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Acceder al emprendimiento

Desde diversos ángulos, en los comentarios a Por la responsabilidad personal a la iniciativa empresarial, creo que dos han sido los focos de vuestros aportes: El mercado y la financiación. Hoy me gustaría reflexionar sobre el mercado.

En primer lugar, estoy de acuerdo en que es muy importante que centremos la atención en el mercado. Un proyecto empresarial, por definición, tiene su juez en el mercado. Si nuestra oferta no interesa a los clientes…. podrá tener mucho mérito desde muchos puntos de vista, pero no es un proyecto empresarial viable. Esta sencilla afirmación nos crea un marco de entendimiento común y nos evita autoengañarnos.

Pero es cierto que dar a conocer una oferta no es sencillo, especialmente cuando se aspira a un mercado global. Este es el primer punto que debemos abordar. Debo decir que siendo un punto muy complejo, hoy es mucho más fácil de encarar que hace, por ejemplo, 20 años. ¿Por qué? Porque contamos con la tecnología. Con las limitaciones que queramos, pero hoy se puede hacer partícipe del proyecto con un costo marginal casi nulo a personas que geográficamente están a distancias inalcanzables.

Probablemente, esto no es suficiente porque un mercado, por definición, es biunívoco. No estoy en mi tienda (por muy virtual que sea) esperando que me vengan a comprar. Se requieren saber quiénes son los clientes y sus necesidades, así como el momento óptimo para servirlas. También este punto es complejo, pero también aquí reconozcamos el gran cambio de los últimos años, gracias a la evolución de la tecnología y de la red. Y la buena noticia es que esa evolución será exponencial en los próximos años.

Pero hay un tercer tema que afloraba Ricardo Martín Majón al que debemos enfrentarnos, y es la barrera de entrada que supone la falta de credenciales, de resultados históricos para las nuevas iniciativas. Es un tema complejo pero también aquí podemos avanzar. La tecnología nos debe permitir avances si somos capaces de generar ámbitos y atributos de confianza… ¡y además, sin agencias de calificación intermedia!

Por supuesto, todavía no podría contestar a la pregunta de Juan Urrutia, pero sí creo que podemos avanzar en la pretensión de Juantomás de que cambios que tienen un origen puramente tecnológico se integran en el tejido empresarial donde una nueva generación de emprendedores puedan beneficiarse de ellos.

Y todo ello, con ese objetivo –que no lo debemos ver como utópico- de conseguir que toda aquella persona que quiera asumir los riesgos de creación de una empresa, con un proyecto plausible, tenga acceso a las herramientas y financiación para llevarlo a la práctica.