismo, tiene un costo que no está en la Contabilidad Nacional, pero en términos de aportación de valor social es importante.

    Y la verdad es que la ola que hoy tenemos no está en esta dirección (igual en los próximos días cambia) porque desde el verano del 2007 (el inicio de la crisis) las comunidades autónomas han incrementado su número de empleados en 165.000. En el 2009 y mientras el sector privado había reducido el número de empleados en el 12,7% en el sector público se había incrementado en un 5,3%. No nos debe extrañar por tanto, que la masa salarial del sector público continuase su incremento este año.

    Enfrentarse a este problema es políticamente difícil, pero creo que es muy factible porque España no parte de un exagerado número de funcionarios, por lo que en mi opinión los esfuerzos son muy asumibles si se tiene voluntad y compromiso. Pero desde luego, esto no se soluciona solo con la desaparición de un par de Ministerios (aunque tampoco es malo hacerlo).

    Pero en el sector público también hay que hablar de los ingresos. La economía sumergida en España se calcula que está entre el 20 y el 25%. Dicho de otra forma, hay más de 200.000 millones de euros que no pagan impuestos, ni Seguridad Social…. pero que sí reciben servicios.

    La magnitud de este porcentaje suele relacionarse con el resto de los PIGS para tranquilizar conciencias, pero en este mundo que nos viene, admitir esos benchmarks es asumir que no seremos competitivos.

    También esto es complejo, pero es muy importante. Es un tema de eficiencia y equidad. Los políticos deben hacer su trabajo y los funcionarios desarrollar los procesos de lucha contra el fraude pero, para tener éxito, la sociedad civil no puede tener el nivel de complacencia con las prácticas defraudatorias que hoy tiene.

    El gobierno y las Administraciones tienen más papeles que fijar -en los que profundizaré en el futuro- pero para ello requiere una administración eficiente y eficaz.

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  81. Apuntes desde la crisis: responsabilidades

    En una economía de mercado, existe una clara diferenciación entre los ámbitos de responsabilidad de los gobiernos (o administraciones, en sentido más general), y empresarios (también en sentido amplio) e individuos (lo que se ha dado en denominar la Sociedad Civil).

    Las administraciones tienen la responsabilidad básica de propiciar un ambiente para la generación de riqueza en sus países o, dicho de otro modo, para atraer empresas creadoras de riqueza a sus áreas de influencia. Esto, que siempre ha sido así, es más importante que nunca en la época de la globalización. Como le oí decir en una ocasión a Catania, antiguo presidente de MCC, «la globalización si es un problema, lo es para los países, no para las empresas».

    Hoy, en materia económica, los gobiernos no pueden tomar decisiones como si cada país estuviera aislado y fuera un ecosistema. Y ello no sólo porque las condiciones económicas mundiales tienen una influencia decisiva en las realidades nacionales, sino, sobre todo, porque también ellos están sometidos a la competencia con otros estados para la atracción de creación de riqueza. (Por cierto, es sorprendente la falta de atención que los agentes sociales prestan a esta realidad.)

    Esta situación, que complica la toma de decisiones, es al mismo tiempo una fuente de oportunidades, por ser un elemento de progreso de aquellas sociedades que entiendan estas dinámicas. Hoy, en el friso de una nueva década, tenemos claras experiencias positivas y negativas de los resultados de las medidas adoptadas en los últimos años en distintas regiones del mundo.

    Digámoslo claramente: los gobiernos no están para definir modelos de crecimiento económico. La etapa del dirigismo ha pasado. Los gobiernos están para crear las condiciones para que los empresarios (internos o externos) creen riqueza, así como para que el talento sea educado, retenido y atraído.

    Esto, en sí mismo, es un reto, especialmente en España donde estamos en una crisis política, pero es la catarsis necesaria para afrontar un futuro de generación de riqueza. En todo caso las reformas necesarias no son solo responsabilidad del gobierno de turno (que es el que debe llevar el liderazgo) sino de la clase política en sentido amplio, y en definitiva, de los individuos que les dan su respaldo.

    Para generar y atraer la creación de riqueza se requiere un caldo de cultivo en el cual los valores del empresariado y la promoción sean reconocidos y que la meritocracia radical sea compatible con una cohesión social que ha caracterizado siempre a los valores europeos. Y ellos se debe concretar en medidas específicas.

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  82. Apuntes desde la crisis: un diagnóstico para España

    Lo que es cierto, es que esta crisis –y en línea con lo que comentábamos en el post anterior- está teniendo una menor duración y menor impacto en los países emergentes y Asia que en los países desarrollados. Y dentro de los países desarrollados EEUU –con todas las dudas que se quiera- está teniendo una salida mucho más briosa que Europa (el PIB este año crecerá más del 3%).

    La crisis –y los recientes acontecimientos de Grecia- han puesto de manifiesto el camino por recorrer en la gobernanza de Europa, pero sobre todo han puesto al descubierto las debilidades estructurales de Europa tantas veces comentadas, pero tantas veces olvidadas.

    Por decirlo con el grupo de expertos que ha liderado Felipe González:

    «La crisis ha alumbrado las debilidades estructurales que tienen la mayor parte de los países Europeos: Baja productividad, desempleo estructural, una falta de flexibilidad en el mercado de trabajo, una fuerza de trabajo con conocimientos no puestos al día y un pobre crecimiento»

    Y esta necesidad de reaccionar es muy diferente a las anteriores etapas. Porque en el pasado, la gestión interna europea se realizaba en un entorno externo que se mantenía prácticamente estable. Hoy la situación como hemos analizado, no puede ser más diferente.

    Viendo lo que se está moviendo en el mundo podemos valorar de verdad los retos que tenemos por delante en España. Estos retos son muy importantes. Esto no es un ajuste coyuntural y de corto plazo.

    España tiene los retos propios de Europa a los que antes hacía referencia, pero además tiene sus propios retos. Esto está quedando meridianamente claro en esta crisis. El impacto de la crisis en España lo describía muy plásticamente David Taguas:

    Desde el inicio de la crisis los recursos internos en España se han reducido en un 10% (5% de déficit comercial y 5% de caída de PIB). El empleo ha disminuido en un 10% (2 millones de puestos de trabajo). Y el peso de la Deuda Pública sobre el PIB está subiendo a un 10% anual.

    A esta realidad –dura realidad- es a la que debemos enfrentarnos. En España tenemos un problema de falta de competitividad acumulada, un sector inmobiliario que ha sido el motor de los últimos años y que hoy está gripado y un tremendo endeudamiento con el exterior al que debemos hacer frente en un mercado cada vez más adverso al riesgo.

    En esta situación, el gobierno ha reaccionado con un paquete de medidas que van en la dirección de tapar agujeros, es decir, en la dirección correcta. Obviamente, se ha tardado mucho en la toma de decisiones, pero no creo que sea bueno gastar energías discutiendo el timing. Es mejor pensar en el futuro. Y pensar en el futuro debe significar pensar en crear riqueza. Enfrentarnos al reto de crear riqueza en un mundo cambiante.

    Concentrarnos exclusivamente en las recetas de corto plazo, centradas en los meros recortes solo conducen a la melancolía y, lo que es peor, a la deflación.

    Y a la hora de analizar la situación yo tomo una visión empresarial. Todos sabemos que ante una caída abrupta de demanda lo primero, lo más acuciante, es ajustar costos. Pero inmediatamente hay que dar un paso más, porque detrás de estos cambios suele estar una modificación radical en la situación competitiva, lo que obliga a replantearnos nuestra estrategia en profundidad. La conclusión suele ser que debemos tomar medidas de alcance y efecto temporal diferente, pero que todas ellas deben ser implementadas si queremos salir fortalecidos de la situación. Todos hemos vivido en la realidad empresarial estos momentos de ruptura.

    Pues bien, cuando intento aplicar esta metodología a la economía española encuentro un primer tema a definir: Algo tan sencillo como definir quién es responsable de qué, porque tengo para mí, que estamos asistiendo a una gran confusión de papeles. Y el problema es que esto nos lleva a la inacción en un momento en que la colaboración de todos de forma responsable es esencial.

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  83. Apuntes desde la crisis: globalización y reestructuración geográfica de la generación de riqueza

    En los últimos años se están produciendo dos inmensos cambios en el mundo. El primero, sin duda, es la globalización y el segundo es la modificación de la estructura geográfica de la generación de riqueza.

    El fenómeno de la globalización tiene dos claros orígenes. Por un lado el libre comercio y, por otro, la evolución de la tecnología. Los dos son necesarios para su desarrollo y las dos, además, van a evolucionar en la misma dirección en el futuro.

    La tecnología, y muy en concreto los grandes avances en conectividad y digitalización, han roto, como bien sabemos, las cadenas de valor del mundo empresarial desde el punto de vista funcional y geográfico. Primero se produjo en el mundo industrial y hoy estamos en los albores de este fenómeno en los servicios, entendiendo los servicios de un modo muy amplio, en el que debemos incluir a sectores como el de la medicina.

    Este fenómeno de globalización de la economía real se ha visto acompañado de una creciente globalización de la economía financiera. Sin perjuicio de otros efectos, esto significa que hay grandes flujos de ahorro buscando oportunidades de inversión en cualquier punto del mundo.

    Estas tendencias son imparables. Y aunque no vamos a caer en la simplificación de que el “World is flat”, es cierto que la competencia hoy se establece a nivel global y no local. Esto que las empresas están viviendo desde hace tiempo, aplica a los gobiernos. Los países y sus gobiernos no son ecosistemas autárquicos, sino que están en competencia con otros países para atraer y crear riqueza.

    Paralelamente a este fenómeno, hay otro vector que comentaba anteriormente: La estructura geográfica de la riqueza.

    La crisis que estamos viviendo ha sido, sin duda, una crisis global, pero es la primera ocasión en la que, los países emergentes están saliendo mejor parados que los desarrollados. Esto no nos debe extrañar, porque es un fenómeno que venía produciéndose y que la crisis actual no hace sino confirmar. De hecho, y sin llenarnos de números, sí me gustaría recordar que este cambio está siendo y va a ser extraordinario:

    • Hoy Europa + Japón + USA son el 50% del PIB mundial. En 2025 representarán el 35%.
    • Por el contra, los 6 países emergentes que hoy aportan el 25% del PIB duplicarán su aportación para el 2025.
    • Y el protagonismo de Asia será evidente. En el 2025 representarán un 25% del mundo, duplicando su aportación actual.

    La creciente importancia de los países emergentes y de Asia, hace que podamos decir que el mundo que tuvo en el Mediterráneo su centro, y que, fue sustituido, posteriormente, por el Atlántico, está ahora girando al Pacífico.

    Este giro económico que se está produciendo, tiene indudables efectos políticos. Posiblemente, la región más afectada desde este punto de vista ha sido -está siendo- Europa.

    Lo cierto es que hoy Europa, que en conjunto tiene un PIB superior a USA, está sufriendo una pérdida notable de peso político. Los ejemplos son múltiples: Desde el lamentable ninguneo que Europa tuvo que soportar en la última ronda de Doha, al espectáculo de la cumbre de Copenhagen, pasando por aspectos más anecdóticos como los cambios de agenda del Presidente Obama.

    Es cierto que dentro de Europa no todos los países tienen el mismo peso a nivel internacional, pero no es menos cierto que todos los países individualmente considerados han perdido peso de forma radical en el concierto mundial.

    Y en este mundo global y en vertiginoso cambio nos llegó la crisis.

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Blog desarrollado y mantenido por José Ignacio Goirigolzarri, con la colaboración del Grupo Cooperativo de las Indias.