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Arizkorreta encarrila el debate: el auténtico juez es el mercado

Tengo que reconocer, en primer lugar, mi admiración por CAF. Cuando terminé mis estudios, CAF era sinónimo de reconversión. Era una empresa sin tecnología alguna y a punto de quebrar.

Empecé a sorprenderme a mediados de los 90 cuando coincidía en los viajes a Latinoamérica con representantes de esta empresa. Empiezan a moverse, pensé. Y mi sorpresa se tradujo en curiosidad cuando ganaron un concurso (con muchas dificultades por cierto) en México DF.

A partir de ahí, les empecé a seguir desde la distancia. Pude observar, en mis visitas a países muy diversos (ya no solo Latinoamérica), cómo CAF estaba muy activa (ganando o concursando con muchas posibilidades) desde el punto de vista comercial.

Todo ello era consecuencia de una inversión en tecnología potente y bien dirigida. ¡Qué lejos quedaban aquellos días en los que CAF no podía competir en la construcción de carruajes!

El precio de la acción de la compañía en ese periodo de 25 años se ha multiplicado por más de 500.

CAF es un ejemplo de compañía de aquí, muy discreta, poco conocida por el gran público, pero que representa un auténtico business-case.

En este contexto, Andrés Arizkorreta, Consejero Delegado de CAF, escribió un artículo en Cinco Días el lunes pasado. No es un artículo académico, ni de fintas teóricas. Es una reflexión profunda basada en una experiencia contrastada y exitosa.

En ese artículo, Andrés se suma al debate sobre el emprendizaje y pone el foco en el aspecto más importante para un proyecto empresarial = El mercado. Pero un mercado que necesariamente ha de entenderse global. Por decirlo con sus palabras, defiende que «la nueva generación de empresarios lo sea en base a una nueva cartografía del mundo«.

Creo que sus reflexiones son un baño de realismo. Por lo que yo sé, Andrés no niega cuellos de botella en otros campos de desarrollo de nuevas empresas, pero nos viene a decir que todo eso está muy bien… pero que el auténtico juez es el mercado y que si un proyecto no triunfa en el mercado, será una buena idea, incluso excelente, pero no será un proyecto empresarial.

E insiste en la idea de un mercado global, no solo desde la comercialización, sino también desde su aprehensión, que afecta a toda la cadena de valor de una empresa. Esta idea que él la define como la necesidad de que «nuestros emprendedores y empresarios necesitan ampliar la visión comercial e industrial, tanto como mejorar –si no más- sus estructuras de coste en este nuevo terreno de juego y generar nuevas capacidades y competencias, adaptadas a los nuevos retos y claves de este contexto internacional«.

Iba a terminar aquí mi post, pero no puedo evitar la tentación de hacer un comentario sobre la noticia de CAF y los trenes de Houston. No tengo mayor información sobre la cuestión, más allá de lo que aparece en la prensa y, por tanto, no me puedo pronunciar sobre el fondo del tema. Pero lo que sí quiero, es mostrar mi extrañeza sobre la forma en que se recoge la noticia en algunos periódicos españoles. En particular, yo me enteré de este tema el sábado pasado, mientras desayunaba, leyendo un artículo de El País con llamada en primera página. Me sorprendió y alarmó.

Intenté imaginar (no pude conseguirlo) el tono de ese artículo en el New York Times con nombres cambiados: General Electric en lugar de CAF y España en lugar de USA. Y que conste que estoy radicalmente en contra de esta ola proteccionista que invade al mundo (entre el cual podríamos citar al Buy American y movimientos similares en Europa). Pero una cosa es ser partidario del librecambio y otra, bien distinta, ser un quijote impenitente.