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Apuntes desde la crisis: responsabilidades

En una economía de mercado, existe una clara diferenciación entre los ámbitos de responsabilidad de los gobiernos (o administraciones, en sentido más general), y empresarios (también en sentido amplio) e individuos (lo que se ha dado en denominar la Sociedad Civil).

Las administraciones tienen la responsabilidad básica de propiciar un ambiente para la generación de riqueza en sus países o, dicho de otro modo, para atraer empresas creadoras de riqueza a sus áreas de influencia. Esto, que siempre ha sido así, es más importante que nunca en la época de la globalización. Como le oí decir en una ocasión a Catania, antiguo presidente de MCC, «la globalización si es un problema, lo es para los países, no para las empresas».

Hoy, en materia económica, los gobiernos no pueden tomar decisiones como si cada país estuviera aislado y fuera un ecosistema. Y ello no sólo porque las condiciones económicas mundiales tienen una influencia decisiva en las realidades nacionales, sino, sobre todo, porque también ellos están sometidos a la competencia con otros estados para la atracción de creación de riqueza. (Por cierto, es sorprendente la falta de atención que los agentes sociales prestan a esta realidad.)

Esta situación, que complica la toma de decisiones, es al mismo tiempo una fuente de oportunidades, por ser un elemento de progreso de aquellas sociedades que entiendan estas dinámicas. Hoy, en el friso de una nueva década, tenemos claras experiencias positivas y negativas de los resultados de las medidas adoptadas en los últimos años en distintas regiones del mundo.

Digámoslo claramente: los gobiernos no están para definir modelos de crecimiento económico. La etapa del dirigismo ha pasado. Los gobiernos están para crear las condiciones para que los empresarios (internos o externos) creen riqueza, así como para que el talento sea educado, retenido y atraído.

Esto, en sí mismo, es un reto, especialmente en España donde estamos en una crisis política, pero es la catarsis necesaria para afrontar un futuro de generación de riqueza. En todo caso las reformas necesarias no son solo responsabilidad del gobierno de turno (que es el que debe llevar el liderazgo) sino de la clase política en sentido amplio, y en definitiva, de los individuos que les dan su respaldo.

Para generar y atraer la creación de riqueza se requiere un caldo de cultivo en el cual los valores del empresariado y la promoción sean reconocidos y que la meritocracia radical sea compatible con una cohesión social que ha caracterizado siempre a los valores europeos. Y ellos se debe concretar en medidas específicas.

  1. Coincido en que estas ideas modales son correctas. Sin embargo, son correctas en la sola medida que funcionan. Pero ¿dónde nos llevan? Creo que el modelo de gobierno que Ud. plantea es parecido al tecnocrático, asiático, chino, en que el estado del bienestar tiene un lugar relegado a la marginación dado que, ante la globalización, no hace competitivo el país.

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  • El impacto de los cambios sociales en las empresas transnacionales - José Ignacio Goirigolzarri mayo 17, 2012

    […] porque tenían una capacidad de decisión con altos grados de autonomía, hoy no la tienen. Los gobiernos de los países deben crear un caldo de cultivo en el que la promoción empresarial sea…. Esto se dará en competencia con otros países. (Por cierto, es triste el poco impacto que esto […]

  • ¿Resurgimiento comercial en el mundo-puzzle? – Elektrolupo mayo 17, 2012

    […] El primer punto sera clave para los países, que quieran definir un ambiente propicio para los mercaderes de hoy. […]

  • Apuntes desde la crisis: el sector público - José Ignacio Goirigolzarri mayo 17, 2012

    […] con el orden implícito en el post anterior, comencemos por la configuración del sector Público en sí mismo, porque un sector público […]