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Avances de Garum y reflexiones sobre la crisis

Durante las últimas semanas he estado trabajando en las presentaciones de Garum Fundatio en España.

Esta semana y la siguiente estaré en Chile, Perú y Uruguay con el mismo objetivo.

En todo este tiempo, estamos trabajando con el TEC de Monterrey, cuya ayuda está siendo inestimable.

Junto a la constatación del trabajo que tenemos por delante, estamos muy motivados por la buena aceptación de la idea, así como y de los proyectos que estamos lanzando.

Paralelamente, y como cualquier ciudadano, estoy siguiendo la evolución de la situación económica y financiera. El sistema financiero español está, en estos momentos, en una fase decisiva para su reconfiguración futura. Las decisiones que se vayan tomando durante los próximos meses lo reconfigurarán, como lo reconfiguraron aquellas decisiones que se tomaron a finales de los 80 y de los 90. La diferencia es que entonces, los movimientos corporativos afectaron solo a los Bancos y no a las Cajas, y hoy, aunque estemos hablando del conjunto del sistema, serán éstas últimas en donde se producirán los cambios más radicales.

Pero mi objetivo ahora no es analizar la realidad inmediata de la situación española, sino reflexionar con una visión más global y más estructural. Mis reflexiones van a apuntar al sistema financiero global. Hoy me gustaría introducir el tema, para en los dos próximos post compartir algunas valoraciones sobre el avance en algunos aspectos que estuvieron en el origen de la crisis.

Efectivamente, vamos para cuatro años desde el inicio de la crisis financiera que, posteriormente, tuvo un impacto devastador en la economía real.

La reacción de los gobiernos evitó una caída del PIB mundial como la sufrida en la crisis del 29. Y hoy, si no fuera por hechos sobrevenidos –la crisis de Oriente Medio y el drama japonés- estaríamos centrados en preguntarnos sobre la velocidad de la salida de la recesión.

Y eso está bien, y ojalá sea así.

Sin embargo, en este mundo de comunicaciones inmediatas, en el que pasamos de un tema a otro como si por no hablar de él ya estuviera solucionado, creo que merece la pena pasar revista a los aspectos que estuvieron en el centro de la generación de la crisis. Y es que es bueno recordar estos hechos, porque tengo para mí que sin un diagnóstico correcto, y una terapia a fondo de los mismos, la economía mundial (o al menos, la economía de los países desarrollados) seguirá siendo extremadamente vulnerable en los próximos años.